30 de diciembre de 2020 Barranco del Val.
Distancia recorrida 20,3 kilómetros.
Desnivel positivo 450 metros.
Para hacer la ruta de hoy nos dirigimos a la localidad de los Fayos en la comarca de Tarazona y el Moncayo, dominado por la presa, de forma escalonada, que tiene una altura de unos 96 metros y permite almacenar alrededor de 28 hectómetros cúbicos de agua. Construida en 1997, desde que terminó de llenarse en 2003, la obra ha sido cuestionada por distintos colectivos, debido a su limitada utilidad y al elevado riesgo que asumen las localidades situadas aguas abajo, en el caso de que se produjeran daños en su estructura. Su muro contiene las aguas de los ríos Queiles y Val formando el pantano del Val. Subimos con el vehículo hasta la cota de la presa desde donde parte una pista forestal de servício por la margen derecha.
La ruta de hoy comienza en la pista de servício del pantano del Val, por supuesto dejando el coche bien orillado en el camino para no dificultar el paso de oros vehículos. Hace mucho frío, los charcos están helados y la humedad de los arbustos y hojas también.
Durante el recorrido pasaremos por maravillosos bosques donde pacen tranquilamente una manada de caballos, o vemos unas antiguas colmenas de abejas, hechas de cañas y barro,,,
Tras una hora y cuarto de marcha, entre distintos tipos de vegetación, se llega a un lugar de gran belleza: el pozo de las Truchas, con una cascada entre rocas de toba que merece la pena conocer, conocido como Pozo de las Truchas. Las aguas de la vertiente del Moncayo y de las sierras del Tablado y Toranzo, confluyen en la fosa de Beratón surcada por el río Araviana, afluente del Duero. Los aportes procedentes del deshielo y lluvias fluyen en su superficie sobre los macizos elevados formados por rocas impermeables y cuando llegan al valle se inflitran en su mayoría en las calizas y dolomías permeables. A través de un complejo sistema subterráneo de cuevas y galerías, como si de un “queso gruyeee” se tratase, el agua se almacena y fluye en interior, descargando fuentes o manantiales en la franja de conexión de las rocas permeables con las impermeables.
Entre los puntos más conocidos en la comarca donde aflora el agua en superficie se encuentran los Ojillos del Queiles en Ágreda, y sobre todo, el nacimiento del Queiles en la localidad de Vozmediano. Este es el manantial más destacable, también conocido como fuente Vauclasiana, donde sale la enorme cantidad de 1.100 litros por segundo. Se da la particularidad que gran parte del área de absorción de estas aguas en la fosa de Beratón pertenece superficialmente a la cuenca del Duero, mientras que el desagüe principal de la sierra del Moncayo vierte a la cuenca del Ebro. Hay mucho de cierto en el dicho popular que clama: ¡A Moncayo traidor, que robas a Castilla y haces rico a Aragón!
La Cascada del Pozo de las Truchas.
No solo destaca este bello elemento del río por su fuerte sonido en primavera y por el frescor del ambiente que genera. Las rocas rezuman tres cubiertas de musgos y de helechos como el cujantrillo de pozo (Adiantus Capilluus veneris) constituyen un hábitat de interés prioritario en el Anexo I de la Directiva Europea 92/43/CEE denominado “Manantiales petrificantes con formación de tuf”, muy raro y escaso, y quizás el más valioso de todo el conjunto del entorno del Val y del Moncayo. Esta denominación se refiere a la formación de rocas de toba por procesos biológicos en los que intervienen los musgos.
La vegetación.
El carácter angosto del barranco, unido al denso dosel de copas de chopos y de otros árboles riparios dificulta la entrada de luz, lo que condiciona el tipo de vegetación herbácea.
En las aguas rápidas y poco profundas crecen plantas que enraízan en el fondo como el apio loco y el berro, ambas muy similares, aunque la primera muy venenosa y letal y la segunda comestible. En ambos márgenes del cauce aparecen con cierta frecuencia grandes hierbas como la hierba de San Antonio, el malvavisco o la escrofularia. Zarzamoras y rosales silvestres, se alternan en las orillas con enredaderas como la hiedra el lúpulo , la correhuela mayor o la clemátide, entre otras.
La vegetación arbórea de ribera está constituida principalmente por chopos negros entre los que se alternan de forma esporádica avellanos, fresnos, nogales naturalizados, además de otras especies de antiguas plantaciones dispersas por la ribera del Val. El acusado relieve del barranco rodeado de grandes formaciones rocosas y la densa vegetación que crece en la orillas del río Val hacen de este lugar un excelente refugio para un buen número de especies animales.
En los cortados calizos tiene su feudo el buitre leonado junto con otras aves de menor tamaño como el alimoche o el halcón peregrino. También son representativas y de gran importancia el águila real y perdicera. Pendiente de todo lo que pasa por la corriente del río podemos observar la lavandera cascadeña. El ruiseñor bastardo nos sorprenderá con su potente canto y con un poco de suerte quizás podamos ver a la oropéndola, con su llamativo plumaje amarillo o escuchar el incansable trabajo de los pájaros carpinteros como el pito real. Otras aves como el mito, la curruca capirotada o la curruca mosquitera tienen en este bosque de ribera su zona de cría y fuente de alimento. La frescura y el abrigo que proporciona el cañón son aprovechados por los grandes mamíferos. Corzos ciervos y, jabalíes encuentran alimento y tranquilidad en el entorno del río. El zorro también está presente en el Val, recorriendo y olfateando incansable cada rincón del barranco.
El regreso lo hicimos por el monte cercano al pantano.
Serafín Martín.
Fuentes propias y.
https://cesbor.blogspot.com/2015/07/pantano-del-val.html