CA53.-Alquezar, Balsas de Basacol, Quizáns, Chimiachas, y San Pelegrín
CA53.-Alquezar, Balsas de Basacol, Quizáns, Chimiachas, y San Pelegrín
CA53.-Alquézar, balsas de Basacol, abrigos de Quizans, Chimillas y aldea de San Pelegrín.
Distancia 14,70 kilómetros
Desnivel positivo 615 metros.
Esta ruta comienza y acaba en la localidad oscense de Alquézar. Es un recorrido exclusivamente senderista que discurre entre barrancos y tozales, desde donde se disfrutan incomparables vistas de las sierras y cañon del Río Vero, y nos conduce al espléndido ciervo de Chimiachas.
Durante el trayecto encontramos unas pequeñas construcciones de piedras inspiradas en las viejas casetas de pastor típicas de la sierra de Guara, que nos ayudan a orientarnos durante el camino.
26 de mayo de 2021 partimos del parquin de Alquézar a una altitud de 660 metros de altitud, hacia las Balsas de Basacol.
Al poco de comenzar con 854 metros andados a 695 metros de altitud nos encontramos con un enebro centenario. Especie del hemisferio norte. Es un arbusto que cuando crece en condiciones óptimas puede convertirse en un árbol de hasta 10 metros de altura. Sus aguzadas hojas forman grupos de tres y presentan dos bandas blancas en la cara exterior. Las flores fructifican en otoño pero no es hasta los 18 meses cuando los frutos o enebrinas están maduros. Los pájaros. Los pájaros, al ingerirlos, contribuyen a la dispersión de sus semillas.
Su madera es muy apreciada en lugares como la península escandinava donde se emplea para fabricar cajas para quesos y mantequillas.
Antiguamente se quemaban bayas de enebro por su alto poder antiséptico. Se creía que el humo que desprendían purificaba el ambiente. Las enebrinas se han empleado para el alivio de la gota, son diuréticas y abren el apetito. El nombre de la ginebra viene del francés genévrier (enebro).
Es así porque sus bayas se emplean para aromatizar esta bebida alcohólica donde surgió en el siglo XVI.
En el kilómetro 1´3, llegamos a un pequeño tramo de pasarela metálica, que nos permite continuar por el barranco de Palluela.
En el kilómetro 1,90 a 777 metros de altitud cruzamos el pequeño puente de piedra de Palluela que una vez cruzado comienzan un tramo de escaleras que nos lleva a una pista hasta llegar a las balsas.
En el kilómetro 2 a una altitud de 805 metros llegamos a las Balsas de Basacol.
Hasta hace pocos años estas balsas abastecían a los vecinos de Alquézar. De aquí provenía el agua para beber personas y animales y también para regar los campos.
El sistema de canalización hasta el pueblo era sencillo y eficaz; un canal de “tejones” (tubos de barro encajados unos con otros) llevaba el agua hasta la “baseta”. Una vez allí el regador se encargaba de soltarla dos veces al día para que bajase al pueblo donde se depositaba en un abrevadero, del que las mujeres tomaban el agua para lavar y cocinar y en el que también bebían las caballerías. Actualmente esta agua se emplea para la extinción de incendios.
Esta agua procede de la fuente de la cercana población de San Pelegrín. Pese a que en 1243 el Rey Jaime I concedió a los vecinos de Alquézar el aprovechamiento de este manantial, ambos pueblos siguieron disputándose su uso durante siglos.
Junto a una de las balsas podemos ver una pequeña construcción inspirada en los tradicionales esconjuraderos. Son sencillas edificaciones de piedra cuyos arcos se orientan a los cuatro puntos cardinales. En estos espacios mágicos se “esconjuraban” las tormentas de granizo, a las que se tenía un terror atávico, mediante rituales que incluían oraciones, fórmulas rituales y tañido de campanas. Se creía que eran provocadas por las brujas. (Había quienes las habían visto volar sobre grandes nubarrones dirigiendo tormentas de pedrisco) y se decía que dentro de cada bola de granizo se podía encontrar el pelo de una de ellas.
En el kilómetro 2´79 bifurcación donde continuamos por la derecha.
En el kilómetro 2´88 a 861 metros de altitud choza de pastores
En el kilómetro 3´52 bifurcación donde seguimos por la derecha.
En el kilómetro 3´66 a 960 metros de altitud otra choza de pastores.
En el kilómetro 4´27 nuevo desvío por la derecha para continuar a los abrigos de Quizáns
En el kilómetro 4,86 a una altitud de 1053 metros llegamos a los abrigos de Quizáns
Estas oquedades son el resultado de la erosión provocada en a roca por el viento y el agua. Quizás la bellezas y plasticidad de sus formas o su situación privilegiada, dominando la espectacular garganta del Vero y el Somontano, impulsaron a nuestros antepasados hace miles de años, a pintar en ellos y utilizarlos con una significación especial. Los hombres que pintaron en estos covachos durante la prehistoria ya conocían la agricultura y la ganadería. Con ellos y su nueva forma de entender el mundo surgió también una nueva de expresión artística que conocemos como Arte Esquemático. De forma simbólica y abstracta representan animales, seres humanos y signos de compleja interpretación.
Aquí podemos ver la figura de un pequeño ciervo, trazos y marcas hechas con los dedos (digitaciones). Fueron realizados hace al menos 5.000 años con pigmentos de color rojo, obtenidos a partir del óxido de hierro, presente en betas de la propia roca caliza que les sirve de soporte.
Además los covachos que vemos son un buen ejemplo de como el hombre ha sabido aprovechar sabiamente los recursos que le brinda la naturaleza. Hasta hace poco tiempo, los abrigos más pequeños acogieron “arnas” (colmenas) de las que se obtenía miel, mientras que los de mayor tamaño fueron utilizados por los pastores como corrales para guardar las ovejas. Durante mucho tiempo localidades de Radiquero y Alquézar se disputaron su uso hasta que finalmente, cada pueblo se quedó con uno. Además los corrales de Quizáns se utilizaron como zona de “aboral” de las rutas trashumantes entre la tierra llana y los pastos pirenáicos; acogían a las ovejas viejas o enfermas que ya no podían criar.
Después de disfrutar de este precioso paraje seguimos ascendiendo hacia los abrigos de Quizás
En el kilómetro 5´58 estamos de regreso en la senda que habíamos dejado para ir a Quinzás y que ahora retomamos para ir a Chimiachas
En el kilómetro 6´71 a 1056 metros de altitud poste indicador de bifurcación, donde continuamos por la derecha donde poco después iniciamos un suave descenso por senda que discurre por un barranco estrecho y con mucha vegetación con cárcavas espectaculares a nuestra izquierda de la marcha.
En el kilómetro 9,42 llegamos a los pies de las escaleras metálicas que asciende a los abrigos de Chimiachas, y que debemos subir si queremos contemplar esta magnífica representación del arte rupestre levantino.
El ciervo del barranco de Chimiachas es uno de los más bellos exponentes del Arte Prehistórico Levantino. Estas manifestaciones artísticas, propias de área mediterránea de la Península Ibérica, se encuentran siempre en abrigos poco profundos expuestos a la luz del sol.
Su estilo naturalista admira por su fuerza expresiva y su extraordinaria conservación. En la realización de la pintura destaca el firme silueteado de la figura y el relleno interior en tintas planas, en distintos tonos de rojo.
Las gentes que habitaron estas tierras entre el 8.000 y el 3.000 a d.c. se dedicaban a la caza y a la recolección de frutos silvestres, practicando en los últimos milenios las innovaciones neolíticas, la agricultura y la ganadería. Un alo de magia y misterio envuelve el simbolismo de este ciervo solitario, con cuya presencia quizá sus autores quisieron propiciar la caza.
En el kilómetro 10´28 estamos de regreso en la senda principal.
En el kilómetro 10´44 dejamos la senda anterior por otra menos transitada a nuestra derecha que desciende a San Pelegrín.
En el kilómetro 12´54 llegamos a San Pelegrín.
Al norte de Alquézar, y en las estribaciones de la Sierra de Sevil, se encuentra la recoleta localidad de San Pelegrín. El tiempo parece haberse detenido, pues sus casas de muros de mampuesto y cubiertas de teja árabe, siguen conservando el aspecto que antaño tuvieron las aldeas de la Sierra de Guara. En el centro de la población se encuentra la plaza, de la que parten sus dos únicas calles. En esta misma plaza se encuentra la iglesia parroquial del siglo XVIII, construida a partir del desmantelamiento de una anterior románica que se encontraba junto al cementerio. Está construida con la característica piedra caliza de la zona, siendo de una sola nave con testero recto, torre de un único cuerpo y puerta de ingreso a los pies. En el centro de la plaza se conserva un crucero coronado por una figura esculpida de Cristo crucificado. El actual, también en piedra, sustituye a un anterior que fue recientemente robado.
En el kilómetro 14´39 a 765 metros de altitud llegamos a la Ermita de San Gregorio con un maravilloso mirador. La Ermita de San Gregorio “faro de los perdidos, se sitúa en la parte alta de la localidad, a aproximadamente un kilómetro, lo que constituye un magnífico mirador sobre la villa medieval de Alquézar y Guara Somontano; Alrededor de la ermita hay un sendero botánico con el que descubrir las plantas aromáticas que crecen en el territorio. Y muy cerca también de aquí, se localiza el observatorio de aves que está adaptado para personas con movilidad reducida. Edificio compuesto por la ermita, por la llamada “casa del ermitaño”, adosada al muro de cabecera, y por unos restos constructivos, que probablemente fueron dependencias auxiliares para uso del santero o de los romeros. La ermita, construida en mampuesto, tiene planta rectangular. El interior está dividido en tres tramos y cubierto por bóveda de cañón. La puerta, en arco de medio punto, se encuentra en el lado sur donde hay cuatro contrafuertes, anchos y de considerable talud. Y en la parte superior, la espadaña de ladrillo cuya campana, según cuenta la leyenda, orientaba a los caminantes cuando había niebla o tormenta. Los alquezranos, suben en romería a la ermita el primer domingo de mayo. Se celebra una misa baturra, y al terminar comida popular ambientada por músicos que tocan hasta la noche.
En el kilómetro 14´43 mirador de Alquézar
Las fotografías aparecen por orden de ruta.
Serafín Martín.
Fuentes propias y
Paneles informativos de la ruta.
https://www.alquézar.es
53.-Alquézar, balsas de Basacol, abrigos de Quizáns, Chimiachas y San Pelegrín.