Ruta 098

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Ruta 0103.
- Igriés, Yéqueda, Arascués, Ermita de San Jualián de Andría, Gorgas de San Julián



El 13 de Abril de 2013 aparco el coche en  Igriés con 8.211 kilómetros totales.

La ruta de hoy nos acerca a un enclave singular de la Sierra de Gratal, el barranco de las Gorgas de San Julián. Es un profundo desfiladero que, junto al barranco de Fenés, es ejemplo de la belleza del modelado fluvial sobre los conglomerados.
Esta ruta no es apta para pusilánimes. Es corta pero los últimos tramos son abruptos y peligrosos, por lo que el sentido común me obligo a quitar todo el peso de la bicicleta para poder subirla al hombro de ida y tener que repetir está acción  para bajar la misma cuesta de vuelta.

Hace una mañana estupenda por fin ha dejado de llover y luce el Sol.
Igriés situado al sur de las sierras exteriores pirenaicas, en el valle del río Isuela, a 599 metros de altitud.en la carretera de Arguis. Su población: en 1998, era de 185 habitantes .; en 1978, 154 habitantes.; en 1950, 316 habitantes.; en 1900, 442 habitantes. Gentilicio: Igriesinos.  Comprende la entidad de población de Yéqueda. El lugar es conocido por el campamento militar de Igriés, asentamiento permanente.
Caminando por sus calles pronto nos percatamos del tipismo en sus viviendas siendo característico del Somontano el uso de la piedra, el tapial y el ladrillo. De entre estas construcciones cabe destacar la "Casa Carrera", fechada en 1768 conservando un bonito acceso dovelado y el hogar central en el interior de la misma.
En 1936 en el frente de Aragón estaban situadas las tropas Republicanas sitiando la ciudad de Huesca en Banastas Yéqueda y en Igriés estaba la columna Porto-Rojo mandadas por C. Zapatero que intentaban cortar las comunicaciones con Bolea en la carretera de jaca..
La localidad cuenta con dos edificios religiosos importantes como son la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Esperanza que es de reciente construcción, concretamente del año 1950, y que sustituyó al anterior templo tras ser destruido durante la guerra civil española, La torre de la parroquial rompe la línea impuesta por las viviendas. Y Sobre un cerro y dominando todo el caserío se levanta la ermita románica de San Juan, del siglo XII, en cuyo interior se conservan pinturas murales inéditas y una necrópolis medieval. Esta Ermita de San Juan se eleva en un cerro dominando el caserío y actualmente se halla en funciones de capilla del cementerio. Se data en pleno S XII bien avanzado a juzgar por sus bóvedas apuntadas que ya presagian la transición al gótico.
Consta de una única nave con su hastial occidental rehecho en época moderna. La portada se abre en el muro sur y consta de tres arquivoltas doveladas apeadas en jambas rectas a través de impostas sin decoración. Por fuera de la última arquivolta, una moldura de puntas de diamante le da el único toque decorativo.  El ábside está realizado en buena sillería. Posee tres ventanales aspillerados al exterior y en su parte alta, ménsulas decoradas sustentan la cornisa Nichos funerarios han invadido parte del ábside y de su muro norte, siguiendo la tendencia a enterrarse en sagrado y cuanto más cerca de la iglesia, mayor probabilidad de salvación eterna. Al interior, el ábside de tambor se cubre mediante bóveda apuntada de cuarto de esfera, precedido de presbiterio amplio, cubierto con medio cañón apuntado. Una imposta biselada separa paramentos verticales de bóvedas, continuándose desde el ábside por presbiterio y nave.
Celebra sus  fiestas patronales el día 20 de enero, en honor a San Sebastián, y el día 11 de mayo.
Terminada mi visita me dirijo a Yéqueda al que llego con 3´96 kilómetros
En el kilómetro   llego a Yéqueda que es un lugar de Igriés, que sitúa su caserío a; 530 metros de altitud. Contaba con 32 habitantes en 1980;  y32 habitantes en 1991.
Pequeña localidad perteneciente al municipio de Igriés, asentado en plena La Hoya de Huesca muy cerca de la capital de la provincia.
Se estructura en torno a una calle principal enmarcada por construcciones típicas del Somontano predominando la piedra, el ladrillo y el tapial. Sobresale la "Casa Calvo" datada en 1781 y engalanada con bello escudo de armas. Cuenta con una interesante Iglesia parroquial dedicada a San Martín de orígenes románicos, siglo XII. La edificación que hoy contemplamos es producto de varias ampliaciones y remodelaciones que todavía dejar entrever gran parte de este pasado medieval.  Consta de una nave dividida en tres tramos y ábside semicircular con bóveda de lunetos. En su interior se conservan valiosas piezas de orfebrería fechadas entre los siglos XVI y XVIII.  En los alrededores podemos visitar los restos de la villa romana de Manjarrés y el despoblado de Puiyéqueda.  Celebra sus fiestas el 11 de noviembre en honor a San Martín.  
Terminada mi visita parto hacia Arascués.
En el kilómetro 8,98 llego a la rotonda, donde debo tomar el desvío a Arascués, al que llego con 10´21 kilómetros.
Arascués es una pequeña aldea cercana a Nueno entre el río Veina e Isuela a los pies de la Sierra de Gratal, Situada a 673 metros de altitud. Arascués fue capital del antiguo término municipal de su nombre y que hoy se integra en el de Nueno.
El nombre de la población se remonta a época prerromana. Como núcleo habitado existía al menos desde 1097, su primera mención documental data precisamente de 1097. Poco después la localidad que era villa perteneció al Monasterio de Leyre. Desde 1098 la iglesia pertenecía al obispado de Huesca. A finales del siglo XVIII era señorío secular del Conde Robres. Entonces la población contaba con 29 vecinos. Más numeroso fue el censo a mediados del siglo XIX.
La arquitectura popular sigue los postulados de la zona de grandes dimensiones y prestancia. Presenta un casco urbano formado por viviendas de carácter popular respondiendo a los modelos típicos de la zona. Algunas de estas construcciones se remontan al siglo XVIII, mostrando escudos nobiliarios como los de Arascués, Ascasos y Avellena.
La Iglesia parroquial de San Martín se construyó después de la Guerra Civil Española junto a los restos de la anterior románica, siendo esta construida con las piedras de edificio desaparecido en la última Guerra Civil. Del edificio románico quedan muros adyacentes. En su interior no hay no hay ningún objeto de interés artístico Está abierta al culto los domingos y días festivos.
Terminada mi visita parto por la pista que se dirige hacia el embalse de Arascués y la Ermita del Olivar.
En el kilómetro 11´44 llego al  embalse de Arascués y al acueducto de Arascués. El Río Isuela atraviesa las estribaciones de la Sierra Gratal abriendo una Foz y un pequeño valle al llegar a Nueno. A la salida de la Foz fue represado para mover molinos y es allí donde se construyó el azud de Arascués, documentado desde el siglo XII, reparado y modificado en distintas ocasiones. Del azud parte la acequia del Olivar que al pasar cerca de la ermita del mismo nombre cruza el Barranco de Esperruella, mediante un pequeño acueducto conocido en el lugar como puente de la acequia.
El acueducto de Arascués es una sencilla construcción que podría remontarse a los siglos XVII-XVIII. Fue levantado en un arco de medio punto de 6,5 metros de luz y 1,7 metros de anchura, enteramente en piedra sillar de muy buena fábrica y hasta 90 centímetros de lado en los antepechos que forman el canal. En la cara norte se distinguen diferentes fases constructivas, fruto de sucesivas reparaciones. El geógrafo Pascual Madoz señalaba en su Diccionario Geográfico Histórico Estadístico de 1845 a1850, que en las cercanías de Arascués”….se encuentran fuentes perennes de buenas y saludables aguas para el surtido del vecindario y abrevadero de las bestias”. También sabemos que en la sierra había pozos de nieve que abastecían hasta la localidad de Caspe, al este de la provincia de Zaragoza. Antonio Naval Mas, en su estudio de los Maestros del Agua en el Alto Aragón (Zaragoza, 1999), refiere cómo el Concejo de Huesca encargó en 1603 a Juan Valén la construcción de un partidor de aguas sobre la Cequia Mayor que nacía en el azud de Nueno, en el punto donde arrancaba la acequia de Arascués. Los partidores eran casillas levantadas sobre una acequia en el lugar donde ésta se dividía en varios brazos. Eran edificios cerrados con llave que permitían el control de las tajaderas o compuertas. Desde aquí y bordeando el embalse de Arascués me dirijo a la Ermita del Olivar.
En el kilómetro 12´93, llego a la Ermita del Olivar.
La  imagen de la virgen es venerada al menos desde el siglo XVI, por los habitantes de Arascués en cuyo término se encuentra. Según la tradición popular la imagen fue hallada entre olivos tras la reconquista cristiana. Esta imagen desapareció en la última guerra civil. De acuerdo con el gusto de esa época, ante la capilla hay una media naranja o cúpula de baja altura, y los muros están, austeramente ornamentados con elementos neoclásicos. En su interior no hay ningún objeto de interés artístico. Está abierto al culto el día de la fiesta romería de la parroquia de Arascués que se celebra el 8 de septiembre y lunes de Pascua, y la de la parroquia de Igriés, el segundo sábado de mayo. Desde aquí tomo la pista de la izquierda que está debidamente señalizada, y que se dirige a la urbanización.
En el kilómetro 13´44 llego a la urbanización donde tomo la izquierda por una carreterica asfaltada, que rodea la urbanización.
En el kilómetro 13´73 tomo la pista que se dirige a las Gorgas.

En el kilómetro  13´96 a la  derecha comienza la pista que se dirige  al Barranco de San Julián y a las Gorgas del mismo nombre. En el barranco abunda el madroño, de carnosos y vistosos frutos con importantes propiedades medicinales y de los que se obtiene un rico licor. Junto a él crece el durillo y el lentisco, del que se extrae su resina aromática para elaborar barnices y fortalecer las encías perfumando el aliento.
En el kilómetro 15´39, la maleza  y los arbustos estrechan de tal manera la senda, que me es imposible seguir, por lo que decido esconder la bicicleta entre la maleza y proseguir a pie. Unos 190 metros más adelante llego al desvío a San Julían de Andría. El indicador me informa que esta a 100 metros. Para llegar hasta ella desciendo por la senda que baja hasta el cauce del barranco, con agua debido a las intensas lluvias, para a continuación ascender ,por una empinada cuesta hasta  la Ermita de San Julián de Andría, incrustada en la base de las paredes de conglomerado. Encubierto entre los pliegues del Pico Gratal, colosal faro prepirenaico, y festoneado por incesantes cascadas cristalinas, el santuario de San Julián de Andría encierra los secretos de una historia de eremitas, petrificada entre las paredes del cañón. Una fina cortina de agua protege el santuario.
Cuenta la tradición que fue aquí donde vivió durante años un monje anacoreta. En una ocasión, una de las rapaces que sobrevuelan la zona intentó capturar una de las gallinas que le servían de alimento, Fue entonces cuando el monje profirió un soberbio grito al cielo “San Julián, conviértela en piedra”. Y así se hizo, tal y como demuestra una roca similar a un águila situada próxima a la ermita. Por otro lado, hay leyendas que hablan de la aparición de San Julián junto a la ermita.
San Julián se camufla en los espectaculares pliegues de la Sierra Gratal conocidos como “Las Gorgas”. Unas caprichosas formaciones rocosas modeladas a lo largo del tiempo por las aguas de los manantiales que recorren la zona. Los orígenes de este enclave religiosos se remontan al siglo XI. Momento en el que se conoce la presencia de población mozárabe, siendo muchos los cristianos que huyeron a las montañas en busca de refugio ante el imparable empuje árabe. Ya en el siglo XV se doto de una capilla, dependiente de la desaparecida villa de Gratal, pasando después a manos del caserío de Lierta. En el siglo pasado, al igual que innumerables santos lugares, sufrió los desmanes cometidos durante la Guerra Civil. Pese a ello, no se ha perdido la bella romería que se celebra cada  domingo de Pentecostés. La fachada del templete presenta dos ventanas adinteladas y, entre ellas, una puerta de madera que permite el acceso. La hechura con mampuesto por hiladas cierra el húmedo espacio de intramuros.
Incesantes lágrimas de agua se recogen en recipientes modelados por la cal y en una cilíndrica cisterna de piedra construida al efecto
Su interior nos presenta una sencilla sala en la que el incesante goteo de lágrimas de agua se recoge en recipientes modelados por la cal y en una  cilíndrica cisterna de piedra construida al efecto, así como ha modelado atractivas formas en la roca.
En el irregular contorno interior acotado por la propia roca, resalta el tosco altar, En el altar la figura de Santo ermitaño preside el lugar, flanqueado por las imágenes de san Lorenzo y La Virgen del Pilar. A la izquierda del altar hay un depósito de agua con dos grifos, uno abajo y el de arriba que sirve de sumidero para mantener el nivel del agua. Esta agua se recoge de las filtraciones de la roca y un paño hace de filtro de las impurezas. La verdad es que esta agua está bonísima. Terminada mi visita regreso a la senda principal, que después de unos 70 metros llego al Belén, que es la entrada a  las Gorgas de San Julián.
Al inicio de las Gorgas, está instalado el Belén de Peña Guara, al cual es costumbre subir el día de Navidad. Fue el año 1973. No había un lugar más adecuado para colocar el Belén y los montañeros de Peña Guara lo sabían. Eligieron el mejor Portal con ventanas al cielo y desde entonces, todos los años el 25 de diciembre vuelven a reunirse en las Gorgas de San Julián, en el Belén Montañero.
Las Gorgas abarcan dos grandes salas, en la primera, se encuentra el Belén  Montañero y en la segunda, al fondo, una pequeña cascada que en épocas lluviosas pone fin al barranco de las Gorgas de San Julián, con su último rápel.
En las Gorgas de San Julián se mezclan, como en muchos barrancos altoaragoneses, la belleza de las formas que el agua ha excavado en la roca y una vegetación  que convive con un ambiente continuo de humedad y umbría. En uno de los barrancos laterales existe una espectacular pared tapizada por plantas rupícolas, la presencia de la chova piquirroja y, con suerte algún águila real.
En el kilómetro 17´26 salgo de nuevo a la urbanización, donde tomo dirección Nueno. Enseguida tomo otro camino a la izquierda y que se dirige a Nueno, entrando en él por el cementerio.
En el kilómetro  19´08 llego a Nueno.
Lugar de la comarca de La Hoya de Huesca , en la provincia de Huesca, Situado al pie de la sierra de Gratal (sierras exteriores pirenaicas), próximo al curso del río Isuela , a 726 metros de altitud.. Su población: en 2010, era de110 habitantes.; en 1998, 215 habitantes.; en 1978, 254 habitantes.; en 1950, 764 habitantes.; en 1900, 1.257 habitantes. Comprende las entidades de población de Santa Eulalia de la Peña  , Arascués,   Nocito,  Belsué,   y Sabayés Gentilicio: Nuenenses.
El casco urbano de Nueno, presenta un irregular trazado con calles empinadas y estrechas que se acoplan a las imperfecciones del terreno. Casas levantados con las características principales del Somontano aunque no siguen un carácter unitario. G
Sobresale la Iglesia parroquial de San Martín Obispo. La Iglesia de San Martín Obispo, es de origen románico, se trata de una sencilla construcción de nave única dividida en cinco tramos diferentes cubiertos con bóveda de cañón semicircular con lunetos ligeramente rebajada. No obstante, a ambos lados se adhieren elementos que contribuyen a enriquecer el diseño de su planta; ya que mientras su ala izquierda presenta una serie de capillas laterales cubiertas con cúpulas sobre pechinas, en el ala derecha se incrustan de fábrica distintos altares. El interior del templo se completa con el coro alto situado a los pies. La  torre de la Iglesia de San Martín Obispo es el elemento más reconocible de esta localidad. Se trata de uno de los ejemplos mudéjares localizados más al norte de Aragón, circunstancia que le atribuye un carácter singular. En el caso de Nueno, se encuentra anexa a la cabecera de la iglesia, se puede acceder a ella a través de la escalera existente en su cara norte que conduce al primero de los tres cuerpos de los que se compone. Los dos primeros son de planta cuadrada mientras que el tercero es octogonal. También difieren en el material de su construcción; sillares de piedra en el inferior y ladrillo en los superiores que permite el resalte de los decorativos paños de rombos y bandas de esquinillas. Un chapitel apuntado, también octogonal, corona el conjunto.
En los alrededores nos encontramos con los restos de los que fue el Castillo de Ordás, hoy reducido a un muro de mampuesto abierto por una puerta adintelada. Con la ermita de Nuestra Señora de las Ordás, antigua iglesia de la fortaleza, construida en el siglo XII. Y con las ruinas de la ermita de San Pedro, construcción popular del siglo XVIII situada cerca del molino harinero.
Nueno nos da la bienvenida al Pirineo aragonés, siendo un enclave idóneo para comenzar cualquiera de nuestras excursiones por la Cordillera Pirenaica. A pocos kilómetros, se encuentra el embalse de Arguís a los pies del municipio con su mismo nombre.
Celebra sus fiestas en honor a San Martín el 11 de noviembre.
Regreso a Igriés donde dejé el coche esta mañana con un recorrido parcial total de tan solo 29´13 kilómetros.
Las fotografías aparecen por orden de ruta.
Serafín Martín.
Fuentes propias y:
Obras hidráulicas del Alto Aragón, DPH. Prames, Zaragoza, 2010.
http://www.pueblosdehuesca.com
http://www.enciclopediaaragonesa.com
http://www.romanicoaragones.com
http://www.pueblos-espana.org/aragon/huesca/igries/
Colección Rutas CAI - Nº 28 Hoya de Huesca/Plana de Huesca Edita CAI – PRAMES.
Santuarios y ermitas rupestres del Alto Aragón. Edita CAI – PRAMES.
Guía del Reino de los Mallos. De Javier Cruchaga y Javier Cabrero Palacín. Editorial Pirineo


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