Ruta 186 Por Galicia .-Foz, Basilica de San Martiño.

 

 

 

Ruta 186 Por Galicia .-Foz, Basilica de San Martiño.

La ruta de hoy es corta pero muy interesante, ya que el objetivo de hoy, es poder visitar La Basílica de San Martiño de Dumio, que desde el año 410 al 480, fue el evangelizador de la “Gallaecia”. El apóstol de los Suevos, a quien se debe la organización episcopal y parroquial de Galicia.

El 15 de Junio de 2019 llevo en Foz un total de 547 kilómetros.

Situado en la conocida comarca de la “Mariña lucense”, el Ayuntamiento de Foz tiene una extensión de 100,6 Km2 repartidos en las nueve parroquias que lo componen: Cangas, Cordido, Fazouro, Foz, Nois, San Acisclo, Santa Cecilia, San Martiño y Villaronte; en las cuales, según los datos proporcionados por el Padrón Municipal de dicho ayuntamiento, habitan 10023 personas.

Limita este ayuntamiento con Burela, Ferreira, Alfoz, Mondoñedo y Barreiros, mientras que la parte norte está bañada por el Mar Cantábrico.

En Foz se combina tierra y mar, ya que tenemos parroquias costeras y otras de interior, dando lugar a un rico y variado paisaje.

La economía se basa en la pesca, agricultura y ganadería (sectores minoritarios), pero sin duda la actividad principal es el sector servicios, en concreto la hostelería y el turismo. De este último no se nos puede olvidar mencionar un emergente turismo rural cada vez más en alza.

Foz limita con las parroquias de San Martiño, Villaronte y por el Este toca en la ría, que nos separa del Ayuntamiento de Barreiros. Playa y sol son las características principales de Foz en el verano, además de la amplia gama de restaurantes en los que podemos deleitar nuestro paladar. Como ya comentamos en la introducción, en la que hablábamos de la vinculación de la gente de Foz al mar, tenemos una prueba de este hecho en el puerto y en el astillero, que en otra época tuvo una intensa actividad. Conforma el núcleo urbano y ostenta la capitalidad del Ayuntamiento, siendo la menor en extensión, puesto que consta de 3’7 km2, aunque es la más poblada con 5839 habitantes.

En Foz tomo la carretera DP.2001, para dirigirme al Santuario de San Martiño.

En el kilómetro 1,79, entro en la parroquia de San Martiño.

En el kilómetro 1,98, paso por debajo de puente del FEVE.

En el kilómetro 2,10, dejo a mi derecha el desvío a Mourente.

En el kilómetro 2,31 llego a la localidad de Rio.

En el kilómetro 3,28, paso por Vintín,  situado a la izquierda de mi marcha.

 

En el kilómetro 4,34, al salir de una curva, veo el impresionante caserío de San Martiño.

En el kilómetro 4,65, llego a Martiño.

Para dirigirme a la catedral debo cruzar un hermoso parque ajardinado, al final de éste se encuentra, la fuente de la Zapata, que según la leyenda en este lugar el obispo San Gonzalo tiró una zapatilla y brotó agua, que para los creyentes tiene propiedades milagrosas. En recuerdo de San Gonzalo se celebra una popular romería durante la que se traslada en procesión su imagen desde San Martiño de Mondoñedo hasta la capilla del Bispo Santo y se recuerdan las propiedades milagrosas a las aguas de la Fuente de la Zapata.

El valor histórico del santuario que estoy a punto de visitar, ya fue reconocido ni más ni menos que por el Gobierno de la Segunda República Española, en 1931, distinción que todavía conserva, además de ser declarada Basílica menor ,por el Papa Benedicto XVI en el año 2007. Está considerada la catedral más antigua de España, ya que en el siglo IX fue la sede de dos obispados del Reino de Galicia. La Basílica menor de Mondoñedo, fue sede episcopal entre el 870 y 1112, por sus estancias se pasearon figuras como las de Rosendo, que fue Obispo aquí, y posteriormente fundador del monasterio de Celanova y arzobispo de Santiago. También fue lugar de recogimiento para agostinos y franciscanos, centro cultural, hospital para peregrinos…,

En el siglo VI un grupo de cristianos llegaron aquí huyendo de los anglosajones desde la provincia romana de Britania, se establecieron en Galícia y fijaron su capital en Bretoña (según algunos estudios en la actual parroquia de Santa María de Bretoña), en el municipio de la Pastoriza. Fundaron un obispado que llegó a tener influencia, participando regularmente en los concilios de Toledo. La referencia más antiguo que se tiene de las sedes episcopales de los Britones aparece en el Parochiale suevorum, el documento con la organización de las sedes episcopales del reino suevo ordenada por el Rey Teodomiro en el Concilio de Lugo en el año 569. En este concilio de Lugo se establece la Divísio Teodomiri,más conocida como parroquial Suevo. Este mapa de las diócesis y parroquias de la antigua Gallaecia se concreta en el II concilio de Braga del año 572. Es a San Martiño de Dumio (410/20-480) el evangelizador de la Gallaecia , el “apostol” de los suevos, a quien se debe la organización episcopal y parroquial de Galicia.

En el año 572, aparece registrada  la primera mención del obispo Mailoc , aparece junto al rey suevo Miro y de San Martín de Dumio.  Este obispo de los Britones, ya aparece en los documentos del Concilio de Lugo del año 569, y en las actas del  II Concilio de Braga también se cita a “Mailloc, obispo britoniensis episcupusss, serenisimus rex Miro, cognomento Theodomirus ss “, recogidas en el Liber Fidei. (El Liber Fidei de la catedral de Braga, se conserva en el archivo distrital de Braga). Los suevos fueron un pueblo de origen germánico que se estableció en la Gallaecia en los primeros años del siglo V, tras la descomposición del Imperio Romano. Su reino fue independiente hasta su absorción por los visigodos, hacia el año 585.

En el año 775 se firmó el Diploma del Rey Silo, el documento de este tipo más antiguo conservado en España. En él, Silo concede a unos monjes algunas de sus propiedades entre los ríos Eo y Masma. Esto confirma que en esa época los dominios de los reyes asturianos llegaban a buena parte del norte de Lugo

En el año 870, el obispo de San Martín de Dumio (Cerca de Braga), Sabarico, se vio obligado a huir con algunos de sus monjes, de las invasiones árabes que en aquellos días estaban devastando suelo portugués, refugiándose en el lugar denominado “Mendunieto”, lugar en donde se decidió edificar la actual basílica y que con el tiempo derivaría a San Martín de Mondoñedo.

Pero estos no serian los últimos avatares de la basílica ni de esta congregación religiosa. A mediados del siglo IX los Vikingos llegaron hasta Bretoña, arrasándolo todo con encontraron a su paso, obligando al obispado a trasladarse hacia el interior de la provincia de Lugo, a unos terrenos que el Rey Alfonso III ofreció en el lugar de la actual basílica para fundar un monasterio, convirtiéndose en sede episcopal doble, dumiense de Dumio y britoniense de Bretoña, siendo nombrado Sabarico como su primer obispo. Llegaron a pasar por esta sede hasta 15 obispos,  entre ellos destaca S. Rosendo, fundador del Monasterio de Celanova  y D. Gonzalo, último obispo de esta diócesis, que no hay que confundir con S.Gonzalo, el obispo Santo de la leyenda de las naves. Según la leyenda y la tradición San Gonzalo, con sus oraciones consiguió hundir una flota de normandos o sarracenos, desde el lugar don hoy se erige la capilla del Bispo Santo (foz). El obispo Gonzalo Froilaz, descendía de la Casa de los Traba, la principal estirpe nobiliaria de la época, fue hijo de Froila Vermúdez, y Elvira de Faro, y hermano de Pedro Fróilaz de Traba, tutor de Alfonso VII y Conde de Galicia, la gran figura política de su tiempo. Durante su obispado en San Martiño (1071-1108) afrontó con ambición su proyecto románico para la basílica y lo pudo llevar a cabo gracias a las grandes donaciones que su linaje favoreció. Por ello gracias a él San Martiño se convertiría en un edificio pionero del románico en Galicia. En la última década del siglo XI se inició la transformación y ampliación de la basílica siguiendo el nuevo léxico del primer  románico “lombardo” que durante el siglo XI floreció en Cataluña y Aragón. Hacia el final del obispado de Gonzalo se percibe una nueva influencia, la del conocido como “estilo jaqués”, asumido por su más insigne sucesor, Munio Alonso (1112-1134).

De este modo la sede dumiense encontró continuidad en San Martiño, donde una vez instalados, el monarca  Alfonso III les hizo entrega de los territorios que en adelante iban a ser propiedad de la sede episcopal, tomando el cetro de la también desaparecida sede britoniense (actual Bretoña).

A la muerte del obispo Gonzalo, en el año 1112, la reina Doña Urraca por delegación del papa Pascual II, trasladaba la sede a Villibria o Villamayor de Brea, actual Mondoñedo, villa que también adoptó su nombre de la antigua sede de San Martiño.

En 1136 el obispo Munio Alonso (1112 a 1136), impulsor  del programa pictórico, acaba la construcción de la basílica románica.

Despojados de su episcopado,  los monjes que habitaban en el monasterio San Martín de Mondoñedo, fueron sustituidos   por monjes de San Agustín hasta finales del siglo XV. En 1534 se convirtió en priorato, pasando a depender de la Catedral de Mondoñedo.  Más tarde fueron sustituidos por frailes franciscanos. Desde el Concilio de Trento  (1542) hubo siempre sacerdotes que ocuparon el viejo cenobio, aunque la gente les siguió llamando canónigos.

En unos documentos de 1595 hay una interesante descripción del conjunto catedralicio:” Su iglesia es muy buena y grande, de tres naves con capilla mayor de bóveda y altar mayor sin retablo; con dos capillas laterales y en lo demás techumbre de madera muy bien labrada , y con dos altares en el cuerpo de la iglesia, coro alto de madera, órgano atril y once sillas, diez de los canónigos y la del prelado; que tiene tres puertas, las dos en dirección a los claustros altos y bajos y que por el alto se entra en el coro…junto a la iglesia está una casa grande del prior y los aposentos para los canónigos y uno grande que se llama refectorio…”

De las dependencias anteriormente descritas han desaparecido el monasterio, la sede episcopal y la colegiata, quedando solamente en pie la vieja catedral y la casa del prior, que durante años sirvió de rectoral.

El 28 de febrero de 1861 se derrumbó el techo de la catedral y con él el coro e incluso las ábsides se dañaron. Cuando me voy acercando al edificio, me llama la atención en el exterior del muro norte, sus grandes contrafuertes. Estos contrafuertes fueron la  salvación de la basílica al derrumbe del techo de 1861. Los  arquitectos que envió la Administración para evaluar los daños sufridos en el templo, aconsejaron su derribo total. Sin embargo el prior y cura párroco Salvador Pardo Romero   se opuso rotundamente a tal solución por lo que pidió ayuda al obispo Arciniega de Mondoñedo. Éste cumpliendo los deseos del prior encomendó la restauración al maestro de obras Francisco Lanteiro,  también de Mondoñedo, el cual se comprometió a mantener la integridad de la basílica y así fue como se le acoplaron los contrafuertes, que tanto me llaman la atención.

Parece ser que probablemente existió alguna edificación anterior de la que quedarían pocos vestigios, la primera basílica de San Martín de Mondoñedo fue construida en el siglo X, durante el obispado de San Rosendo (925-950/58). Se sabe que fue de estilo astur leonés, con cabecera de tres ábsides rectangulares y una planta que en su distribución espacial condicionó la construcción de la actual basílica románica. Se supone también que este edificio tendría dependencias monacales anexas.

Esta basílica conserva elementos arquitectónicos de los siglos X, XI y XII. De planta basilical con tres naves y tres ábsides semicirculares, donde pueden apreciarse tres bandas y los arquillos ciegos de factura lombarda. El ábside central está dividido en tres fajas verticales con ventanas en cada tramo adomadas  con un ajedrezado. Dispone de un crucero y cimborrio cuyo tambor tiene la originalidad de ser rectangular con las esquinas redondeadas. Las naves están separadas por tres pilares, con columnas adosadas a los que están  más próximos al crucero, la nave central se cubre con techumbre de madera y tejado a dos aguas, las laterales reciben la luz de los vanos abocinados situados en los muros exteriores.

Esta basílica cuenta con un magnífico museo,  donde se exponen, arquetas, relicarios y códices, además de paneles explicativos que nos relatan los hechos que acaecieron por estas tierras y los motivos de la fundación de esta basílica. Una vez disfrutado de este maravilloso lugar continúo por una pista o camino asfaltado.

En el kilómetro 6,18, llego a Ferreiravella.

En el kilómetro 8,33, paso por Madroi

En el kilómetro 9,90 me desvío por la derecha hacia la aldea de Santa Cecilia

En el kilómetro 10,21, llego a Santa Cecilia. Parroquia interior que limita con las parroquias de San Acisclo, Fazouro, San Martiño, y con el ayuntamiento de Alfoz. Actualmente poblada por 333 habitantes, presenta una extensión de 9,4 Km2. Por ella discurre un tramo del río Ouro. De esta parroquia podemos decir que en ella, en concreto en el pico de la Frouxeira, se encuentran los restos de la fortaleza del mariscal Pardo de Cela.

En el kilómetro 10,79, llego a la iglesia parroquial de Santa Cecilia. Esta iglesia se comienza en el siglo XVIII, aunque las reformas que se llevaron a cabo en los últimos siglos hacen irreconocibles las trazas constructivas de ese siglo. Consta de nave principal con nave lateral a la izquierda, separad de la principal por tres arcos de medio punto apoyados sobre pilastras. En la parte trasera tiene una capilla mayor con arco triunfal, y una sacristía. En el interior podemos ver un retablo de estilo neoclásico (Siglo XIX) con un solo cuerpo, que alberga una imagen de la Virgen,  otra de San José  y otra de Santa Cecilia.

En la nave lateral, podemos ver otro retablo de estilo barroco y con dos cuerpos. Este retablo estaba en  un principio en la capilla mayor. Acoge imágenes de San Antonio de Padua, Santa Lucia, San Cayetano y la Virgen del Carmen, todas del siglo XVIII. Dentro de la sacristía destacan un medio viril de plata del siglo XVII, un copón del siglo XVIII, también de plata, y un cáliz de plata con una inscripción en el pie, donde se puede leer; “Este cáliz con su patena le dio por su devoción Don Antonio Martínez Moreno, vecino de la Villa y Corte de Madrid, año de 1571”.

En el kilómetro 11,47, desde esta iglesia me dirijo directamente hacia la carretera LU-152, donde   giro por mi izquierda para iniciar el regreso a Foz.

En el kilómetro 12, a mi derecha de la marcha, paso por el desvío al Pico de Frouxeira.

En el kilómetro 14,19, abandono la carretera por la derecha por la que creo que es una carretera secundaria, pero no tiene salida.

En el kilómetro 14,88, entro en San Martiño por la LU-P-2001.

En el kilómetro 16,44, paro a Contemplar un magnífico castaño al borde de esta carretera y frente a él hay una magnífica casa, que me obliga a parar y acercarme a fotografiarla.

En el kilómetro 16,98, paso por Bao.

En el kilómetro18,30, paso por Martiño presidiendo su caserio la imponente mole de su Santuario.

En el kilómetro 25,37, estoy de regreso en Foz, principio y final de la etapa de hoy

Las fotografías aparecen por orden de ruta.

Serafín Martín.

Fuentes propias y:

http://www.concellodefoz.es/parroquias.php#intro