MIS RUTAS EN BICI |SERAFIN MARTIN16/06/2020 |   martingraciaserafin@gmail.com

 

Ruta 0181. Por la Ribagorza 2 de febrero de 2020. .-De Ventas de Santalucía, a Puebla de Fantova, Castillo de Fantova


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Ruta 0181 por La Ribagorza.- Ventas de Santa Lucía, Puebla de Fantova, Castillo de Fantova.


 

El 31 de enero de 2020, llevo un total de 1523 kilómetros. inicio esta ruta en las ventas de Santa Lucía, desde donde parto por la carretera HU-V-0332, hacia la Puebla de Fantova.

 

La ruta de hoy transcurre por el extremo sur y oriental de lo que fue el condado independiente de la Ribagorza. Diversas culturas han formado la personalidad abierta de sus gentes y humanizado el aspecto abrupto de su paisaje.


 

En el kilómetro 6, llego a La Puebla de Fantova. En Ribagorza encontramos La Puebla de Castro, la Puebla de Roda, La Puebla de Mon y esta otra de Fantova, además del barrio grausino llamado Las Pueblas. Son poblamientos característicos de época bajo medieval, que

 

 surgen vinculados a viejas poblaciones enriscadas en lugares estratégicos y asociadas a algún castillo. Los nuevos colonos buscan un llano que proporcione nuevas tierras para roturar y hacer frente así a los diversos aumentos de población que trae consigo la centuria .A la

 

larga,esto propiciará el mayor desarrollo de los nuevos pueblos frente a sus núcleos de origen, que terminarán reducidos a una evocadora imagen ancestral. Estas pueblas nacieron en un momento de cambio, en el que la Edad Media , va dejando paso al Renacimiento. Pese a

 

 bajar al llano, no pierden su carácter defensivo de tipo medieval pues, al fin y al cabo, la bonanza económica y la expansión demográfica también van envueltas en conflictos sociales, como las luchas de banderías, el bandolerismo, o las alteraciones que acabaron con el

 

régimen feudal de los condes de Ribagorza. Para el emplazamiento se busca una pequeña elevación del terreno donde las casas se apiñan formando una autentica muralla exterior. Sólo se abren algunas entradas protegidas por pasos cubiertos y casas fuertes. Sin embargo, el

 

 plano urbano refleja la nueva mentalidad renacentista, más racional y humanística. De este modo el trazado responde a un diseño de viales rectos y perpendiculares. Esto no impide que encontremos pasajes y estrechas callejas con un inconfundible regusto medieval.


 

La Puebla de Fantova está situada en un valle, cerca de Ballestar. a 710 metros de altitud .A su término corresponde la aldea de Centenera, donde se han realizado varias prospecciones petrolíferas. Esta localidad ribagorzana ,desde 1960 pertenece al municipio de Graus.

Fue fundada en la Baja Edad Media por gentes provenientes sobre todo de Fantova , enclave fortificado construido en el siglo X, cuando el próximo poblado de Fantova y su sistema defensivo quedaron abandonados, buscando sus habitantes un paraje más apropiado y apto

 para las tareas agrícolas, base de su sustento. Su lengua propia es el aragonés bajo ribagorzano.

Según el censo de fogajes de 1495, La Puebla de Fantova (allí llamada La Pobla de Fontona) era lugar de realengo y contaba con 55 fuegos, incluyendo los de las aldeas de Las Masadas, Torrelabad y La Paul, ejerciendo como jurado Francés de la Tovenya y como Rector Mosén

 Blasco; dicha población descendió a 48 fuegos en 1646 y a 30 en 1713, para ascender a 48 en 1742, 60 en 1850 y poseer 233 habitantes en 1970, que se han ido reduciendo hasta la actualidad. Se constituyó como ayuntamiento en 1834, para integrarse en 1845 al de

 Fantova y volver a adquirir la capitalidad municipal en 1857.

La Puebla de Fantova se cierra sobre sí misma enclavada en un altonazo. Nos recibe el único portal que hay en la villa, el de Santa Ana, inmediatamente protegido por una casa torreada, que luce ventanas molduradas y una portada en arco de medio punto donde leemos la

 fecha de 1573. La inscripción de IHS (Jesus Salvador de Hombres), en el interior de un escudete, es un elemento protector añadido.

Tras un paso abovedado, cuatro grandes arcadas, una de ellas muy poco visible, soportan otra vieja casa. Ésta mira hacia el pueblo a través de dos ventanas también típicas del siglo XVI, la más alta con una crucecita en el dintel y la inferior con una inscripción en caracteres

góticos que vuelven a invocar la protección divina usando la fórmula inicial de IHS. Justo al lado, otra torre defiende la bifurcación de varias calles, esta vez con matacanes para lanzar todo tipo de objetos desde su último piso. No volveremos a encontrar otra entrada al casco

 antiguo hasta dar con la iglesia en el extremo opuesto, así que nos adentramos por la calle mayor. Este es el vial principal, recto y alargado. Lo anima algun pasaje, y diversas casas con solera, que en algunos casos se remontan al siglo XVI o lucen la típica galería superior de

 arquillos de los edificios palaciegos de ésa época y los siglos posteriores. Hay otra callecica paralela, siempre adornada con plantas, más estrecha y asimismo con su recogido pasaje. Entre ambas, otras calle calles perpendiculares acaban dibujando el plano reticular de la

 localidad.

Su Iglesia de Nuestra Señora de La Asunción fue construido en el siglo XVII. Este templo, es de planta rectangular que termina en ábside de tres laterales, presentando algunos detalles góticos renacentistas, entre los que destaca su portada de arco de medio punto con

pilastras y cornisa, sobre la que se halla una hornacina, dos escorpiones esculpidos en piedra y un rosetón con celosía; posee bóveda de crucería estrellada, cuyos nervios ostentan numerosos medallones con variados motivos, cuatro capillas, dos de ellas cubiertas con

 cúpulas semiesféricas y coro con balaustrada tallada sostenida por canetes decorados con cabezas humanas. La torre, que ha sido restaurada , de 26 metros de altura, tiene planta cuadrada en las plantas inferiores y octogonal en el resto.

Según el censo de fogajes de 1495, La Puebla de Fantova (allí llamada La Pobla de Fontona) era lugar de realengo y contaba con 55 fuegos, incluyendo los de las aldeas de Las Masadas, Torrelabad y La Paul, ejerciendo como jurado Francés de la Tovenya y como Rector Mosén

 Blasco; dicha población descendió a 48 fuegos en 1646 y a 30 en 1713, para ascender a 48 en 1742, 60 en 1850 y poseer 233 habitantes en 1970, que se han ido reduciendo hasta la actualidad. Se constituyó como ayuntamiento en 1834, para integrarse en 1845 al de

 Fantova y volver a adquirir la capitalidad municipal en 1857, que ha mantenido posteriormente hasta la década de 1970 en que se incorporó a Graus.

Por las noticias disponibles, han residido en La Puebla de Fantova las siguientes familias hidalgas:

AGUILAR

Fue linaje de valerosos caballeros de los más antiguos del Reino aragonés, que tomaron como apellido el nombre de un pueblo así llamado situado en la Ribagorza, en la margen izquierda del río Ésera, sobre un pequeño promontorio en el término municipal de Graus, cuyos

 descendientes, desde tiempos remotos tuvieron casa solar en Coscojuela de Fantova, de la que se supone dimanaron los residentes en La Puebla de Fantova, de los que de los primeros que se tiene noticia es de Pere y Miguel de Aguilar, titulares de fuegos en 1495 en la

Masada de Coll-Oliva, en la cual, años después, fue a casar María Isabel Aguiler, procedente del antes citado lugar de Coscojuela.

BAFALUY

Se trata de un antiguo linaje ribagorzano, de uno de cuyos lugares tomó en sus inicios el apellido, con importante casa solar en la localidad de Capella, uno de cuyos dueños llamado Andrés Bafaluy realizó demanda de reconocimiento de su hidalguía ante la Real Audiencia de

 Aragón, presentando a tal efecto las pruebas relativas a la posesión de tal condición por sus antepasados, obteniendo sentencia confirmatoria y la correspondiente Ejecutoria de Infanzonía en 6 de febrero de 1702, asistiendo, junto a sus parientes Hipólito y Pedro Bafaluy a

las sesiones de las Cortes aragonesas celebradas en dicho año. Descendientes de los de Capella se instalaron en La Puebla de Fantova, de donde provino José Bafaluy que, en los principios del siglo XVIII, pasó a contraer matrimonio al lugar de Caballera, presentando a su

 llegada ante este Concejo municipal un certificado de su empadronamiento como hidalgo en su pueblo de procedencia, en donde había sido así considerado al demostrar su descendencia directa del antes citado de Capella.

CAGIGÓS

Antigua familia hidalga altoaragonesa en varias villas y lugares de la provincia oscense, entre ellas las de Aínsa y Graus y especialmente en La Puebla de Fantova, donde en el siglo XVI actuó una saga de Notarios públicos y de donde era Francisco Cagigós Millaruelo, quien el

 año de 1776 presentó demanda ante la Corte del Justicia de Aragón solicitando se le reconociera su calidad de Infanzón, portando las pruebas requeridas, obteniendo sentencia favorable y la Ejecutoria posesoria. Un hermano del mismo llamado Josef, fijó su residencia, años

 más tarde, en el lugar de Pozán de Vero, donde fue empadronado como hidalgo, en base al documento antes indicado. En el año 1908 José Cagigós ejercía el cargo de Juez municipal de La Puebla de Fantova.

MIRANDA

Los de este linaje tuvieron antigua casa solar en la Masada de la Almozara, en el término de La Puebla de Fantova, de la que era dueño en 1495 Johan de Miranda y uno de sus sucesores llamado Pedro de Miranda, vecino de Torrelabad, asistió como Infanzón a las Cortes

 aragonesas celebradas en 1626. En los años siguientes a 1675 vivía José Miranda, quien ganó una firma posesoria de hidalguía y en los años de 1737 figuraba Francisco Miranda avecindado en La Puebla. Su descendiente Ramón Miranda, como consecuencia de su demanda

del reconocimiento de su nobleza, obtuvo de la Real Audiencia de Aragón su Ejecutoria de Infanzonía en el año de 1804.

MONTANUY

Radicados desde remotos tiempos en las Villas de Benabarre, La Puebla de Fantova y el lugar de Portaspana, donde los titulares del linaje ganaron, en 20 de julio del año de 1695, ante el Justicia General del Condado de Ribagorza, una Firma posesoria acreditativa de hallarse

 en el uso de su condición de Infanzones y en el goce de los derechos, privilegios y exenciones correspondientes a los de esta clase noble, documento que justificó el posterior empadronamiento, como hidalgos, de los sucesores de aquellos en los catastros de la contribución

 real por parte de los Concejos municipales de las localidades antes citadas, así como de los de Tolva. Montañana y Caballera, en cuyos poblados se afincaron miembros procedentes de las anteriores.

SALINAS

Este apellido se halla muy extendido por el Alto Aragón, originado en alguno de los lugares que llevan este nombre. Los primeros datos sobre el mismo en La Puebla de Fantova se refieren a Pere Salinas que, según el censo de fogajes de 1495, residía el paraje denominado

 Las Masadas. Sucesor del mismo fue Vicente Salinas, que en calidad de Infanzón fue admitido a participar en las reuniones de las Cortes celebradas en 1626 en las ciudades de Barbastro y Calatayud, así como sus descendientes gozaron siempre del respeto y consideración

debidos a los de tan noble condición, siendo, muchos de ellos, titulares de casales en varios pueblos ribagorzanos.

TORRES

Apellido cuyos orígenes se remontan al tiempo del reinado de Sancho Ramírez de Aragón (1063-1904) en que dos caballeros llamados Íñigo y Martín de Torres participaron en distintas batallas para la reconquista de territorio alto aragonés y especialmente, con un gran

 arrojo y decisión, en la Villa de Bolea. Sus sucesores ganaron Salvas de Infanzonía en los años 1315 y 1327 y fundaron luego casas solares en los lugares de Albelda, Angüés, Castejón de Sobrarbe, Castellazo, Grustán, Ibieca, Juseu, Lamata, La Puebla de Castro, La Puebla de

 Fantova, Lecina, Naval, Peralta de Alcofea, Sariñena, Secastilla, Torralba y Ubiergo, de los que algunos de sus miembros asistieron como Infanzones a las Cortes aragonesas celebradas en 1626 y otros probaron su hidalguía ante la Corte del Justicia de Aragón en distintas

 fechas de los siglos XVII y XVIII.

De los residentes en La Puebla de Fantova tenemos referencias de Josef Torres, quien al trasladar su residencia a Grustán con motivo de su matrimonio, presentó una Firma posesoria ganada por sus antecesores en el año de 1690. En este tiempo Juan Torres, de Lamata, fijó

su residencia en la Masada de Coll-Oliva, casando con Isabel Aguilar, de la que nació Juan Torres Aguilar, que a su vez casó con Magdalena Mongay, madre de otro Juan, que siguió al frente de las posesiones familiares.

Ciprián Torres Castelar, en los mismos años, también procedente de Lamata pasó a contraer esponsales con Catalina Noguero, iniciando una nueva rama que continuó en su hijo Bernabé.

Terminada mi visita a este maravilloso lugar, me dirijo por una pista asfaltada, hacia el Castillo de Fantova.


 

En el kilómetro 8,58 paso por La Bayona, donde hay un depósito enorme de agua.


 

En el kilómetro 9,47 a la izquierda del camino paro ante un Peirón. Del que los únicos vestigios de que fue de piedra es su base, sobre esta erigieron una sencilla cruz de hierro. Poco después contemplo , sobre un espolón rocoso al borde de un acantilado, la torre de la iglesia y el torreón detrás de ella.


 

En el kilómetro 11,33 llego a Fantova, aquí termina la pista asfaltada. Fantova es un despoblado de la Ribagorza cuyo término municipal se integró en el municipio de Graus. Destaca la torre defensiva circular de su castillo, del siglo XI como edificio más significativo. Sus

 

 habitantes repoblaron la cercana población de La Puebla de Fantova. Entre el despoblado y la fortaleza hay una zona de descanso y recreativa con barbacoas, bancos mesas y un mirador donde descanso, hago anotaciones y me como las viandas. A partir de aquí para visitar

 

 el recinto fortificado debo esconder la bici y continuar a pie el ascenso, en principio por una pista malísima, con unas tremendas barranqueras y piedras arrastradas de las ultimas lluvias, en una curva diviso una senda por donde alcorzar , y que me lleva al recinto. La subida

 

 hasta aquí a merecido la pena. Llegar aquí es retroceder en el tiempo , me traslada a la alta Edad Media, me siento en otro tiempo.


 

La primera mención de Fantova data del año 960, cuando el obispo de Roda , consagro una primera iglesia dedicada a Santa Cecilia en el castro de Fantova.. En esa época tanto el castillo de Güell como el de Fantova, eran las vanguardias del condado de Ribagorza frente a los

 

 musulmanes situados en los castillos de Lascuarre, Laguarres y Castigaleu, que fueron conquistados por Sancho el Mayor en 1017.


 

Por aquel entonces, el condado de Ribagorza atravesaba una etapa de esplendor bajo el gobierno de Ramón II y su esposa Garsenda de Fazensac. Ellos fundaron la diócesis de Roda de Isábena y desplazaron las fronteras hacia el sur, reforzando así la autonomía religiosa y

 

 política de sus dominios. Un precedente del actual castillo de Fantova fue su más avanzado e importante baluarte defensivo. A sus pies quedaba una extensión de terreno recortado llamado Fonte Tova, donde algunos de sus manantiales de aguas termales ya eran

 

 conocidos desde tiempos romanos. En tanto que territorio, era considerado una civitas,. La elección del lugar fue la más acertada, pues toda esta zona, junto a Güel, se libró de la ocupación musulmana, dirigida por Abd el Malik, entre 1006 y 1009.


 

La fortaleza de Fantova también fue concebida como residencia condal de ahí el nombre de Palaço. Tal logro se debió a los maestros de obras lombardos que extendían sus evolucionadas técnicas arquitectónicas por toda Europa rayando el año mil. De entre entre los

 

 habitantes de Fantova, allá por el año 1015, encontramos a Apo y Guafrido, hijos de Languarda, quien posiblemente es el mismo artista lombardo encargado de la realización del cercano monasterio de Obarra. Tal vez fuesen ellos los responsables de todo el proyecto o, al

 

menos, de la cuidada y elaborada torre circular, llamada parietes altas,donde las cuidadas hiladas de sillarejo que revisten la mampostería, recuerdan al ladrillo de su tierra natal. Tiene unos cuatro metros y medio de diámetro, y diez y ocho metros de alto. El grosor de los

 

 muros es de unos dos metros. y la planta baja conserva su bóveda de arista de piedra resolviendo de este modo el paso de círculo a cuadrado.

 

Tampoco hay que descartar que Apo y Guafrido,dirigiesen a la cuadrilla de albañiles locales que levantaron la muralla del recinto.


 

La fortaleza por la que ahora paseo y me fascina, surge con la llegada del conde Guillermo Isámez, nieto de los fundadores del lugar que acabó con la invasión musulmana y la crisis de poder Ribagorzana. El recinto, que ocupa toda la planicie del promontorio, consta de una

 

 muralla en sus flancos sur y este, que son los más desprotegidos; un torreón circular y la capilla castrense; un cementerio de tumbas antropomorfas excavadas en roca y un aljibe. En su día también también hubo bancales de cultivo.


 

La iglesia de Santa Cecilia fue reformada posteriormente. Las partes más antiguas están en el muro norte, donde todavía es visible la antigua puerta de paso del cementerio. Sus dos ábsides, uno en la cabecera, dirigida hacia el este y otro a los pies , que aprovecha un bastión

 

 circular de la muralla, son del siglo XII. El acceso por el sur y las bóvedas de cañón apuntado entre arcos diafragma son ya del siglo XIII. Finalmente el campanario es de época barroca. La ermita de Santa Cecilia es de nave única con ábside semicircular, sin decoración. A sus

 

pies se alza un campanario semicilíndrico, de piedra similar a la otra torre, concebido como segunda torre defensiva. Sobre la puerta tiene una cruz esculpida y se conserva la pila bautismal.


 

Guillermo de Isánez fue el último conde de la Ribagorza independiente, hijo natural del conde Isamo, pronto fue enviado a la corte de Castilla, donde su tía Ava, casada con el conde castellano, tuteló su educación. Su padre murió en Monzón guerreando contra el infiel y, el

 

 gobierno recayó en Toda, la tía mayor solterona de Guillermo. La razzia de las tropas de Abd el Malik agravó la crisis dinástica y Toda trató de superarla casándose, con el viudo, anciano y ávido conde Sunyer de Pallars. La otoñal boda no fue la solución y la condesa cedió la

 

 sucesión a su querido sobrino. La llegada del joven Guillermo Isámez en el año 1009, acompañado de una nutrida tropa de castellanos, terminó con la ocupación musulmana, restableció el orden y alimentó las esperanzas de los ribagorzanos. Posiblemente sintió la

 

 necesidad de tener una residencia de acorde con los nuevos tiempos y, por ello, debió decidir la renovación del viejo castro de Fantova hacia el año 1015. Su “reinado” fue feliz, pero breve. El conde fue asesinado en el Valle de Arán hacia 1016, adonde había acudido para

 

 reclamar los derechos señoriales que le correspondían.


 

Algunos de los tenentes de este recinto de Fantova, fueron ; el infante Sancho Ramírez (hermano del rey), Bernardo Ramón, Barbatuerta y Arnal Mir conde de Pallars. Posteriormente Jaime I de Aragón lo vendió a Berenguer de Eril en 1228, un siglo más tarde en 1322, Jaime

 

 II de Aragón recuperó el condado de Ribagorza para su hijo y obligó a entregar al rey los castillos de Fantova, Fals, Viacamp, Arén, y Montañana entre otros. Siglos más tarde ,en 1718, las familias Agulaneo y Bagüés ostentaban el título honorífico de carlanes de Fantova.

 

Termina la escalera en otro zaguán que comunica con el piso siguiente, al que se accede por una trampilla. Este piso es totalmente defensivo con grandes vanos de medio punto. Se observan saeteras de traza muy tosca en toda la torre.

Del recinto murado destaca la entrada en recodo y aunque se encuentra muy rebajado en altura, además la vegetación impide ver con claridad su restos.

Después de disfrutar de éste recinto de nuestra historia, alto medieval y contemplar sus magníficas panorámicas, paisajísticas , desciendo hasta donde dejé la bici he inicio el regreso.


 

En el kilómetro 15,27, decido desviarme por una pista junto a un antiguo depósito de agua, a la derecha ,de mi marcha,


 

En el kilómetro 16,44, conecto con la carretera que se dirige a Centenera, y decido dirigirme hasta allí.


 

En el kilómetro 17,79 , en la casa del molino con una preciosa cascada junto a ela, decido regresar, porque me doy cuenta de que estoy metido en una zona de umbría , sin cobertura de móvil, y que está oscureciendo.


 

En el kilómetro 19,51, paso por la Puebla de Fantova


 

En el kilómetro 25,16, estoy de regreso en las Ventas de Santa Lucía, principio y final de la ruta de hoy.


 

Las fotografías aparecen por orden de ruta.


 

Serafín martín.


 

Fuentes propias y:


 

https://es.wikipedia.org/wiki/La_Puebla_de_Fantova#Patrimonio


 

https://www.diariodelaltoaragon.es/

DOCUMENTACIÓN: Serrano Montalvo, A.- La población de Aragón según el Fogaje de 1495.- Zarag., 1997.

Ubieto Arteta, A.- Historia de Aragón: los pueblos y los despoblados. II Zarag., 1985.

https://es.wikipedia.org/wiki/Castillo_de_Fantova

La Ribagorza año mil.