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Ruta 42.- Estación de Ayerbe, Sarsamarcuello, Castillo de Loarre, Loarre.

 

El 16 de mayo de 2009  llego en coche a la estación de tren de Ayerbe, punto de partida de la ruta de hoy. El cuentakilómetros me marca un total de 2846 kilómetros totales recorridos.

 

Hace una mañana maravillosa para disfrutarla en bicicleta. En la estación de tren de Ayerbe, salgo a la carretera A-1206 en dirección a Loarre.

En el kilómetro 3´48 abandono la carretera para desviarme a la izquierda por la GR-95.esta GR sigue el antiguo trazado de la calzada romana que partía de Zaragoza y se dirigía  a los Pirineos. (Caesaraugusta y Beneharnum).

Ante mí en la lejanía contemplo la Sierra de Loarre, está sierra  forma parte de las sierras exteriores pirenaicas en su sector oscense. Se extiende entre el valle del Gállego y la sierra de Gratal. Posee una estructura de pliegues fallas que afectan a las calizas eocenas y cretácicas. Su nombre lo toma del castillo de Loarre emplazado en la ladera meridional. Culmina en el Puchilibro, a 1.595 m. Por esta calzada tuve la suerte de ver un Buitre Leonado posado sobre unas pacas de paja, tomando temperatura, me dejó acercarme lo suficiente, para fotografiarlo antes de que emprendiera el vuelo.

En el kilómetro 4´24 la GR-95 sale a la carretera  HU-V-3111 que se dirige a Sarsamarcuello, a la altura del mesón de los Peines. Desde este punto la GR es impracticable para la bici por lo que sigo por carretera hacia Sarsamarcuello.

En el kilómetro 5´32 a la izquierda de mi marcha dejo el desvío hacia Linás de Marcuello. Desde este punto contemplo una bonita estampa de Sarsamarcuello asentada en plena Sierra de Loarre entre Ayerbe, Riglos y la cabecera de municipio. Domina una panorámica envidiable rodeada de escarpadas montañas y con la Peña Sol al fondo.

Después de una pequeña subida llego por fin a Sarsamarcuello con 6´50  kilómetros.

Sarsamarcuello es una localidad de la Comarca de la Hoya de Huesca. Actualmente es un Lugar de Loarre. Situado al pie de la Sierra de Marcuello a 774 metros de altura. En el año 1970, contaba con 102 habitantes; eran 102 habitantes en 1980; 74 habitantes en 1991; en el año 2000, 67 habitantes; en el año 2005,54 habitantes;

El 20 de agosto de 1258 el rey Jaime I de Aragón entregó Linás de Marcuello, Marcuello, Sarsa, Saltillo y Pequera  a García de Pueyo a cambio de Dos Aguas. Hasta 1609 se llamó Sarsa. En 1610 era del Señor de Ayerbe. Desde 1646 hasta 1787 se llamó Sarsa de Marcuello. Desde 1785 se llama Sarsamarcuello. En 1845 se le unió Linás de Marcuello. Se fusiona a Loarre en 1969.

Lo primero que visito es la Iglesia Parroquial dedicada a San Nicolás de Bari, esta presenta una planta de grandes dimensiones construida con sillar tapial y ladrillo en la cúpula. Consta de tres naves y crucero, que se cubren mediante bóveda de lunetos, excepción hecha del crucero en sí -ya que no de sus brazos- que lo hace con cúpula de cuatro óculos cegados. Todo el interior aparece decorado con motivos neoclásicos, inspirados en las acróteras y guirnaldas. La puerta de ingreso se abre en el muro de la epístola, aunque en la fachada hay otra, hoy cegada, que debió de ser la primitiva, de arco de medio punto. La torre campanario es de sillería y se alza en la cabecera. Tiene un primer cuerpo de planta cuadrada y un segundo achaflanado, con remate de chapitel en forma de pirámide y planta octogonal, revestido de escamas. La fábrica, en su conjunto, corresponde al siglo XVIII. De su casco urbano destaca una amplia muestra de arquitectura doméstica de los siglos XVI y XVII siguiendo las características propias de esta área oscense. Dos barrios forman el casco urbano. El Barrio Bajo se articula junto al camino de entrada, con las casas agrupadas en torno a la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari. El Barrio Alto agrupa a las casas más rústicas y sencillas del conjunto urbano, muchas de ellas construidas a base de sillarejo, con piedra sillar reforzando las esquinas. Desde aquí contemplo una bonita panorámica, del paisaje mosaico que se extiende hasta Ayerbe. En la Plaza mayor junto a la fuente están los indicadores de Rutas por Patrimonio, al Castillo de Marcuello y al Mirador de los Buitres, pero lo que más me llama la atención es la ausencia del indicador hacia el castillo de Loarre, a pesar de existir dicho camino y estar debidamente señalizado como sendero y lo más importante, ser un ramal del Camino de Santiago. En esta plaza se encuentra la Casa Abadía, se distinguen claramente, dos grandes arcos geminados (que hoy se encuentran cegados), sobre los que se levanta el edificio. Terminada la visita a Sarsamarcuello desde su Plaza Mayor, tomo la pista que en seguida de empina. En sus primeros tramos hay bastantes barranqueras, y grandes cantos rodados que hacen peligroso este tramo.

En  kilómetro 8´76 después de salir de una curva en ascenso, me encuentro de frente la Peña el Sol, que corona la Sierra de Marcuello, siendo su pico más alto con 1280 metros de altura. A la izquierda en la lejanía, la imponente silueta del Castillo de Marcuello y  debajo de él la pequeña localidad de Linás de Marcuello.

En el  kilómetro 9´53 llego al cruce con el camino de Santiago que viene de Loarre, decido seguir  el camino recto, que se dirige hasta la pradera donde se encuentra la ermita de San Miguel, desde este cruce de caminos hay 1´6 kilómetros hasta el castillo de Marcuello y 9´4 kilómetros hasta Loarre.

 

En el kilómetro 10´83 llego a la  pradera donde se encuentra junto al camino, los restos de la ermita de San Miguel. Esta ermita ha sido recientemente restaurada, gracias al Plan de Dinamización de Producto Turístico de la Comarca de la Hoya de Huesca. La ermita de San Miguel junto a la Iglesia de la Virgen de Marcuello y los restos del Castillo, forman un magnífico conjunto medieval que domina toda la sierra de Loarre desde más de mil metros de altura. Al igual que el resto de edificaciones medievales de Marcuello, esta ermita dedicada a San Miguel fue construida a lo largo del siglo XII en estilo románico tardío. La ermita original sería de mayores dimensiones de lo que vemos hoy en día. Sólo ha llegado hasta nosotros el ábside semicircular cubierto con bóveda de cuarto de esfera y el primer tramo de la nave rematada en bóveda de medio cañón. Sus gruesos muros están levantados en piedras sillares perfectamente encuadrados y en cuyas caras exteriores podemos ver las marcas que los canteros dejaban en la piedra, a modo de firma, para identificar su trabajo. Esta es la única decoración ya que su muro es totalmente liso, sólo abierto por dos pequeñas ventanas abocinadas, una de ellas en el centro del ábside. Sobre la meseta en la que se asienta la ermita, y a unos pocos de cientos de metros, también podemos ver la iglesia de la Virgen de Marcuello, templo románico reformado en el siglo XVII, y lo que queda en pie de la torre defensiva del Castillo.

El topónimo Marcuello proviene de los montones de piedras que iban formándose junto a los caminos y que lanzaban los viandantes en honor del Dios protector de los caminos. 

Durante el Siglo XI el castillo de Marcuello junto con el de Loarre presentaban una importancia estratégica fundamental dentro del sistema defensivo aragonés, frente a la posición musulmana de Bolea.

 

Desde la pradera  de San Miguel me siento a contemplar Los” Os de Fils” un roquedo con unas características muy específicas donde viven multitud de seres vivos. Se trata de un medio con unas características particulares como verticalidad, falta de suelo, altura, etc.…que han sabido aprovechar tanto plantas como animales. El avión roquero y el buitre leonado construyen sus nidos en las repisas y techos elevados. Para algunas lagartijas supone un lugar ideal donde solearse y cazar sus presas. Plantas como las siemprevivas acumulan agua en sus hojas para soportar los largos periodos de sequía .En aragonés, “Os de Fils” significa  hojas de hojaldre,  por su aspecto hojaldrado, fruto de la erosión diferencial sobre capas de rocas más y menos duras.

Desde la ermita de San Miguel, regreso el camino recorrido, descendiendo en dirección a Sarsamarcuello. En el kilómetro 12´15 llego de nuevo al cruce  de caminos que deje anteriormente, tomo el  que se dirige al Castillo de Loarre. Según el poste indicador 9´5 kilómetros me separan de Loarre, por este ramal del Camino de Santiago. Por el camino contemplo una flora maravillosa.

En el kilómetro 14´48 el camino está cortado ¡es increíble pero es así! , no me queda más remedio que aupar la bici como puedo por encima de la valla, y seguir viaje. En el kilómetro 19´45  a la izquierda del camino hay una alberca  que recoge el agua de las barranqueras y son depositadas aquí. Desde aquí se inicia un suave descenso, durante el cual a mi derecha en la falda de la montaña veo el pueblo de Santa Engracia y en la lejanía el pequeño pantano de Las Navas, que es primero que recoge las Aguas del Río Sotón y que desde aquí viajan al Pantano de la Sotonera.

En el kilómetro 20´43 salgo a la carretera que se dirige al Castillo de Loarre, conforme me acerco, es impresionante la visión del castillo, de carácter adusto en sus lados septentrional y occidental en contraste con la alegre sinfonía de líneas y volúmenes de los costados oriental y meridional.

En el kilómetro 22 llego por fin al Castillo de Loarre.

Ascendiendo a la entrada principal del castillo tengo la gran suerte de contemplar un parapente con motor y un buitre leonado , detrás y debajo de él.

Verdadera joya del románico e hito del patrimonio histórico-artístico aragonés. Considerada como la fortaleza medieval más importante de toda España, fue construido a finales del siglo XI, sobre los restos de un castillo romano denominado "calagurris fibularia", por orden del rey Sancho Ramírez I de Aragón. El castillo sirvió en un primer momento de palacio real, y a partir del siglo XII quedó convertido en convento de los padres agustinos. Su planta es irregular, y está rodeado por una doble muralla con torres cilíndricas y dos puertas de ingreso bien guarnecidas. El pórtico de la fachada está decorado con un relieve que representa a Jesucristo bendiciendo. En su interior, podemos ver la iglesia románica de Santa María, del siglo XII, que se alza sobre una cripta rectangular y presenta un ábside semicircular con bóveda de cañón. El templo consta de tres naves y posee una cúpula que descansa sobre dobles trompas. De gran interés son los capiteles de las numerosas columnas que sostienen la bóveda de cañón. En ellos pueden verse ornamentos florales artísticamente ejecutados y representaciones de angelotes y animales.

De cara al este destacan: el torreón angular con ventanas de doble abocinamiento; el lienzo contiguo, de dos pisos con ventanas de arco semicircular y aspilleras; el muro de las escaleras, en forma de ángulo abierto, con ventanas doblemente abocinadas en la altura correspondiente a la rampa inferior y ventanales ajimezados en la superior; y el muro absidial de la cripta e iglesia de San Pedro, dividido horizontalmente en tres zonas desiguales por dos impostas ajedrezadas; en la que corresponde a la cripta, tres ventanales tapiados y aspillerados, de arcos semicirculares y capiteles esculpidos; la segunda zona, a la altura de la arquería ciega del interior del ábside de San Pedro, carece de ornamentación; y en la tercera, tres ventanales semejantes a los de la zona inferior; los motivos de los capiteles son florales y de animales fantásticos.

El costado meridional está formado por la fachada del monasterio, el paramento meridional de la iglesia del castillo y el muro del gran ventanal del «mirador de la reina». La fachada del monasterio, terminada con el cuerpo octogonal que encierra la cúpula, presenta ventanales de la misma traza que los del ábside y, en la parte inferior, la portada. Siguen los muros de la iglesia del castillo y el «mirador de la reina», gran ventana de arcos semicirculares y capiteles con motivos florales, al parecer de la época de construcción del monasterio.

Durante sus años monásticos la muralla, estuvo situada a unos diez metros de la fachada meridional, en línea con la torre del vigía. Sólo se conserva ésta, de planta cuadrada y terminada en pequeña cúpula sobre trompas. El perímetro amurallado se amplió al procederse en el siglo XII a la población del castillo monasterio, secularizado. La muralla que se conserva -de aparejo tosco y pequeño- puede ser de los últimos decenios del siglo XIII. Se compone de diez muros, largos entre 10 y 30 m., de 1,30 m. de espesor, unidos por nueve torreones semicirculares y uno rectangular, con puerta abierta a oriente, de arco de medio punto, flanqueada por dos robustas torres de planta semicircular. El castillo de Loarre, en excelente estado de conservación, representa el final de la evolución arquitectónica del mozárabe altoaragonés y el principio del románico europeo introducido en Aragón gracias a la política de acercamiento del rey Sancho Ramírez a la Santa Sede y a los movimientos reformistas de la cristiandad occidental. El conjunto loarrés responde a dos momentos de concretas finalidades: como fortaleza avanzada del Aragón cristiano frente a los castillos musulmanes de Bolea y Ayerbe y apuntando contra Huesca, y como abadía de canónigos regulares de San Agustín. En consecuencia, hay que hablar de Loarre castillo y de Loarre monasterio, y de dos arquitecturas diferenciadas. Desde un punto de vista cronológico, de las construcciones un tanto anteriores al año 1035 y de las levantadas alrededor del 1071. E históricamente, de la obra de tiempos del rey Sancho el Mayor de Navarra y de los edificios del reinado de Sancho Ramírez de Aragón. Durante la visita al castillo, fotografío de nuevo un parapente con motor y el paisaje que se extiende hacia el Pantano de la Sotonera.

Terminada mi visita a la fortaleza comienzo el descenso a Loarre, haciendo una breve parada en una catapulta situada junto a la carretera.

En el Kilómetro 27´05 salgo a la carretera A-1206 que viene de Esquedas, Bolea , Loarre , y llega a Ayerbe.

A la izquierda de este cruce, esta el indicador en dirección a Esquedas y Bolea  que quedan a 14 y  9 kilómetros respectivamente desde aquí. A la derecha Loarre a tan solo 600 metros  y Ayerbe a 7 kilómetros.

 

Llego a Loarre con 27´70 kilómetros, .me recibe una cruz de término gótica del Siglo XVI.

Bello municipio situado a los pies de la Sierra con su mismo nombre. Situada en las sierras exteriores pirenaicas, en un suave declinar del terreno, al pie de la sierra de su nombre, a 773 metros, de altitud. Se le asocian las localidades de Jabarrillo, Linas de Marcuello, Liso, Novalla, Santa Engrancia de Loarre y Sarsamarcuello. Su población en 1998, era de 396 habitantes.; en 1978, 492 habitantes.; en 1950, 1.416 habitantes.; en 1900, 2.523 habitantes. Comprende las entidades de población de Linás de Marcuello, Santa Engracia y Sarsamarcuello. Gentilicio: Lobarres/lobarrinos

El pueblo actual de Loarre se inició como aldea del castillo, llamada San Esteban de la Huerta. A medida que el castillo fue perdiendo importancia, aumentó la de la población asentada abajo, hasta adquirir personalidad propia. La villa de Loarre fue conquistada el año 1070 por el rey Sancho Ramírez, que reedificó el castillo y erigió una capilla real con monasterio, el cual pasó a depender de Montearagón. Un año más tarde, en 1071, el Papa Alejandro II lo tomó bajo su protección.En 1505, Loarre se sintió independiente de su castillo. Tiene los títulos de «Noble y Antiquísima villa».Ese mismo año la parroquia de la Villa de Loarre se trasladó de la iglesia de San Pedro del castillo al llano, al burgo de San Esteban de la Huerta, donde se había ido asentando la población dada las difíciles condiciones de vida en el Castillo.

La parroquia de San Esteban de la Huerta, del siglo XVI, la cual no se sabe si estaba inacabada o fue sustituida por la posterior construcción barroca, solo se conserva la torre (1557, 1559) coronada con un espléndido chapitel piramidal decorado con motivos florales y rodeada de pináculos. La base de la torre es una capilla cubierta con bóveda estrellada y con sus muros totalmente decorados con pinturas murales.

En pleno barroco, en el siglo XVIII, se construyó la iglesia de nave única, cubierta con bóveda de cañón y capillas laterales, cubiertas con bóvedas de arista. La entrada de la iglesia se realiza a través de un pórtico de ladrillo con tres arcos de medio punto que acoge en su interior la portada de la iglesia, profusamente decorada y pintada que está coronada con las figuras de San Esteban, San Pedro y San Pablo.

Los airosos volúmenes de la torre de la Iglesia, coronada por un espléndido chapitel gótico, nos invitan a visitarla. Bajo la advocación de San Esteban, esta parroquial del siglo XVI, cuenta con una diáfana planta de salón y crucero. En su interior, un retablo, de la misma época, está decorado con pinturas que representan a San Pedro y San Juan y a San Miguel. El Tesoro alberga dos bellos relicarios de orfebrería del siglo XII. En uno de ellos, según la tradición, están las reliquias de San Demetrio. La capilla del lado de la Epístola, más cercana al altar, está dedicada a San Demetrio, martirizado en Tesalónica en el año 303 por el Emperador Maximiliano. Los relieves en yeso pintado, de los muros laterales de la capilla, narran la historia de cómo las reliquias de este santo llegaron a Loarre. Según la tradición, dos clérigos franceses cruzaron el Pirineo con una mula que cargaba una arqueta con las reliquias de San Demetrio. A su llegada a Jaca, la población se abalanzó sobre ellos deseosos de conocer el tesoro que transportaban. Ante la negativa de los clérigos, estos arrancaron los ojos a las mulas y decidieron que donde ella parase allí se quedaría las reliquias. La mula comenzó a andar y murió frente al Castillo de Loarre.

Su núcleo urbano esta formado por una agrupación de viviendas que forman un trazado irregular en el que sobresalen los volúmenes de la Iglesia parroquial. De este cuidado casco urbano destaca la Plaza Mayor típicamente aragonesa, enmarcada por diversos edificios notables como el Ayuntamiento, asentado en una bella construcción renacentista del siglo XVI de la que sobresale su pórtico y galería de arcos. Recorriendo sus calles nos detendremos ante la belleza de algunos de sus rincones como el formado en la misma plaza Mayor por una pintoresca fuente de tres caños y un bello edificio de excelente factura en sillería y numerosas marcas de cantero.

En Loarre y pueblos vecinos se conserva el “Aragonés” con una vitalidad extraordinaria. La variedad local se engloba dentro de la variedad conocida como “Ayerbense”. Los rasgos fonéticos, morfológicos y sintácticos siguen las pautas características del aragonés.

El artículo determinado es: o, a, os, as: os güembros (los hombros). El pl. se construye añadiendo una -s al singular, acabe éste en vocal o en consonante: os cochíns (los cerdos), ababóls (amapolas). Para la segunda persona del pronombre demostrativo se emplea ixe, ixa, ixo, ixos, ixas (ése, ésa, eso, ésos, ésas). La forma del pretérito imperfecto de indicativo de la 2.ª y 3.ª conjugación conserva la -b- etimológica latina: quereba (quería), partiba (partía). Los participios de la primera conjugación acaban en -au / -ada, y los de la segunda y tercera en -iu / -ida. Ejemplos: emos rematáu o quefer (hemos terminado el quehacer), o güelo ha tusíu muito (el abuelo ha tosido mucho). Pero también se conservan algunos restos de las antiguas formas con la consonante sorda, generalmente sustantivados: un escupito (un salivazo), forato (agujero), colorito (colorido), etc. Esta conservación de las sordas intervocálicas ocurre también en otras ocasiones: chinipro (enebro), allaca (aulaga).

En lo que respecta a la sintaxis, es muy frecuente el empleo del complemento en, ne con los significados del ar. (complementos pronominalo-adverbiales). Los más corrientes son: con verbos reflexivos de movimiento: s’en irá ta casa (se irá hacia casa), como complemento directo: cuenta-le-ne (cuéntaselo); como partitivo: m’en das un poqué (me das un poco de ello).

El léxico es muy rico, principalmente el relacionado con la agricultura y la ganadería: remoldar (podar), farnaca (cría de liebre), roscadero (cesto de mimbre), muir (ordeñar), aladro (arado). La formación de palabras mediante sufijos, prefijos, etc., tiene gran vitalidad: aqueferáu (muy ocupado), pochanco (pozo pequeño), burricallo (burro pequeño), zemandungáz (tonto, papanatas), alcorzandingo (atajo malo), etc.

Salgo de nuevo a la carretera A-1206 en dirección sur hacia Ayerbe, llegando a la estación de Ayerbe con 35´24 kilómetros parciales recorridos.

 

Las fotografías aparecen por orden de ruta.

 

Serafín Martín.

 

Fuentes propias y:

 

 

http://www.enciclopedia aragonesa.com

Colección Rutas CAI - Nº 28 Hoya de Huesca/Plana de Huesca Edita CAI – PRAMES.

http://www.sarsamarcuello.com

 

Villa de la provincia. de Huesca, a 29 km. de la capital. Situada en las sierras exteriores pirenaicas, al pie de la sierra de su nombre, a 773 m. de alt. Temperatura media anual, 11°. Precipitación anual, 700 mm. Población: en 1998, 396 hab.; en 1978, 492 hab.; en 1950, 1.416 hab.; en 1900, 2.523 hab. Comprende las entidades de población de Linás de Marcuello, Santa Engracia y Sarsamarcuello.

El pueblo actual de Loarre se inició como aldea del castillo, llamada San Esteban de la Huerta. A medida que el castillo fue perdiendo importancia, aumentó la de la población asentada abajo, hasta adquirir personalidad propia. En 1505, Loarre se sintió independiente de su castillo. Tiene los títulos de «Noble y Antiquísima villa».

 

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