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Ruta 28.- Sena, Monasterio de Sigena, Villanueva de Sigena, Ontiñena, Chalamera, Ballobar, Velilla de Cinca, Alcolea de Cinca,

 

El 21 de Abril de 2009 llego a Sena con un total de 2.674 kilómetros.

Sena es un Lugar de la provincia de Huesca, situado en la depresión del Ebro, al norte de la gran plataforma de Alcubierre, en la comarca de Monegros, asentado en la vega del río Alcanadre cerca de la frontera con las vecinas tierras de Cinca Medio, a 221 metros. de altitud. Su población en 1998, era de 596 habitantes.; en 1978, eran 790 habitantes.; en 1950, 1.011 habitantes.; en 1900, 942 habitantes. Gentilicio: Senenses

Lo primero que me llama la atención es el magnífico edificio de su Casa Consistorial, del siglo XVI, presenta una bonita lonja porticada; y varias casas solariegas, tales como la de Chavarriga y Blecua. sigo por la Calle Benito Cavero (antigua Calle Mayor) donde se encuentran la casa de El Pañero, del siglo XVII y algunas puertas muy interesantes, desembocando en la Iglesia, de origen románico, pero fue a parar en ruinas y sobre las mismas se levantó el templo actual. Hubo también convento de Carmelitas y antigua abadía, dependiente del monasterio de Sigena. Sena es cuna del dance oscense, junto con Sariñena y Pallaruelo. La representación es de las más antiguas y completas que se conocen y está dedicada al Santo Ángel Custodio, en cuyo honor se celebran las fiestas, el 2 de octubre. El dance se representa igualmente el segundo domingo de este mismo mes, dedicado a la Virgen del Rosario. En el término municipal de Sena existen importantes yacimientos arqueológicos. Destaca el cementerio visigótico de las «Peñetas de Manolo».

Salgo de Sena con 1,38 kilómetros por la carretera A-131 en dirección Fraga.

Llego al desvío del Monasterio de Sigena con 3,44 kilómetros, desde este punto al monasterio hay 700 metros de camino asfaltado. El magnífico Monasterio de Sigena fue fundado  a finales del siglo XII (en el año 1188)  por iniciativa de la Reina Doña Sancha, esposa de Alfonso II de Aragón; se levantó este monasterio junto a una ruta jacobea medieval. Así las monjas adscritas a la orden hospitalaria de San Juan de Jerusalén, podían auxiliar al peregrino al tiempo que fueron repoblando las duras tierras monegrinas.

La leyenda cuenta como un toro se separaba todos los días de la manada para ir a escarbar un hoyo donde el pastor acabaría encontrando la imagen. La Guerra de la Independencia, causó daños irreparables en el monasterio, la desamortización que Mendizábal decretó en 1836, “repartió” en lotes a subasteros todo su rico patrimonio. En 1936 se desató un incendio. Una impresionante portada, con catorce arquivoltas y la estructura de la Sala Capitular, dañada por el fuego, que albergaba unos bellísimos frescos del románico tardío es todo lo que se logró rescatar y restaurar. Actualmente se exhibe en el Museo de Arte de Cataluña, habiendo sido declarado Bien de Interés Cultural.

Esas pinturas, eran uno de los más bellos conjuntos pictóricos del románico avanzado, y contaban con una gran cantidad de personajes bíblicos, que adornaban los arcos de las puertas, los derrames de las ventanas y las arquerías.

Desde el patio del monasterio, se contempla la imponente portada, que da acceso a la iglesia, formada por catorce arquivoltas, sostenidas sobre unas columnas cilíndricas.

Al acceder al interior del templo, se contempla la planta en forma de cruz con el Panteón Real –allí estaba enterrada doña Sancha, su hija, y Don Pedro II “el Católico”– en el lado del evangelio. Sobre ese lugar, se alza una torre cuadrada, con cuatro ventanas en arco de medio punto. La nave principal, se cubre con bóveda de cañón y los ábsides con bóveda de cuarto de esfera.

Adosado a la pared norte de la iglesia, y hoy con acceso directo desde la calle, estaba el claustro y a la izquierda de éste la Sala Capitular, que hoy emplean las monjas para mostrar y vender sus trabajos. Es una gran sala cubierta por arcos ligeramente apuntados. Poco queda de las pinturas de esta estancia, pero sí que se pudieron salvar algunos bellos elementos, como la silla prioral de Doña Blanca de Aragón y Anjou –hoy en el Museo Diocesano de Lérida, policromada con las barras rojas y doradas de la Casa de Aragón, la flor de Lys sobre azul de la Casa real francesa y con las figuras de tres monjas que lucen el hábito blanco de las sanjuanistas. En el monasterio se veneraron al menos tres efigies marianas a las que se atribuyen diversos milagros. La escultura, sedente y negra, es una réplica de otra, en origen románica, que existió hasta la Guerra Civil, utilizada por las milicias catalanas para encender un estufa. El retablo de la Coronación de la Virgen también se salvó y éste puede contemplarse en el Museo de Arte de Cataluña.

El monasterio perteneció durante años a la diócesis de Lérida, pero en 1995 la Santa Sede modificó los límites diocesanos para que coincidieran con los provinciales y, desde entonces, el monasterio de Santa María de Sigena está dentro de la diócesis de Barbastro-Monzón.

Pero el patrimonio no volvió porque las religiosas sanjuanistas, que ocupaban el monasterio, vendieron a la Generalitat de Cataluña los bienes, sin comunicárselo al Gobierno de Aragón, por lo que el Ejecutivo aragonés no pudo ejercer el derecho de tanteo que le hubiese correspondido. Hoy este asunto todavía se encuentra en los tribunales de Justicia para intentar que el patrimonio de Sigena vuelva a su lugar original.(No hay fotografías del interior ,porque no pude entrar). En la actualidad se sigue celebrando su fiesta el 21 de abril, tras una novena en la que entonan los gozos.

De nuevo en la carretera me dirijo a Villanueva de Sijena al que llego 5,14 kilómetros. Conocido municipio de la comarca de los Monegros debido a la ubicación del Real Monasterio de Santa María de Sijena en sus inmediaciones. Villanueva de Sigena  esta situado en la margen izquierda del Río Alcanadre, a su paso por la frontera con la vecina comarca del Bajo Cinca, a una altitud de 231 metros, y cuenta con 500 habitantes. Su población en 1998, era de 495 habitantes.; en 1978, 609 habitantes.; en 1950, 694 habitantes.; en 1900, 960 habitantes. Comprende la entidad de población del Real Monasterio de Sijena.

La localidad cuenta con orígenes prehistóricos, concretamente en la Edad de Bronce con los enolíticos, celtas e ilergetes también pasarían por la zona hasta la llegada de los romanos. Tras ellos, la fuerza visigoda y después, los musulmanes también se asentarían, al igual que en el resto de la comarca. Finalmente llegaría la reconquista, con Pedro I a la cabeza, pasando a formar parte de la Orden de San Juan de Jerusalén, así como las Iglesia de la zona a la Orden del Temple. Su origen se debe a una fundación medieval a cargo de las Monjas Hospitalarias del Real Monasterio de Sigena.

La iglesia parroquial de Santo Domingo y el Salvador, es el edificio más emblemático de la localidad, fechado en el tránsito del gótico al renacimiento. Levantada en pleno siglo XVI, mezcla elementos góticos con otros posteriores propios del renacimiento. Presenta un cuidado estado de su trabajo en piedra, accediendo al interior a través de una pequeña lonja abierta en arco apuntado, sobre la que se levanta una maciza y sencilla torre-campanario. En la plaza de la iglesia, frente al mismo templo, se levanta una estatua sedente de Miguel Servet, réplica de la existente en la antigua Facultad de Medicina de Zaragoza. Entre su rica arquitectura popular destaca la casa que vio nacer a Miguel Servet, un palacete del siglo XVI considerado Bien de Interés Cultural. Rehabilitada en su totalidad .Este sabio humanista del siglo XVI nacido en la localidad en 1511, cultivó un sinfín de materias (medicina, filosofía, teología, etec.). Murió en Ginebra quemado en la hoguera y en su memoria su pueblo le ha dedicado una bonita escultura junto a la iglesia. Esta casa acoge el museo Miguel Servet. Inaugurado por los Príncipes de Asturias que la visitaron el 10 de Julio de 2002, con motivo del 450 aniversario de su muerte. Actualmente cumple las funciones de Instituto de Estudios Sijenenses, además de contar con un completo centro expositivo de su vida y obra, así como de unos importantes fondos bibliográficos.

Salgo de Villanueva de Sigena, por la carretera A-131 en dirección Fraga con 6,70 kilómetros.

En el kilómetro 10 entro en la Comarca Bajo Cinca.

En el kilómetro 16,33 me desvío a Ontiñena por la carretera  A-2214, cruzando previamente el Río Alcanadre. Municipio perteneciente a la comarca del Bajo Cinca, colindante con la vecina comarca de Monegros. Asentado en la ladera de un cerro en la margen derecha del río Alcanadre, a 215 metros de altitud. Su población en 1998, era de 656 habitantes.; en 1978, 802 habitantes.; en 1950, 1.135 habitantes.; en 1900, 1.827.habitantes. Ontiñena tomó el nombre de la villa que allí tuvo el posesor romano Ontinianus.

El casco urbano se escalona en torno al que fue su antiguo castillo, que data de la época de la prerromanización, para luego ser transformado por los árabes y posteriormente por los templarios. Existen importantes yacimientos arqueológicos en la zona.

La villa actual fue reconquistada por Ramón Berenguer IV, en 1149, después de que se perdiera en la batalla de Fraga, el año 1134.

Contemplo la Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor, del Siglo XII. Los templarios comenzaron la construcción de esta iglesia a finales del siglo XII, pasando a ser una de las 28 iglesias que componían la encomienda templaria de Monzón. Consta de una nave de cuatro tramos, separados por arcos fajones que descansan sobre duples columnas adosadas a los recios muros de sillería. El ábside es de comienzos del siglo XIV, con la particularidad del combinado piedra ladrillo, que insinúa el mudéjar aragonés. El campanario es posterior; las iglesias templarias carecían de él; sus ventanas son peraltadas, con cuatro campanas y, antiguamente, el cementerio alrededor. Todo este solemne conjunto hay que catalogarlo dentro del Castillo Templario Cisterciense por su robustez, seriedad y carencia de adornos. En el castillo, hoy desaparecido, pasó medio año el rey Jaime el Conquistador.

En 1445 era iglesia bien edificada, bien iluminada y dotada de ornamentos. En 1715 era renovado todo el pavimento; y en 1758 se retejeaba todo el templo y el chapitel de la torre (hoy día inexistente); la techumbre otra vez era restaurada a fondo en 1785. El aspecto actual se debe a una restauración reciente. Especial mención merece el desaparecido retablo mayor, obra del maestro de Lana (siglo XV), compuesto por dieciocho escenas de la vida de la Virgen y de Jesús. Se quemó a comienzos de la Guerra Civil, en 1936.

Se cree que posiblemente sobre el solar de este templo estuvo la mezquita árabe, para quedar luego como templo cristiano.

La tradición asegura que llegó desde Tierra Santa el fragmento mayor de la Vera Cruz en que murió Jesucristo. Hay prueba documental de que el Obispo de Roda hizo traer en 1817 a esta iglesia un fragmento igual al que se venera en el Monasterio de Liébana. Las fiestas mayores, en honor de la santa reliquia, se celebran del 8 al 10 de Septiembre.

Salgo de Ontiñena, por la carretera A-131 en dirección Fraga

Llego a Chalamera con 26,80 kilómetros.

 

Chalamera es una pequeña población  en la orilla izquierda del Río Alcanadre, (es el más pequeño municipio de esta ribera del Bajo Cinca), asentada al pie de un cerro en el que se levantaba el castillo templario y rodeada de interesantes yacimientos arqueológicos de edad ibérica y romana.

El casco urbano ha visto modificada su estructura, propia de la comarca monegrinas, por recientes alteraciones como la desaparición de la casa natal del escritor Ramón  J. Sender, en cuyo  solar se ha construido una plaza dedicada  en su honor y un busto del insigne escritor. Nació el 3 de febrero de 1901.Precisamente fue el propio Sender en una visita a esta localidad en el año 1976, cuando donó el dinero para financiar una zona recreativa en este municipio, razón por la cual este ayuntamiento ha querido, que dicho parque estuviera situado en la plaza que lleva su nombre. En el centro de dicha plaza se ha erigido un monolito con el busto de este escritor universal. La inauguración tuvo lugar el día 5 de abril de 1995, a cuyo acto asistió el hijo de Ramón J. Sender.

La Iglesia Parroquial  de San Martín del Siglo XII se remonta a la llegada de la orden de los templarios a Chalamera. En esta época se levantó la iglesia, entonces dedicada a san Juan, construida sobre la base de un antiguo recinto de época anterior, también dedicado a la adoración (Iglesia de Santiago, situada en la falda del que fuera importante castillo templario) y que es el primer templo cristiano de la localidad del que se tiene constancia. Bajo la sacristía actual se aprecian restos de esta antigua iglesia de San Juan. Es bajo la propiedad de la orden Sanjuanista u Hospitalaria (primer cuarto del siglo XIV) cuando parece que cambia el nombre de San Juan a San Martín; aunque resulta complicado poder fechar este cambio; lo que si se aprecia es la presencia de varias cruces maltesas (emblema de la Orden Sanjuanista). La iglesia que hoy podemos apreciar tiene su base en el siglo XVII, construida de sillería; posee una nave única con cubierta a dos aguas y torre de dos cuerpos. Su fecha coincide con la consolidación de la orden del temple en toda la zona, cuyo comendador residió en Chalamera sobre la segunda mitad del siglo XII. En ese momento se levantó la iglesia para el culto parroquial.

Las dimensiones con relación a la población de la parroquia son considerables, Ello se vio posibilitado gracias a una autorización de Carlos III, que permitió extraer piedra del ya derruido castillo de la villa, aunque esta piedra no solo sirvió para reconstruir la iglesia, sino que es apreciable todavía en  algunas construcciones y viviendas del municipio.

 

Salgo de Chalamera hacia Ballobar; en el kilómetro 28,200 inmediatamente después de pasar la granja tomo el camino de la derecha. Este camino discurre por la vega del Alcanadre aguas arriba de su cercana unión con el Cinca. La visión de los impresionantes farallones y acantilados ribereños conocidos como “ripas” originados por los zarpazos que el Alcanadre ha lanzado sobre las blandas arcillas de sus márgenes, es lo más interesante de este camino. Sin olvidar por supuesto sus huertos y campos de árboles frutales asentados sobre la terraza aluvial del Alcanadre

En el kilómetro 32,66 llego al Molino Viejo. Todavía conserva la conducción de agua y los arcos por donde salía el agua de la acequia, tras mover el rodezno.

 

Llego a Ballobar con 34,19 kilómetros. Lugar de la provincia de Huesca, a 154 metros de altitud lindando con Lérida. Pertenece a  la comarca del Bajo Cinca .Situado en la depresión del Ebro, en el río Alcanadre próximo a su confluencia con el Cinca, y donde este se prepara para su desembocadura en el Ebro. Su población en 1998, era de 1.084 habitantes.; en 1978, 1.290 habitantes.; en 1950, 1.594 habitantes; en 1900, 2.325 habitantes. Gentilicio: Ballobarenses.

Nos encontramos en un municipio nacido en pleno medievo entre los siglos XII-XIII como la mayoría de las localidades que el circundan. Una de las actividades más destacables del municipio es la producción de Agricultura Ecológica, perteneciendo al Comité Aragonés de Agricultura Ecológica.

De su entorno más cercano destaca el Basal de Ballobar, un rico paraje natural al este de la localidad. En esta misma dirección encontramos el embalse de San Gregorio donde podemos disfrutar de un atractivo paisaje.

Pero para entrar en Ballobar debo cruzar su magnífico puente romano, que salva el Río Alcanadre.

El puente que da acceso a la población, salvando el Alcanadre, tuvo siempre personalidad propia. De ascendiente romano poseyó siempre un matiz sagrado (pontifex); los árabes, también, continuarían con esta faceta piadosa que se concretaba en las aportaciones en forma de promesas, destinadas para su reconstrucción; durante el medioevo existieron cofradías y fraternidades de monjes constructores de puentes. El de Ballobar conservó hasta fines del siglo XIX una capilla pequeña a su salida.
Este puente fue reconstruido básicamente alrededor de 1300, pero en su construcción notamos por sus muros algunas piedras almohadilladas de un anterior puente romano y aprovechado para la nueva edificación. Está construido con amplias arcadas que demuestran el cauce y caudal de agua que ordinariamente tuvo a su paso el Alcanadre.
Este puente fue propio del rey y entregado en feudo a los señores de Ballobar. Para su cuidado existió una cofradía que tenía por misión colectar el pontático o pontazgo y efectuar la reparación conveniente. El paso por el mismo era un servicio que se cobraba, constituyendo una buena fuente de ingresos. A su entrada tenía un puesto de cobrador o pontonero, con el fin de recaudar el derecho de pontazgo por el tránsito de caballerías, ganados carruajes, etc.
Con el paso del tiempo este puente ha sufrido diversos reveses. En 1314, tanto este paso, como el de Pertusa, quedaron muy deteriorados a causa de una gran riada. Para su puesta apunto el rey impuso un pontático especial, por espacio de diez años.
Con la guerra de 1642, sufrió rupturas muy fuertes; la restauración fue rápida, añadiéndosele los contrafuertes circulares.
El 28 de octubre de 1879 la avenida del río alcanzó casi cinco metros de altura sobre el nivel ordinario, arrastrando extensas tierras de labor ribereñas, desde Sariñena a Ballobar.

La iglesia parroquial de Ballobar, desde antiguo, ha estado dedicada a la Asunción de la Virgen y ha pertenecido siempre al obispado de Lérida, actualmente al obispado de Barbastro-Monzón. Es mencionada por vez primera en agosto de 1089, al entregar el rey Sancho Ramírez los diezmos a Dalmacio, obispo de Roda (1077-1094), juntamente con todas las iglesias del valle de Cinca, las cuales debían ir "al bautismo a Santamaría de Monzón".
Posiblemente sobre el solar de este templo estuvo la mezquita árabe, para quedar, luego, definitivamente, en templo cristiano, pues, hasta "1855 quedaron a su vez restos de la dominación árabe en unos baños de su tiempo, que se conservaban junto a la puerta de la iglesia parroquial".
Este templo fue levantado por los templarios y dependido de la Orden Templaría y mas tarde de los Hospitalarios, quizás por ello surgió de esta localidad varios obispos pertenecientes a la Orden de San Juan del Hospital o Hospitalarios, en oposición a las pretensiones de los obispos leridanos que, con sus disputas, llenaron los siglos XII Y XIII.
El rey Jaime II, aprovechando el desconcierto producido por la caída templaría, solicitó del Papa Clemente V la anexión de la iglesia de Ballobar al Monasterio de Sigena. En 1307, siendo priora Teresa Ximénez de Urrea (desde 1297) y preparando el rey el priorato para su hija Blanca (nacida el 1302 e internada en Sigena contando unos cinco años de edad) después de expresar su predilección por el cenobio alcanadrés "per nos decoratum" (las celebres pinturas del capítulo, tal vez deban fecharse a finales del siglo XIII) , suplico al papa a favor de Sigena " las iglesias de Ballobar, Ontiñena, Pomar y Alcolea, vecinas del monasterio y en otro tiempo templarías".
No parece tuvo efecto esta petición, pues, muy pronto, Ballobar, con su iglesia, formará parte, como hemos visto, de la encomienda sanjuanista de Monzón.
Ya dijimos que los sanjuanistas la elevaron al rango de abadiado. Para la dirección de la vida parroquial contaba con un clérigo, con el título de abad, ordinariamente, profeso sanjuanista. En 1834 tenía un cura y dos beneficiarios o racioneros. En 1846, asegura Madoz que la iglesia ballobarense, la servían "un cura, siete beneficiados de patronato particular que formaba capítulo, un sacristán, un campanero y dos monaguillos; el curato es de segundo ascenso y se provee por presentación del Comendador de San Juan de Jerusalén que ejerce el derecho al patronato".
Hasta 1936 tenía, ordinariamente, párroco y coadjutor. Hoy la parroquial es de ascenso y ésta servida por un cura, llamado ecónomo y pertenece al arciprestazgo de Fraga.
La Iglesia de Ballobar, consta de una sola nave rematada con ábside semicircular, y cubierta construida a base de arcos fajones, sin columnas ni capiteles. Se conjugan el románico y gótico. El ábside es plenamente románico, del XII y de transición la nave, del XIII. El ábside es solemne, con canecillos sin tallar. Está en la línea del románico del Cinca, con orientación al naciente, según tradición medieval. Junto al ábside se halla lo que fue primitivo cementerio, hoy, jardín parroquial.
La nave posee un precioso ventanal en fondo. Es de la escuela leridana. Sobre este ventanal, un relieve de San Miquel, de bonita factura románica. También disponía de coro, al cual se acedía por unas escaleras exteriores, este fue derribado en a finales del siglo XX.
En el siglo XVI, se construye la torre campanario en estilo renacentista, de planta rectangular los dos primeros cuerpos, y octogonal el tercero. El campanario tiene empaque. Es solemne y está bien construido dentro de los cánones del Renacimiento. Es obra de sillería en todos sus cuerpos, de finales del siglo XVI. En 1737 contaba con cinco campanas "dos grandes, dos medianas y un címbalo". Estas, fueron arrancadas en 1936 para material bélico. El remate de la torre debió ser ejecutado mediante un capitel cruzado típico de la sujeción de este elemento.
El templo posee doble puerta, de estilo románico ambas. Fue iglesia de peregrinación en la ruta jacobea secundaria que procedente de Lérida, venia por Fraga, San Valero de velilla, Ballobar, Santiago y Santa María de Chalamera, Ontiñena, monasterio de Sigena... hasta Huesca. Nótese que todos los campanarios de las mencionadas iglesias tuvieron la clara finalidad de convocar, encaminar a los romeros.
A finales del siglo XVIII, se propuso la construcción de un nuevo templo. Está datado que en el año 1804, el Consejo Supremo de Castilla, mandó para la construcción de un nuevo templo 800 libras jaquesas, pero debido a la guerra de la Independencia , esta nueva obra no se ejecutó, y es muy probable que en esta época se desmontara el capitel emplomado con objeto de fabricar balas. Durante este siglo fue totalmente desfigurado el templo, según los gustos barrocos de la época: fue recubierto de yesos, adornos recargados, altares de mal gusto.
La primera restauración dio comienzo en febrero de 1973. Se procedió a repicar la parte sur del templo y aunque con sillares muy gastados por la humedad, puede contemplarse con satisfacción la autentica iglesia románica-gótica. La techumbre fue recubierta con madera valenciana, con el mismo estilo.
El retablo mayor del templo, de estilo barroco, aunque recargado, era de bastante belleza. La imagen de Santa María Asunta estaba en actitud ascendente.
Poseía una preciosa imagen de Santo Cristo, de gran tamaño y de devota ejecución. Fue carbonizado en 1936.
Posiblemente a finales del siglo XIX ó comienzos del XX, se instaló un reloj, mediante la ejecución de un forjado para la ubicación de la maquinaria.

Del dominio ejercido por los Templarios y Ho9spitalarios ha quedado un honda huella en Ballobar, que  se vislumbra en las numerosas cruces de Malta que aún pueden verse grabadas en diversos edificios, así como en la devoción a San Juan. No en vano hubo dos Ballobarinos que destacaron en la Orden; fray Pedro de Urrea y Camarasa (1555, 1624), Gran prior de San Juan de Malta, y Miguel Juan de  Balaguer y Camarasa (1580,1663), que fue obispo de Malta. Actualmente un Ballobarino, José Alegre Vilas, es el abad del monasterio de Poblet. Terminada mi visita salgo de nuevo a la carretera  en dirección a Fraga por la A-131, a mi derecha de la marcha, me escoltan Las Ripas, los grandes farallones de arcilla compacta y a la izquierda poco antes de llegar al  viaducto del Ave, veo la confluencia del Alcanadre y el Cinca.

 

Llego a Velilla de Cinca con 41,700 kilómetros.

Lugar  situado al sur de la provincia de Huesca  ., perteneciente a la comarca oscense del Bajo Cinca, Velilla de Cinca se halla asentada a 126 metros de altitud ,en declive suave, camino de las aguas del río que le da nombre,. Su  población: en 1998, era de 489 habitantes.; en 1978, 608 habitantes.; en 1950, 823 habitantes.; en 1900, 980 habitantes. Situada en la carretera A- 131, una de las principales vías de comunicación provinciales, tiene situados sus linderos, con Fraga, capital de la Comarca del Bajo Cinca/ Baix Cinca, con el municipio de Ballobar y con el Río Cinca. Durante la época romana cuando Velilla vive sus días de mayor esplendor. Su nombre proviene de la voz latina villa, mansión romana de recreo o casa principal del señor de un latifundio. Es posible que en su entorno a esta villa fueran construyendo sus viviendas los moradores de los altozanos vecinos y de cuya existencia tenemos noticias por los restos arqueológicos hallados.
La primera noticia documentada que tenemos sobre Velilla es del año 1101. Pedro I de Aragón ha conquistado Barbastro y los moros le entregan el castillo de Velilla. Tras la reconquista, en octubre de 1149, empieza una época de repoblación. Velilla fue villa de realengo, es decir de protección real. A lo largo de su historia ha pertenecido a varios señores y al monasterio de trinitarias de Aviganya, cuyo señorío concluyó en 1846.

La Iglesia parroquial, dedicada a San Lorenzo, se halla situada en el centro de la población, en la plaza del mismo nombre. Es de estilo románico, aunque el campanario, de ladrillo en su parte más alta tiene características del arte mudéjar. La capilla del Santo Cristo es una prueba de que la iglesia actual fue edificada sobre otra anterior
En el S. XVIII siguiendo la moda de la época, se le puso una portada barroca.
En una de las zonas más altas del término municipal, se halla el enclave de Los Castellassos, fortificación ibérica reutilizada en el medievo.
Actualmente Velilla de Cinca,
  basa su actividad económica en la agricultura de regadío. En su término municipal de 16,5 km2 , abundan los árboles frutales, fundamentalmente melocotoneros, nectarinas y perales y en menor importancia cerezos, ciruelos y manzanos: asimismo existen explotaciones de cereal de secano en la planicie del municipio sobre el valle del río.
Desde velilla de Cinca , quería cruzar
 el río y llegar  a Zaidín  que se encuentra justo en la otra orilla , según el mapa hay una carretera y un puente ¡pero ni la carretera ni el puente existen!. El puente más próximo se encuentra en Fraga, por lo que me veo obligado a volver sobre mis pasos, profundamente decepcionado.

Salgo de nuevo a la carretera A-131, En el kilómetro 56,29 a llego a Chalamera,  aquí decido abandonar la Carretera A-131 y  continuar por la Carretera HU-V-8611 hacia la Alcolea de Cinca., En el kilómetro 58,97 a la izquierda está el desvío a la Ermita de Santa María del Siglo XVII. Le hago una foto desde la lejanía y sigo el camino.

En los campos colindantes a la carretera hay a estas horas muchas cigüeñas en los campos de cultivo buscando alimento.

En el kilómetro 60´29 entro de nuevo en la Comarca Cinca Medio

Llego a Alcolea de Cinca con 64 kilómetros. Villa de la provincia de Huesca,  Situada en la depresión del Ebro, en el valle bajo del Cinca, a 186 metros, de altitud. Su población en 1998, era de 1.237 habitantes.; en 1978, 1.523 habitantes.; en 1950, 1. 692 habitantes.; en 1900, 2.299 habitantes. Este topónimo árabe significa «el castillejo». Íñigo Galíndez ya era señor de Alcolea desde mayo de 1102, según consta en varios documentos de Pedro I, quizá la confusión de Zurita sobre la entrega de esta tenencia por  Alfonso I está en un documento de marzo de 1105 en que da a Íñigo Galíndez el castillo de Peralta con sus términos, y ciertas posesiones en Alcolea, además de en otros lugares. La última vez que le encontramos como tenente es en abril de 1105.

Tras  la muerte del rey Pedro I, los templarios establecieron en el castillo de Monzón la encomienda de la que Alcolea formaba parte ya a mediados del siglo XII. Fueron estos monjes guerreros los que construyeron un primer templo dedicado a San Juan Bautista. Tras la disolución de la Orden del Temple en 1309, sus posesiones pasaron a manos de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén, conocida luego como Orden de Malta. A principios del siglo XV la iglesia de Alcolea fue elevada a rango de abadiado permaneciendo como tal hasta la extinción de la orden en 1808.

El templo actual fue construido en 1783 sobre otro anterior medieval siendo maestro de obras Domingo Beltrán de Bujaraloz. Sobre un zócalo de sillería se levantaron tres naves de ladrillo con torre de tres cuerpos y 43 metros de altura. Es una iglesia de estilo barroco con rasgos neoclásicos apreciables en la portada y el interior, donde encontramos decoración de estuco, cabecera plana, coro alto, coro alto a los pies, capillas laterales y crucero que cubre cúpula iluminada con cimborrio octogonal, con dos linternas en los cuerpos laterales. Destacable es la capilla del Santo Cristo de los Milagros, que goza de gran devoción entre alcoleanos y pueblos vecinos. Perdió su mobiliaria original en 1936 y desde 1976 está decorada por frescos de Víctor Pérez Pallarés que acompañan a una imagen moderna a tallada por Pedro Gil. En 1750 fue fundada una cofradía para guardar su culto en agradecimiento por haber librado Alcolea de las pestes que asolaron la comarca.

El ayuntamiento está en lo que fue el Palacio de los Alba, edificio renacentista, de los siglos XVI  y XVII. Este palacio de la Casa de Alba, que ostentó el señorío de Alcolea entre 1588 y 1812, siendo su último titular don Carlos Miguel Fritz-James Stuart, XIV duque de Alba. Presenta una estructura característica de la arquitectura civil aragonesa aplicada entre los siglos XVI y XVII en la construcción de grandes inmuebles como casas consistoriales y señoriales. La planta baja está definida como una gran lonja abierta a la plaza en seis arcos de medio punto sobre base de sillares, y arcos de ladrillo, material, utilizado en el resto del inmueble. El arco lateral situado frente a la abadía tiene capiteles toscanos y rosca decorada con relieves. El Pilar que lo sustenta hace un viejo escudo de Alcolea basado en una falsa etimología del nombre de la villa que lo relacionaba con la palabra “col”. Tiene una inscripción y a su lado se talló en el siglo pasado otra versión. Una tercera la encontramos sobre la puerta de la iglesia. Hasta su última restauración en 1990, el edificio ha experimentado sucesivas transformaciones, la más notable la pérdida de la galería de arquillos de la última planta, típica de las construcciones aragonesas de su tiempo. Entre la iglesia y el ayuntamiento se encuentra la casa parroquial o abadía, que fue residencia del abad sanjuanista de Alcolea. Ha sido reformada pero conserva tallado en uno de sus arcos el símbolo de la orden militar religiosa, la cruz de Malta. Desde aquí me dirijo a la Placeta del Agua donde se encuentra  el molino medieval, de origen árabe (siglo XII), hoy reconvertido en el centro de Interpretación dedicado al escritor Ramón J. Sender, que vivió su primera infancia en Alcolea de Cinca. El estado actual del conjunto corresponde a una remodelación realizada en la primera década del siglo XX para su reconversión en una pequeña central eléctrica, aprovechando la fuente de energía generada por el salto de agua que vemos en su exterior. Todo el cuerpo inferior de la obra de fábrica, construido en piedra sillar es de época moderna. En la parte baja del molino hay dos cárcavas construidas en forma de bóveda de cañón con sillería de perfecta factura. En el interior se conservan los orificios y los ejes de los mecanismos que movían las muelas situadas en el piso superior.

Salgo de Alcolea de Cinca  por la carretera A-130 en dirección  a Villanueva de Sijena, En el mismo pueblo la carretera comienza con una pendiente cuesta arriba de aupa. Al terminar esta subida llevo 67,70 kilómetros ,unos metros más adelante tomo una pista a la derecha que pasa junto a un monumento donde fueron fusilados 15 personas el 25 de Agosto de 1936, un triste vestigio del odio y la locura que campó a sus anchas por este país.

Lamentablemente una vez más la pista se me termina en el kilómetro 71, una gran extensión de campos de cultivo se extiende ante mí. Tengo dos opciones regresar sobre mis pasos o continuar campo a través hasta divisar la carretera y bajar por la pendiente de la loma. Opto por está última y en el kilómetro 73,29 conecto con un mal camino que 500 metros más adelante me devuelve de nuevo a la carretera.

Llego a Sena con un recorrido parcial total de 83,42 kilómetros.

 

Las fotografías aparecen por orden de ruta.

 

Serafín Martín.

 

Fuentes propias y:

 

Colección Rutas CAI - Nº 18 Fraga y El Bajo Cinca Edita CAI – PRAMES.

www.enciclopedia-aragonesa.com

 

Colección Rutas CAI - Nº 39 Los Monegros Edita CAI – PRAMES

www.ballobar.es.

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