Ruta 0140.-Puig Moreno, Valmuel. Alcañiz. Regreso por la Vía Verde de la Val de Zafán.

  

Ruta 0140.-Puig Moreno, Valmuel. Alcañiz. Regreso por la Vía Verde de la Val de Zafán.

 

El 4 de febrero de 2017 llevo un total de 12.720 kilómetros.

Aparco el coche junto  en unas antiguas construcciones de restaurantes, abandonadas actualmente, situadas junto a la carretera N-232 donde se inicia la carretera TE-V-7.033.

En el kilómetro 3,72, llego a Puig Moreno. Pueblo nuevo de colonización de 1956.

Al igual que Valmuel, cuenta con una estructura de población de concepción ruralista de plaza, iglesia- aquí con una torre campanario circular dedicado a San Miguel Arcángel-, y el ayuntamiento. La población actual de Puigmoreno es mayor que la de Valmuel, alrededor de 380 habitantes. Este aumento es debido gracias al desarrollo frutícola de la zona, que ha permitido que se hayan construido 50 casas más desde su fundación. Sus tierras están especialmente destinadas a la producción del melocotón de Calanda con Denominación de Origen, creada en 1999. Unos años después de su creación en 1962, un grupo de agricultores decidirieron unir sus fuerzas para obtener mayores rendimientos en el campo y junto al I.N.C, se construyó el Centro Frutícola Cooperativo. Este centro significó un paso importante en la modernización de la agricultura. Actualmente es la Cooperativa de San Miguel. Desde el año 1999, la zona de Valmuel y Puigmoreno representan alrededor del 35% de la producción de melocotón D.O de Calanda. Valmuel y Puigmoreno son los dos únicos pueblos de colonización construidos tras la posguerra en la provincia de Teruel. Se encuentran situados a 12 kilómetros al oeste del término municipal de Alcañiz y distantes entre sí 4 kilómetros. Pertenecen administrativamente a la ciudad de Alcañiz, de la cual son pedanías

En el kilómetro 8,25 llego a Valmuel. Pueblo nuevo de colonización de 1956.

Valmuel se encuentra situado en la cuenca del río Regallo, entre su margen izquierda y la loma de Puigmoreno, a una altura del nivel del mar de 270m. E n la actualidad cuenta con una población de más de 140 habitantes. En su creación en 1956 llegó a contar con 88 viviendas y 244 habitantes. La plaza de la iglesia es el espacio público desde el que se articula la vida social y en ella se distribuyen las edificaciones más significativas. La iglesia parroquial, dedicada al santo ángel custodio con su torre campanario cuadrada, y la fuente, que adquieren un gran simbolismo. En torno a la plaza se disponen otros edificios como el consultorio médico, el ayuntamiento, la casa del maestro, el bar o el salón social. Valmuel cuenta en la actualidad con una infraestructura complete de colegio, polideportivo, parques, piscinas y tienda multiservicio abierta recientemente. Para no olvidar el pasado de estos pueblos, se inauguro en 2005 el centro de interpretación de la colonización agraria y del colono. Se encuentra situado en la calle mayor, en la antigua casa del mayoral. Este centro tiene como objetivo explicar al visitante el origen y significado de este proceso que supuso la creación hace 50 años de un nuevo paisaje, los pueblos de colonización, testigos actuales de esta historia reciente de España, igual que lo son quienes los habitan actualmente.

En la década de 1950 se apoya el inicio de una política colonizadora agraria ligada a los sistemas de regadíos, utilizando, en este caso, el agua de la estanca para facilitar a la zona nuevas perspectivas de futuro. El instituto nacional de colonización (I.N.C.) tuteló este proceso hasta los años 70, cuando se transformo en I.R.Y.D.A. (instituto de reforma y desarrollo agrario), promoviendo la creación de Valmuel y Puigmoreno en 1958.

El objetivo principal era efectuar la necesaria transformación del espacio productivo mediante la reorganización y reactivación del sector agrícola y el crecimiento de la producción mediante el aumento de tierras de labor y de superficie de riego. Ambos núcleos de colonización, únicos en la zona del bajo Aragón, nacieron bajo el amparo de 2.000 ha. Transformadas en nuevos regadíos.

El I.N.C. proyectó la construcción de estos pueblos en el año 1953. Las obras fueron ejecutadas por arquitectos e ingenieros agrícolas del propio instituto. Estaban diseñados como una unidad funcional conformada por un conjunto homogéneo de manzanas de casas ordenadas entorno a una plaza, la iglesia y el ayuntamiento. Se realizaron cinco tipos de casas divididas por tamaño y distribución de habitaciones. Todas ellas estaban ubicadas en un solar rectangular de unos 500 metros cuadrados y constaba de vivienda y corral o patio, donde se alojaba una pequeña dependencia agrícola. La administración distribuye a los colonos venidos de diferentes lugares de la provincia de Teruel, Zaragoza e incluso Soria, en los distintos tipos de casas, dependiendo del número de personas que componían la unidad familiar. A cada colono se le asignaba por sorteo un lote numerado, les facilitaban vivienda, 6 ha.de tierra y algún animal. El I.N.C. les daba 25 años de tiempo para pagar el valor de lo que habían recibido, toda una fortuna para la época. El control del estado a través del I.N.C. a estos pueblos de colonización fue dominante y se materializo en un seguimiento a los colonos. La sociedad se estructuraba en guardas y mayorales encargados de controlar la aplicación estricta de las normas establecidas. Existía a su vez una junta de colonos que trataba los asuntos y actuaba de puente entre los colonos y el instituto. Por otro lado, se encontraba la figura de del mayoral el cual debía rendir cuentas ante el perito o el ingeniero agrónomo y éste, a su vez, ante el jefe de la zona regable.

La palabra “colono” proviene del latín y significa habitar y cultivar. El fenómeno de la colonización ha estado siempre muy ligada a la historia de España. Desde los griegos, fenicios, cartagineses hasta el dominio de ultramar en el siglo XV con el descubrimiento de América, el colono ha sido siempre una figura muy notable. Pero también ha habido una colonización más reciente, contemporánea, en los años que siguieron a la guerra civil. Fue la colonización agraria del medio rural, trazada bajo el prisma planificador del franquismo y a la que se acogieron política y económicamente miles de familias. El instituto nacional de colonización (I.N.C.) fue el organismo oficial, dependiente del Ministerio de agricultura, encargado de la elaboración y ejecución de los planes de colonización en las distintas zonas del territorio nacional. El resultado fue alrededor de 300 pueblos de colonización, testigos actuales de esta historia reciente de España.
En Aragón se crearon 30 pueblos, una experiencia de socialización de hombres y mujeres provenientes de diferentes lugares y culturas que tuvieron que crear una identidad común.

En el kilómetro 9,86, me desvío a Alcañiz por la carretera TE-V-7.032 y cruzo el arroyo el Regallo. Desde aquí la carretera continúa en ascenso.

En el kilómetro 15,37, llego al alto, donde por la derecha se puede ir a Motorland y la estanca, yo decido seguir hacia Alcañiz, iniciando una maravillosa bajada, interrumpida en el kilómetro 17,60 en una ermita situada a la derecha de la carretera y que me llama la atención. Es la ermita Virgen de la Peña Está situada en el lado derecho de la carretera de Valmuel, a 5 km de Alcañiz. Se construyó a finales del siglo XVII por iniciativa del hermano Bernardo de Santa María. En 1804, Miguel Cólera llevó a cabo en ella una profunda reforma. Tiene un pequeño pórtico a los pies y ábside poligonal. Su única nave se cubre con bóveda de cañón con lunetos. El acceso se define mediante un arco de medio punto.

En el kilómetro 22, llego a las afueras de Alcañiz, entrando en este por la Vía Verde de la Val de Zafán, y llego a la estación de Alcañiz. Seguramente, la más importante de la línea cuando estaba en uso, pero ahora un montón de ruinas. La ciudad queda al otro lado del río Guadalope, la vía verde no llega a entrar por poco. Este tramo de la vía verde está asfaltado y es compartido con vehículos, y paseantes, que disfrutan del aire libre.

Ilercavones y Sedetanos serían los pueblos que una romanización pacífica y lenta encontrarían en el Bajo Aragón. Nuestro territorio estaría, sin duda, dentro del llamado convento Jurídico Cesaraugustano, siendo probablemente el Matarraña el límite con el Convento Tarraconense. Que la romanización fue pacífica, lo demuestra el hecho de que las poblaciones siguieran ocupando los antiguos poblados: Alcañiz el Viejo y el Palao.

En el 427 d. de J. C. las tropas de Eurico toman Zaragoza y paulatinamente el valle.  Los visigodos apenas dejan huella en nuestro territorio.

Algo similar ocurre con la invasión y presencia musulmana en Alcañiz y en el Bajo Aragón. En la primavera del año 714, las primeras tropas musulmanas llegan a Zaragoza y, sin resistencia, se adueñan del valle del Ebro. La influencia más perenne de la cultura musulmana en nuestra zona se refleja, sin duda, en la toponímia, como se ve fácilmente al analizar los nombres de pueblos, ríos, partidas, etc.

El nombre de Alcañiz es de origen árabe (Al-Qannis) y su significado podría ser “cañizo o “las cañas”. Una de las primeras menciones que encontramos de Alcañiz  corresponde al periodo que va entre la primera conquista de Alfonso I en 1117, y la definitiva de Ramón Berenguer IV en 1157.  Se trata del Cantar de Mio Cid.

“Non lo tardó –el que en buen ora nasco,

priso doscientos caballeros –escollechos a mano,

fizo una correda – la noch trasnochando;

tierras d´Alcañiz – negras las va parando,

e a derredor – todo lo va preando.

Al tercer día – don ixo i es tornado”

La Reconquista del Bajo Aragón fue pacífica y el proceso de repoblación lento.  En 1179 Alfonso II concedió el castillo de Alcañiz y un amplio territorio a la Orden de Calatrava; no obstante, Alcañiz siguió teniendo sus representantes en Cortes y sus habitantes disfrutando de las prerrogativas marcadas en la Carta Puebla que otorgó Ramón Berenguer IV.  Las relaciones entre la Orden y la Villa serían muy conflictivas a lo largo de la Edad Media e incluso de la Moderna, pero el conflicto más grave (la sublevación violenta de los habitantes de Alcañiz contra la Orden) se dio en la primavera de 1283: era el conflicto entre dos poderes, una villa y un concejo que se afianzaba frente a la presión señorial de la Orden de Calatrava.

Lo que más me llama la atención es la silueta de su castillo calatravo.

El castillo está situado en la llamada loma de Pui Pinos. A él se accede tras ascender por el pronunciado camino de ronda y tras pasar por el robusto arco de entrada, el cual, siguiendo el esquema de las fortificaciones islámicas, se dispone perpendicularmente al muro.

Los últimos estudios llevados a cabo parecen indicar que el primitivo castillo de Alcañiz fue una de las primeras construcciones de la península en adoptar, a principios del siglo XIII, el modelo denominado Felipe Augusto, caracterizado por su planta regular, por las torres que la flanquean y por la existencia de un patio interior al que dan las diversas dependencias. En él se distinguían una zona con clara funcionalidad religiosa -localizada en la parte norte- y otra de carácter militar -emplazada en la parte meridional. Los principales restos de la zona religiosa son la capilla, el claustro y el conjunto de la torre del Homenaje; los restos de la zona de carácter militar debieron de ser caballerizas y zona del cuerpo de guardia.

La capilla del castillo es la obra principal de la época románica, y su fecha de construcción puede ubicarse al filo del 1200. Estuvo dedicada a la Magdalena y fue la primera parroquia de Alcañiz. A ella se accede por un atrio que es, en realidad, la planta baja de la torre del Homenaje. A su derecha se dispone una bella portada románica que da acceso a la capilla por la zona de los pies, una de las escasas portadas románicas del Bajo Aragón. Está definida por arquivoltas de medio punto que descansan sobre pares de columnas acodilladas en las jambas, con capiteles prismáticos invertidos, sin decoración. Tanto la línea de impostas como la moldura exterior de las arquivoltas se decoran con un interesante ajedrezado jaqués. La capilla es de una sola nave, de planta rectangular y testero recto. Se cubre con bóveda de cañón apuntado, dividida en cinco tramos por medio de cuatro arcos fajones. Estos arcos se apoyan en columnas adosadas, en el lado de la epístola, y en ménsulas, en el lado del evangelio. En esta obra se aúnan las características románicas con la austeridad cisterciense.

En el lado del evangelio se encuentran los restos del sepulcro de Juan de Lanuza, virrey de Aragón y comendador mayor de Alcañiz. Esta obra fue contratada por el escultor Damián Forment en 1537 y es el más importante resto renacentista del castillo de Alcañiz. Se trata de un hermoso sepulcro de alabastro blanco, que sigue el prototipo italiano de pared, con arcosolio para cobijar el sarcófago. Destrucciones sucesivas, iniciadas en el siglo XIX y continuadas en el siguiente, han sido la causa del mal estado actual de la obra. En general, su programa iconográfico se centra en la idea de la salvación, del triunfo sobre la muerte. Se han conservado dos espléndidas figuras de virtudes, identificadas con la Prudencia y Fortaleza, depositadas actualmente en la casa consistorial.

La segunda dependencia de la zona medieval de este castillo es el claustro. Está adosado al muro sur de la capilla y a él se accede por medio de una portada que también abre en arquivoltas de medio punto que descansan sobre pares de columnas acodilladas en las jambas, las cuales poseen interesantes capiteles con motivo de entrelazo. Se construyó a la vez que la capilla, siendo reformado posteriormente, a finales del siglo XIII o principios del XIV, ya dentro del estilo protogótico. Está definido por crujías de dos arcos apuntados, los cuales apoyan en pilares de sección cuadrada. Es también interesante la portada secundaria que comunica el claustro con el patio interior, en la que llama la atención la decoración de su moldura exterior. En el lado este se conservan los restos del sepulcro del comendador García López, bajo arcosolio apuntado.

Finalmente, dentro de la zona medieval destaca su magnífica torre del Homenaje, obra el siglo XIV, excepto el último piso que es fruto de una restauración posterior. Esta torre se asocia con el nombre de Juan Fernández de Heredia, atendiendo a los escudos que en ella se pueden ver. Es una obra ya plenamente gótica que se construyó al oeste de la capilla, elevándose sobre el atrio que da paso a ésta. Sus plantas están cubiertas por alfarjes separados por arcos diafragmas apuntados. Así, sobre el atrio previo a la capilla, se construyeron tres nuevas plantas. Además, se dispusieron dos pórticos basados en un gran arco apuntado: uno que abarca la puerta del atrio y otro que cubre la caja de escaleras. Se ha indicado la posibilidad de que el espacio correspondiente al atrio de la capilla fuese utilizado originalmente como refectorio. Asimismo, la primera planta o planta noble se ha identificado con el palacio del comendador. En el lado sur de esta planta se abre un magnífico ventanal decorado con arcos entrelazados. La segunda planta se ha relacionado con el dormitorio y en ella se abre una gran ventana geminada. En cuanto a la tercera planta, según los datos obtenidos tras el estudio de las marcas de cantero, parece ser que ya se construyó en el siglo XIV, aunque más tarde se reconstruyó. Sufrió una importante remodelación en el siglo XVI, en tiempos de D. Juan de Lanuza.

El castillo de Alcañiz conserva uno de los conjuntos de pintura mural más interesantes de Aragón, con la singularidad de que gran parte de sus pinturas son de temática civil, materia escasamente desarrollada en el panorama general de la pintura mural gótica en España. Estas pinturas datan de la primera mitad del siglo XIV, y constituyen una interpretación regional o local del estilo franco-gótico o gótico-lineal. Siguiendo un criterio topográfico, se pueden distinguir en primer lugar las pinturas de la planta noble de la torre del Homenaje, donde se desarrollan temas conectados con las hazañas bélicas del rey Jaime I. Es también muy interesante el menologio que decora el intradós del segundo arco. En las pinturas del atrio o planta baja de la torre domina la temática religiosa, mientras que en las del claustro, muy perdidas, destaca un gran arcángel San Miguel.

En el siglo XVIII el infante Don Felipe llevó a cabo una profunda reforma del ala sur del castillo medieval, a partir de la cual se creó el gran palacio de los Comendadores, actualmente habilitado como Parador Nacional. En él destaca su fachada principal, que sigue la tradición del palacio aragonés del tardorrenacimiento. Está flanqueada por dos torres y dividida en tres plantas, la inferior de piedra sillar y las dos superiores de ladrillo. En la planta noble se abren balcones y en la superior se desarrolla la característica galería aragonesa, creada por una sucesión de arcos de medio punto y coronada por un gran alero.

Tras un periodo de ruina, en 1925 el castillo de Alcañiz fue declarado Monumento Nacional, y ya en los años cincuenta fue parcialmente reformado. En la década siguiente, y con la intención de habilitar parte de él como Parador Nacional, se llevó a cabo una profunda reforma y consolidación de este magnífico conjunto.

La parroquia de Santa María la Mayor fue erigida en colegiata, a solicitud de San Vicente Ferrer, por el pontífice Benedicto XIII en 1407.

De la fábrica de esta época sólo se ha conservado la torre gótica, adosada al brazo izquierdo del crucero actual, y descentrada de su eje, es un ejemplar del gótico levantino de enorme interés, y sin duda una de las torres góticas más notables de toda la Corona de Aragón. Esta torre posee fuerte carácter militar. Está conformada por cuatro estancias superpuestas y constituye una emulación del concejo alcañizano frente a los moradores calatravos del castillo.

En 1736 se iniciaban las obras de la colegiata actual, sobre planos del arquitecto zaragozano Domingo de Yarza, realizadas por los maestros Silvestre Colás y Miguel de Aguas. La colegiata es un monumento barroco de impresionantes proporciones, que tiene planta rectangular, con tres naves de la misma altura, con crucero y capillas laterales alrededor, y cuatro torres en los ángulos: dos a los pies, flanqueando la fachada principal, y dos en la cabecera, de las que únicamente se levantó la del lado derecho.

La portada principal, cobijada bajo un impresionante arco de medio punto se concibe a modo de retablo, ornada abundantemente de esculturas, con el escudo de Alcañiz sobre el ventanal.

En el interior es notable la impresión espacial, pero mayor es el interés artístico de la decoración, de los relieves en estuco que orlan los ventanales, y especialmente los que decoran las pechinas, tanto en el crucero con temas marianos como en las tres grandes capillas de la cabecera: constituyen uno de los conjuntos de relieves de estuco más notables del XVIII aragonés.

El retablo mayor, obra de Tomás Llobet, ha sido muy restaurado tras la guerra, y en la actualidad el coro ha desaparecido. De todas las capillas, la más notable es la de la Soledad, casi una verdadera iglesia, adosada al lado derecho, y cuyo templete, realizado en 1783, es una muestra de la influencia de la Santa Capilla del Pilar de Zaragoza.

La expulsión de los moriscos en  1609 (en 1610 la de los aragoneses) supuso una quiebra económica sin precedente, pues era ésta una comunidad de buenos artesanos y agricultores.

La guerra con Cataluña en 1640 será también una gran carga para Alcañiz y su comarca, que tendrá que contribuir con hombres y dinero a esa contienda civil.  Como recompensa, Felipe IV concedió a Alcañiz el título de “Ciudad” en 1652.

En el siglo XVIII se inicia con la guerra de Sucesión, que instaura la dinastía borbónica y con ella la monarquía absoluta en España.  El país se divide entre partidarios de Felipe V y del archiduque Carlos.  Alcañiz, al igual que el resto de Aragón, en diciembre de 1705 tomará partido por don Carlos.  No obstante, la ciudad y su comarca caerán en manos de las tropas de Felipe V.  Con la supresión de los fueros aragoneses, en 1707, se produce una honda transformación en el sistema administrativo del reino: desaparece el Justicia, las Cortes, la Diputación, el Virrey, y se crean trece corregimientos, de los que el de Alcañiz, después del de Zaragoza, será uno de los más extensos y de mayor población.  Esta división territorial perdurará hasta la división provincial de 1833.

Los impulsos de las minorías caracterizan la segunda mitad del siglo XVIII.  Serán impulsos que Alcañiz y el Bajo Aragón reciban gracias al espíritu reformista de la Sociedad Económica Aragonesa.  Un ejemplo bien claro de esto fue la solicitud del “Consejo” para el establecimiento de los Escuelas Pías en Alcañiz.

También el siglo XIX comienza con una guerra, pero en esta ocasión será una guerra total: la guerra con los franceses y su presencia en nuestra comarca se prolonga casi cinco años, con pérdidas y recuperaciones sucesivas del territorio. A pesar del cordón defensivo denominado “Cordón de Samper de Calanda”, en enero de 1809, los franceses entran en Alcañiz al mando de las tropas del general Wattier. Saqueos y destrucciones serían las secuelas de esta toma. Las tropas españolas recuperan el Bajo Aragón el 18 de mayo. Días después, la cuidad vuelve a ser atacada por los franceses, defendiéndose heroicamente en el monte de Pueyos, que dará nombre a la célebre batalla del 23 de mayo de 1809. Al mes siguiente, los franceses tomarán de nuevo Alcañiz, Caspe y Calanda hasta 1813, cuando se libera Zaragoza y prácticamente todo Aragón.

Pasados los primeros momentos de saqueos y destrucciones, los invasores intentan reorganizar la vida política, la administración y la economía. Por un decreto del mariscal Souchet de 1812, se asigna a Alcañiz rango provincial. Por el hecho de estar ocupado, Alcañiz no pudo tener representación en la Junta Superior de Aragón.

La primera guerra carlista (1833-1840) afectó de manera muy destacada a la comarca, y también, en menor medida, la insurrección carlista de 1872-73. Alcañiz dio destacados militares en las filas de los sublevados. Joaquín Capapé “el Royo”, y Manuel Carnicer entre otros. El carlismo será, en lo esencial una rebeldía campesina y en Alcañiz vivía ya un activo núcleo de pequeños burgueses, funcionarios y artesanos más afines al liberalismo, el juntismo y el permanente resurgir del carlismo serán los fenómenos políticos que marcan la segunda mitad del siglo XIX.

Durante la Restauración, la lucha por la modernización del país será el empeño de toda una generación. Junto a los nombres alcañizanos de Nicolás Sancho, Taboada, J. Blasco o E. Gracia Ibáñez, merecen mención otros bajo aragoneses como j. Pío Membrado o S. Vidiella. Son los años del Boletín de Historia y Geografía del Bajo Aragón, de la sociedad de Fomento del Bajo Aragón, de tantos periódicos como El Bajo Aragón (1867), la Alianza (1880), el Nuevo Bajo Aragón (1898), Tierra Baja (1905-1928), por citar sólo unos pocos de una gloriosa tradición que se prolonga hasta los treinta con títulos como La Voz de Alcañiz (1928-29) o Democracia (1931). Desde ellos se defenderá la necesidad de una línea férrea, la mejora de la agricultura, la ganadería, la educación y la cultura.

Durante los años veinte y treinta se querrán continuar este impulso. No siempre será posible: el Bajo Aragón seguía siendo una sociedad agrícola atrasada, con un alto grado de analfabetismo y desigualdades sociales. Esta será, a grandes rasgos, la situación a la llegada de la II República.

En lo político, este periodo se caracteriza por la polarización y enfrentamiento entre derecha e izquierda y la actividad insurreccional de los anarquistas, que provocarán un levantamiento en diciembre de 1933. En el verano de 1936 Alcañiz y la comarca serán tomados por la derecha y posteriormente por la izquierda, como consecuencia de la llegada de los milicianos catalanes en dirección a Zaragoza. Sobre la experiencia colectivizadora se ha escrito mucho. Su arraigo en Alcañiz va a ser más débil que los otros municipios de la comarca como Mas de las Matas o la Fresneda. La ciudad desarrollaba funciones más urbanas y ello no facilitaba la experiencia. Los juicios sobre la colectivización han variado según dos ópticas: la anarquista y la comunista. Es difícil saber hasta qué punto fue impuesta o no, en una situación de total inseguridad por parte de campesinos y artesanos, como consecuencia de la guerra, del derrumbamiento del poder del Estado, del poder fáctico de las columnas… A esta experiencia se le pondrá fin en agosto de 1937 por la intervención de la 11ª División al mando de Enrique Lister.

Alcañiz y el Bajo Aragón serán conquistados definitivamente por las tropas de Franco entre marzo y abril de 1938, un año antes de finalizar la guerra civil.

El episodio más trágico de la guerra civil fue sin duda el que tuvo lugar en Alcañiz, durante la tarde del día 3 de marzo de 1938. La ciudad fue brutalmente bombardeada por la aviación italiana, provocando la muerte de más de 500 personas. Pocos días después finalizaba la guerra en el Bajo Aragón y se iniciaba un nuevo y difícil periodo.

Tras el duro período de la dictadura y de la postguerra, Alcañiz se consolidará como una ciudad de servicios y moderna. Así, por ejemplo en 1944 se inaugura la línea de tren de Val de Zafán-Alcañiz (el tramo Alcañiz-Tortosa). 17-IX-1973 fue clausurada la línea. Nuevas empresas se instalan en la zona y nuevos proyectos de gran envergadura como Motorland y el parque tecnológico, hacen que Alcañiz traspase las fronteras y sea conocida a nivel mundial.

Bajo la Oficina de Turismo hay un espacio subterráneo al que se accede por una estrecha escalera totalmente excavada en la roca. Desde esta bodega de planta rectangular parten dos estrechos pasadizos, uno en dirección Calle Mayor y otro en dirección a la nevera medieval que está situada en los bajos de la Plaza de España; esta impresionante sala subterránea se ha relacionado con una antigua nevera medieval (20m de longitud, por 4 m de altura y 4 m. de ancho), en la que se debía guardarse durante todo el año la nieve y el hielo del invierno para la conservación de alimentos o sanitarios (fiebres o calenturas). A esta sala acceden dos pasadizos que van en dirección Calle Alejandre y Calle Mayor que pueden constituir el inicio de una importante visita subterránea de enorme atractivo turístico y monumental.

Terminada mi visita a Alcañiz inicio el regreso. Conectando de nuevo con la Vía Verde asfaltada que me llevará a las afueras, lejos de la infernal carretera nacional.

La línea ferroviaria de Val de Zafan, cuya importancia estratégica en la batalla del Ebro fue enorme, estuvo en servicio hasta 1971, el hundimiento de un túnel en la zona de “Els Ports” fue la excusa para clausurarla. Muchos de nuestros mayores todavía fueron pasajeros de aquel tren que unía Zaragoza y Tortosa pasando por Alcañiz, sin lugar a dudas la salida más rápida al mar desde la capital del Ebro. De hecho, por la línea de este ferrocarril, se transportaba el carbón procedente de la mina de La Paloma, en Alcorisa, cuyo destino era el complejo cementero de Vallcarca, donde se utilizaba en el proceso de fabricación del cemento.

En el kilómetro 30,30 cruzo la carretera TE-V-7032  junto al cementerio, donde prosigo por la Vía Verde de Val de Zafán.

En el kilómetro 32,82, a mi izquierda me encuentro con una caseta abandonada del ferrocarril

En el kilómetro33, 92, paso elevado.

En el kilómetro 35,39 de nuevo un caseto abandonado a mi izquierda.

En el kilómetro36, 19, llego a un cruce con la carretera que viene de la estanca y se dirige a Motorland, junto al cruce, a la izquierda, se encuentra una pequeña instalación ferroviaria.

En el kilómetro 37,83, nuevo caseto a la izquierda.

En el kilómetro 39,27 de nuevo a la izquierda, ruinas de  instalación ferroviaria

En el kilómetro 39,37, paso elevado.

En el kilómetro 41,18, la vía verde llega a la entrada de Puig Moreno, donde por la izquierda continúo por la carretera TE-V--7.033.

En el kilómetro 45, llego a las instalaciones hosteleras abandonadas, donde dejé aparcado el coche por la mañana.

 

Las fotografías aparecen por orden de ruta.

Serafín Martín.

Fuentes propias y:

http://www.alcaniz.es

http://www.redaragon.com/turismo/

http://www.turismobajomartin.es