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Ruta 062.- Grisén, Bárboles Bardallur, Plasencia de Jalón, Lumpiaque, Épila, Rueda de Jalón, Urrea de Jalón.

El 3 de Octubre de 2010, llego a Grisén con un total de 4792 kilómetros.

Grisén es un Lugar de la provincia de Zaragoza. Situado en la Depresión del Ebro, sobre depósitos cuaternarios, próximo al río Jalón, a 250 metros de altitud. Su población, según el censo del año 2006 contaba con 477 habitantes. En 1998, era de 478 habitantes.; en 1978, 492 habitantes.; en 1950, 716 habitantes.; en 1900, 399 habitantes. Gentilicio: Grisense/grisenero

Situado a orillas del río Jalón y del Canal Imperial, que riegan sus fértiles tierras, Grisén linda con los términos de Pinseque, Alagón, Figueruelas, Bárboles y Zaragoza. Pertenece al partido de La Almunia de Doña Godina. Destaca, en el interior del núcleo urbano, la Iglesia parroquial de San Martín, edificio de mampostería y ladrillo, de una sola nave de bóveda de crucería estrellada y ábside poligonal con su torre barroca no muy elevada del siglo XVIII y su vistosa cúpula de cobre.

Son de obligada visita las famosas murallas de Grisén, impresionante acueducto construido bajo la dirección de Ramón Pignatelli a finales del siglo XVIII, para salvar el obstáculo del Jalón. Hasta entonces se pensaba que nunca las aguas del Canal Imperial de Aragón podrían alcanzar Zaragoza. La proximidad de importantes polígonos industriales ha supuesto un importante yacimiento de empleo y la diversificación de la actividad económica tradicional. Grisén tiene estación de ferrocarril y es una villa próspera, con excelente huerta. Su trazado urbano es similar al de los restantes pueblos de la ribera del Jalón. No es un pueblo regresivo, aunque en un tiempo se produjera emigración.

 Salgo de Grisén con 1’46 kilómetros, en dirección a Bárboles.

En el kilómetro 3,08 cruzo el Río Jalón, llegando a Bárboles con 6 kilómetros.

Bárboles es un Lugar de la provincia de Zaragoza situado a orillas del Rio Jalón, en la zona de depósitos cuaternarios, de la depresión del Ebro, a 259 metros de altitud. Según el censo del año 2006, cuenta con una población de  332 habitantes. Su población  en 1998, 329 habitantes.; en 1978, 420 habitantes.; en 1950, 773 habitantes.; en 1900, 681. Habitantes. Comprende las entidades de población de Oitura y Peramán. Gentilicio: Barbolesinos.

Es una localidad rural dedicada tradicionalmente a la ganadería y a la agricultura, principalmente de regadío, aprovechando las fértiles huertas del rio y sus aguas.

En el caso urbano destaca la plaza y la Iglesia parroquial de la Asunción, del siglo XVI y estilo gótico renacentista, con su torre y capilla de estilo mudéjar del siglo XV. En su interior se puede contemplar una talla del Cristo de la Cruz realizada en el siglo XV por Marín Bernat. Su torre campanario tiene estructura de alminar califal. Presenta decoración en el segundo tercio a base de fajas de esquinillas y hexágonos. La bóveda de la capilla, presenta decoración mudéjar de yeserías talladas con motivos de lazos de cuatro y de ocho. En el entorno de Bárboles existen cuevas usadas como viviendas, bodegas, o cuadras. La industrialización del corredor del Jalón ofrece nuevos yacimientos de empleo y permite asentar población en su entorno, terminada mi visita salgo de Bárboles con 6’93 kilómetros.

En el kilómetro 7´45 salgo a la carretera A-122, para dirigirme a Bardallur, desde este punto a Épila quedan 15 kilómetros.

Llego a Bardallur con 10´48 kilómetros

Bardallur es un Lugar de la provincia de Zaragoza, situado en zona de depósitos cuaternarios de la depresión del Ebro, próximo al río Jalón, a 276 metros de altitud. Su población en 1998, era de329 habitantes.; en 1978, 437 habitantes.; en 1950, 755 habitantes.; en 1900, 814 habitantes.

Entre el tipismo urbano, destacan las clásicas casas cuevas.

Su Iglesia parroquial es un edificio de mampostería con encintados de ladrillo. La gran fachada contiene una portada en arco de medio punto, con una hornacina sobre ella y un óculo en la parte superior. La torre, de escasa altura completa la imagen de la fachada.

La iglesia es de planta rectangular y tiene una sola nave de cuatro tramos, con cabecera plana y capillas laterales. La nave se cubre con bóveda de lunetos y la cabecera con bóveda baída. Se construyó a principios del siglo XVIII, aunque a finales del mismo siglo fue objeto de una reforma especialmente decorativa, a expensas de la condesa de Plasencia y Contamina.

En su interior podemos contemplar el retablo Mayor dedicado a la Asunción de la Virgen, obra del escultor zaragozano José Sanz, que lo realizó y doró en 1732. En 1970 lo reformaron los hermanos Albareda.

Retablo de San Bartolomé, este retablo procede de la cercana ermita de San Bartolomé. Es un retablo pintado al temple de huevo sobre tabla, realizado en el último tercio del Siglo XV. La tabla central representa a San Bartolomé entronizado, con sus largos cabellos, el cuchillo del martirio y la cadena con el demonio.

Retablo de San José del siglo XVIII.

Retablo de Nuestra Señora de los Ángeles. Del primer tercio del siglo XVI.

Retablo de San Lucas.

Retablo de la Virgen del Carmen del siglo XX con esculturas de escayola.

Capilla del Santo Cristo, retablo sencillo de principios del siglo XVII.

 El día 5 de enero celebra la fiesta de Santa Águeda, con la tradicional hoguera y bailes populares. Sus otras festividades tienen lugar el 16 de agosto, en honor de San Roque, y el 24 del mismo mes, en honor de San Bartolomé.

Terminada mi visita a Bardallur con 11 kilómetros, parto hacia Plasencia de Jalón que dista tan sólo 2 kilómetros, llegando a éste con 12´23 kilómetros.

Plasencia de Jalón es una Villa de la provincia de Zaragoza, situada en la Depresión del Ebro, sobre depósitos cuaternarios, ocupa la llanura próxima al río Jalón, a 274 metros de altitud. Linda con los términos de Pedrola, Bardallur, Urrea y Lumpiaque. Su población en 1998, 370 habitantes.; en 1978, 454 habitantes.; en 1950, 830 habitantes.; en 1900, 875 habitantes.

Plasencia de Jalón parece ser una fundación musulmana. En 1495 Plasencia tenía 68 fuegos o casas, todos de moros, y era lugar de Señorio, que pertenecía a la familia Lanuza, la cual ostentaba el cargo de Justicia de Aragón en estén momento. Tras los sucesos de Antonio Pérez y su fuga de Aragón, Felipe II mandó ejecutar a Juan de Lanuza “el Mozo” ,confiscando los bienes y el título nobiliario. Años más tarde Felipe III restituyó las posesiones a la familia y concedió el título de conde de Plasencia a Pedro de Lanuza Urrea y Perellós. Este título se extinguió por falta de sucesión en 1768 y en el siglo XIX pasó al marquesado de Dos Aguas.

En 1610 había 146 vecinos y fueron expulsados 696 habitantes, es decir casi todos. La permanencia exclusiva de estos habitantes es la razón del urbanismo de Plasencia, caserío de forma casi circular con calles quebradas y pasos cubiertos sobre ellas, callizos y pequeñas plazas en recoveco. Es un urbanismo típicamente morisco. Tres plazas se disponen en torno a la iglesia, una en la portada, otra en el lado derecho de la cabecera y la tercera en el lado del evangelio. Esta última es la Plaza de España. En la que estuvo el ayuntamiento

Su iglesia parroquial está dedicada a San Juan Evangelista. Es sencilla, de estilo barroco, levantada en el siglo XVII. Tiene planta de cruz latina, con nave de tres tramos, capillas laterales entre los contrafuertes y cabecera plana. La fachada se compone de un cuerpo central resaltado de los dos laterales, totalmente lisos. La portada es de piedra en arco de medio punto y se remata el arco con una clave en la que va un gran escudo de los condes de Plasencia. La torre tenía un cuerpo bajo que apenas sobrepasaba el nivel de la nave, modernamente ha sido objeto de una reforma.

En su interior podemos contemplar, en la capilla de la Epístola, los retablos de San Antonio de Padua del siglo XVIII; el de la Virgen del Rosario de finales del siglo XVII y el de la Virgen del Carmen del siglo XX.

En las capillas de Evangelio podemos contemplar, el retablo de Santa Elena obra de mitad del siglo XVIII.

El retablo de San Miguel de principios del siglo XVIII.

El retablo del Santo Cristo del siglo XVII.

También es interesante su pila bautismal de piedra negra, de una sola pieza. En su interior hay una pileta de cerámica con tape, es una pieza de Muel de finales del siglo XIX.

Celebra fiestas el 5 de febrero, el 13 de junio y el 11 de septiembre. Existe un dance dedicado a San Antonio, que se interpreta el 13 de junio, cuya representación consta de tres partes: relato, y un baile singular llamado Naranjillas. Intervienen los personajes propios de los dances de pastorada: mayoral, rabadán y diez actores. Su origen parece pirenaico.

Salgo de Plasencia con 13´33 kilómetros hacia Lumpiaque.

En el kilómetro 13´78 cruzo el Río Jalón.

En el kilómetro14´09 paso por la Estación de tren de Plasencia de Jalón. A partir de aquí tomo una pista asfaltada que discurre entre la fértil vega del Jalón y los montes de secano. 

En el kilómetro 19´22 se acaba la pista asfaltada. 

En el kilómetro 22´25 conecto con la carretera A-1303. Esta carretera se dirige por mi derecha a Pozuelo y Borja; yo tomo la izquierda hacia la cercana localidad de Lumpiaque.

En el kilómetro 22´30 llego a Lumpiaque.

Lumpiaque es una Villa de la provincia de Zaragoza, perteneciente a la Comarca de Valdejalón, a una distancia de unos veinte kilómetros de la capital, Almunia de Doña Godina. Está situada en la Depresión del Ebro, sobre la ribera izquierda del Jalón , a 310 metros de altitud. Su población en 1998, era de 945 habitantes.; en 1978, eran 1.201 habitantes.; en 1950, tenía 1986 habitantes.; en 1900, 1.407 habitantes. Gentilicio: Lumpiaquinos

Lumpiaque es una de las localidades que se reparten la popularidad de esta excelente comarca frutera. El casco urbano se encuentra próximo a la línea férrea Madrid-Barcelona, y el término municipal linda con los de Plasencia, Urrea de Jalón, Épila y Tabuenca

Parece ser que en tiempos de la reconquista cristiana, los lumpiaquinos ayudaron bastante en la expulsión de los árabes en aquella zona y por ello recibieron el título de Muy Ilustre Villa de Lumpiaque y el escudo del pueblo que curiosamente es el mismo que el  del Reino de Aragón. En realidad, la batalla de Lumpiaque contra los moros, la protagonizaron los señores de la zona con la ayuda del conde de Barcelona Wifredo el Belloso, quien al acabar el conflicto otorgó al pueblo el derecho de usar el escudo condal como símbolo de Lumpiaque.

El área más moderna, se sitúa en la parte alta del cerro, donde también encontramos las características cuevas-vivienda y las bodegas. El casco antiguo se halla en la zona menos elevada de la localidad. Allí aún son apreciables vestigios de un antiguo torreón, de grandes sillares. También son interesantes algunas casas: en la antigua calle Mayor se hallan varias del XVIII, sobresaliendo la que presenta en su fachada el escudo de armas de los Trasobares, además del granero del conde de Aranda, al final de ella; en la plaza de España se encuentran el edificio del siglo XVIII que albergaba el ayuntamiento y la llamada Villa Adela, restaurada en los años treinta, cerca de la que encontraremos una carrasca centenaria; Cerca del barranco de Rané se encuentra una antigua construcción hidráulica, al parecer musulmana, conocida como el Bodegón. Ésta abastece de agua la balsa de la zona de recreo llamada el Juncal. La canalización consta de dos túneles subterráneos, uno conduce al agua al exterior y otro la transporta desde los manantiales. Otro manantial a destacar es el que se conoce como Ojos de Pontil, del cual mana agua constantemente a unos 22º, a razón de 400 litros por segundo, perteneciente al municipio de Rueda de Jalón.

La iglesia parroquial se encuentra situada dentro del casco urbano, en la plaza denominada de La Iglesia, orientada al Suroeste. Tanto la cabecera como el muro de la epístola, el orientado al Noroeste, tienen casas adosadas. En esta plaza también se encuentran el edificio moderno del ayuntamiento.
La iglesia parroquial está dedicada a San Francisco de Asís. La fábrica del edificio, de tapial y ladrillo, que se conserva debajo de un revestimiento de cemento, inicialmente parece haber sido una iglesia mudéjar de una sola nave con capillas entre los contrafuertes, reformada en el siglo XVII o principios del XVIII. El interior es de una sola nave de cuatro tramos que se cubre con lunetos; se decora con dos impostas; una a la altura de las pilastras y otra, en el arranque de los arcos de las capillas. La portada es en realidad, un pórtico situado a los pies del lado del evangelio; a él se accede a través de un arco de medio punto entre dos pilastras, que se cubre con bóveda de cañón y sobre ella va el tejado del pórtico.
De sus obras de arte mueble, llama la atención el retablo de la Virgen del Rosario, de madera dorada, fechado en el siglo XVI.

La torre se sitúa a los pies, en el lado del evangelio. Está construida toda en ladrillo y tiene planta cuadrada, con tres cuerpos, los dos bajos de estilo mudéjar y neoclásico el de campanas; los primeros son del siglo XVI y el tercero del XVIII. La decoración mudéjar consiste en frisos de esquinillas, paños de cruces y almenas escalonadas que apean en ménsulas en soledizo. Declarado BIC el 4 de Julio de 2002.

También en las proximidades se levantó la ermita de Santa Bárbara, en el siglo XVIII. Hasta la restauración que sufrió en 1978, presentaba unas interesantes pinturas a la altura del crucero.

El nombre de Lumpiaque ha estado siempre ligado al folclore aragonés e incluso ha ido en chascarrillos con el famoso dicho de «Amanecer templando, como los de la ronda de Lumpiaque», ya que, al parecer, sucedió así realmente, que en base a templar bien los instrumentos llegó el nuevo día sin tiempo a sacar la ronda.

Celebra sus fiestas el  20 de enero tiene lugar la "noche de las hogueras". En febrero destacan los carnavales. El día 16 de agosto se celebran las fiestas de San Roque, de las que se ocupa un barrio diferente cada año. A comienzos de octubre son las fiestas patronales, en honor a San Francisco de Asís y a San Maximino. El 4 de diciembre se festeja Santa Bárbara.

Terminada mi visita salgo de Lumpiaque con 24´91 kilómetros. Dirigiéndome por la carretera A-122 en dirección a Épila, cruzando  el rio jalón por un puente romano, del siglo III d. C. que corresponde al antiguo trazado de la vía que unía Caesaraugusta con Emérita Augusta.  Llego a Épila con un parcial de 27´72 kilómetros

 

Épila es una Villa de la provincia  de Zaragoza, situada en el denominado Llano de Plasencia, a 336 m. de altitud., en la falda de una colina, que es, en realidad, la prolongación de la Ribera del Ebro por la vega del Jalón, en cuya orilla derecha se asienta la villa. Forma parte de la comarca del Jalón Medio (la actual Valdejalón), cuya capital natural es La Almunia de Doña Godina. La proximidad de esta capital, y de Zaragoza le resta capacidad de ordenar el territorio, por lo que, en lugar de ser la cabecera de esta comarca, queda dentro del radio de influencia de Zaragoza. Su Municipio está formado por los núcleos de Épila, Fábrica Azucarera y Santuario de Ródanas. La población en el año 1900 tenía 3669 habitantes; 1950 5.416 habitantes; en 1975 eran 3.935 habitantes; en 1988 3.810 habitantes; en 1998 3959 habitantes. Gentilicio: Epilenses.

La economía de Épila se basa sobre todo en la industria, pues cuenta con gran cantidad de empresas dedicadas a diferentes ámbitos productivos. La agricultura también tiene un peso importante, destacando los cultivos de secano, y la ganadería, principalmente la ovina. Todo ello combinado con excelentes servicios que cubren perfectamente las necesidades de los epilenses. Además, se trata de una importante zona productora de miel protegida por la fórmula "C" de Calidad.

Algunos historiadores afirman que la población fue fundada por los celtíberos  en el año  748 a.C., y así la nombran como Segontia, Segonia e Ispalis. Bajo el Imperio Romano se convirtió en Segontia, aludiendo a ser la segunda ciudad del  itinerario  entre las ciudades de César Augusta (Zaragoza) a Emérita Augusta (Mérida).

Hacia el 473, Épila es conquistada por los godos. Una época de poco esplendor de la que poco se sabe y poco ha quedado. Los godos se introdujeron fácilmente en la localidad, sin demasiadas alteraciones para las gentes del pueblo. Hubo, eso sí, cambios en los niveles de autoridad a favor de la minoría visigoda.

Después de los godos llegaron los musulmanes. Pero al igual que éstos, no encontraron a penas resistencia por parte de las gentes de la localidad. La ocupación se produjo hacia el año 714. Sin embargo, en algunas zonas rurales si hubo oposición. Aquellos que no quisieron someterse al mando de los musulmanes, se refugiaron y vivieron en las montañas del Norte. Este fue sin duda el germen del reino de Aragón. Fue precisamente el Rey Alfonso I el Batallador quien reconquistó Épila en el año 1119. Este rey mantuvo a la población musulmana, aunque eso sí, aquellos que ocupaban los cargos más significativos fueron obligados a abandonar Épila de inmediato. Al resto de los musulmanes se les dio un año para que abandonasen el interior del recinto amurallado. Se les ofreció la oportunidad de constituirse en comunidades, en barrios de extramuros y salvo la vivienda conservaron todo su patrimonio, heredades, religión, y derechos. Tras la reconquista, Épila fue entregada a D. López Garcés que cambió el apellido por el de Alagón. En esta época fueron derribados y destruidos el Castillo y muros de la villa. Las piedras que quedaron se emplearon para la construcción de viviendas. No fue hasta el siglo XIV cuando se comenzó la construcción del Palacio de Épila. En lo alto del  cerro encontramos un conjunto bloques de piedra que marcan el lugar donde se ubicaba el desaparecido castillo

Épila ha sido una villa en la que se han librado varias batallas. Pero quizá la más importante y la que más leyendas haya levantado fue la Guerra de la Unión entre Pedro IV El Ceremonioso y los nobles en el año 1.348. En esta batalla los nobles perdieron y el rey les quitó todos los privilegios que tenían, y en el llamado Cabezo de la Horca fueron ejecutando a todos los cabecillas que lucharon contra el rey.

Hasta el siglo XVI la villa de Épila no vivió un verdadero esplendor cultural. Fueron los Condes de Aranda quienes influyeron decisivamente en el auge de este desarrollo cultural gracias a que posibilitaron la existencia en la entrada llegada a Épila de una imprenta durante el último tercio del siglo. Desde entonces la Villa fue conocida por sus impresores tales como Tomás Porraslis y Juan Pérez de Valdivielo o Francisco M. López Serrano que llegaron a tener una gran fama. Todo ello contribuyó al desarrollo literario en la Villa, con escritores vinculados a la familia de los Urrea. Conocido es el caso de Pedro Manuel Ximénez de Urrea, señor de Trasmoz, autor de varias obras, entre ellas un cancionero publicado en Logroño en 1513. Otro autor, también del siglo XVI, fue Jerónimo Ximénez de Urrea, del que se conoce un novela pastoril, inédita y hoy perdida, que se titulaba La famosa Épila. Fue una mujer, Doña Luisa de Padilla y Manrique quien se dio a conocer como autora de varias obras de carácter religioso y moral, entre ellas destacan los títulos Nobleza Virtuosa y Excelencias de la Castidad, ésta última dedicada a las religiosas del Convento de la Purísima Concepción. Sobre el año 1846, se pasó a la construcción del palacio cuyos muros de la pared oeste, de dos metros de espesor sirvieron como parte de la muralla. El casco urbano estuvo protegido hasta 1790 por fuertes murallas, de las que se conservan algunos vestigios. De entre los monumentos que hallamos  en su casco urbano, destacan los edificios los antiguos palacios y conventos, como la de Jiménez Frontín Dorado o la de los condes de Montenegrón; y la vivienda en la que nació el mártir San Pedro Arbués.

Épila es una villa estrechamente ligada a la nobleza aragonesa; por algo fue la preferida del Conde de Aranda, que en ella murió. Desde este palacio parte una gran escalinata, que asciende a la que fue la ex-colegiata de Santa María la Mayor, actual iglesia parroquial. Este palacio, a su vez, se encuentra unido a través de un pasillo elevado con el convento de la Inmaculada Concepción. Se sabe que el convento se fundó en 1621 0 1623, por los Condes de Aranda, Antonio Ximénez Urrea y Luisa Pradilla y Manrique. En la actualidad está habitado por monjas de clausura pertenecientes a la orden de la Concepción, sin embargo, se desconoce la fecha de construcción del palacio.

Pedro Pablo Abarca de Bolea, X Conde de Aranda. Nació en castillo de Siétamo (Huesca) el 1 de agosto de 1718. Se educó en Bolonia y Roma recibiendo una sólida y liberal formación. En 1740, consolidada su vocación militar, entró a servir en el ejército. El rey Carlos III le designó embajador en Lisboa. Conquistó el grado de Capitán General y luego fue nombrado gobernador de Valencia, cargo al que tuvo que renunciar para presidir en 1765 el Consejo de Castilla. En 1765 fue elegido Gran Maestre de la Masonería española y en abril de 1766 Capitán General de Castilla la Nueva.
En el Consejo de Castilla instauró una política reformista basada en los principios de la Ilustración, realizó el primer censo de España.
El cargo le fue arrebatado por Floridablanca a quien logró que destituyeran en febrero de 1792. El 14 de marzo de 1794, ante la presencia del Rey, Aranda atacó en el Consejo de Estado la decisión de Godoy de continuar la guerra con Francia. La dureza del ataque de Aranda fue aprovechada por Godoy para presionar al Rey por lo que Aranda fue desterrado a Jaén ese mismo día.
En 1795 el Rey le autorizó a residir en Aragón, el Conde de Aranda decidió entonces retirarse a vivir a la Villa de Épila, donde murió de pulmonía el martes 9 de enero de 1798, pese a sus dos matrimonios no obtuvo la deseada descendencia, por lo que su casa paso a formar parte de la Casa de Híjar. Fue enterrado en la misma iglesia parroquial epilense por espacio de doce años, según afirma Rafael Olaechea, hasta que definitivamente fue trasladado a San Juan de la Peña, tal como el mismo había ordenado en su testamento. Fue un hombre sincero y testarudo, patriota y monárquico fiel.
Su carácter campechano y risueño le recompensó con la simpatía del pueblo.

En la guerra de la independencia contra Francia (24 de junio 1808) Épila fue tomada por las tropas francesas. Dirigidos por el General Lefebvre, derrotaron a los soldados del General Palafox, cuando éste trataba de cortar las líneas de abastecimiento enemigas. Esta batalla costó al ejército francés unas 800 bajas en su ejército. Derrotado, Francisco Palafox vio obligado a huir hacia Calatayud. Fue parte del ejército formado en Calatayud por Francisco de Palafox, para cortar las comunicaciones del enemigo entre Madrid y Zaragoza durante el primer Sitio y proteger los hornos de pólvora de Villafeliche. Como agradecimiento al pueblo de Épila y su lealtad a la corona, además de dotarle del rango de Excelentísima y Fidelísima Villa de Épila, el rey Alfonso XIII donó desde su nacimiento hasta su muerte todos los trajes de su vida que se guardaron y expusieron sin visitas en el palacio del Conde Aranda, hasta su desalojo por la Duquesa de Alba, cuando cedió el Palacio en ruinas al Ayuntamiento.

 Otros títulos con arraigo en el lugar son los correspondientes a los ducados de Híjar y de Alba -ambos por herencia de los Aranda- y al condado de La Viñaza.

Otros hijos ilustres de Épila son el mártir San Pedro Arbués, Silvestre Pérez, Mariano Gaspar Remiro y  el jotero Francisco Rodríguez

Pedro Arbués, nació en Épila en 1440 y, tras estudiar en la Universidad de Zaragoza, ingresó en 1469 en el Colegio Mayor de San Clemente de Bolonia. Fue catedrático de filosofía moral en la Universidad de aquella ciudad italiana. En 1474 fue elegido canónigo de La Seo de Zaragoza y desde 1484 primer Inquisidor de Aragón por delegación del Inquisidor General Torquemada.
El descontento de algunas familias nobles por la injerencia de la institución en contra de las libertades y de los Fueros del Reino culminó con su asesinato en la Catedral de La Seo de Zaragoza el 14 de septiembre de 1485. San Pedro de Arbués fue canonizado por Pío IX el 29 de junio de 1867.

Silvestre Pérez. Distinguido arquitecto y matemático español nacido en Épila en 1767 y muerto en 1825 en la misma localidad. Exponente del neoclasicismo del primer cuarto del siglo XIX. Se formó con Ventura Rodríguez.
Estuvo pensionado en Roma y allí estudió las obras maestras de la Antigüedad y de los tiempos modernos. Desempeñó en Madrid las cátedras de arquitectura, geometría práctica y perspectiva de la Academia de San Fernando, de la cual fue nombrado vicesecretario y teniente director, ejecutando varias obras notables por su belleza y sencillez.
Proyectista y dibujante admirable, trabajó para José Bonaparte y Fernando VII.
Entre sus obras, la mayor parte en el País Vasco, destacaremos el hospital de Achuri (Bilbao), el teatro de Vitoria y las Casas Consistoriales de San Sebastián, Durango, Bermeo y Métrico, así como el diseño de un puente sobre el río Guadalquivir.

Mariano Gaspar Remiro. Hebraísta y arabista, nació en Épila, lugar donde también falleció el 5 de agosto de 1925.Miembro de la Real Academia de Historia, fue elegido para formar parte de ella el 24 de octubre de 1919. Tomó posesión el 23 de mayo de 1920. En 1910 fue miembro del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, con su correspondiente Revista de la que es fundador, suponiendo el primero de sus logros firmes. Si bien el Centro y su Revista realizaron actividades y acogieron trabajos de diversa índole, prácticamente la mitad de lo que se llevaba a cabo se refiriera a temas árabes por la influencia que este poseía en la institución. La Revista dejó de publicarse en 1925, con 15 números aparecidos. Poseía una colección de manuscritos árabes, como queda constancia con Al-Qur'an. (Materia religiosa) en el que aparece un sello de su biblioteca privada, es autor y editor de Historia de Murcia musulmana de 1905.

Francisco Rodriguez. «Redondo», conocido también por «el Gavilán».  ¨Épila (, Z., 10-I-1909 - 11-II-1987). Popularísimo cantador de jota, de chispeante ingenio. Fue discípulo de Joaquín Numancia y de Miguel Asso. Ganó el primer premio del certamen oficial de 1934, y después de José Oto fue el cantador más importante de los años 30. Recio y poderoso intérprete, improvisaba en ocasiones las cantas, a tenor de las circunstancias. De gran simpatía y personalidad, a su impulso se debe el renacimiento de la jota en Épila. Baturro neto, sus cualidades personales lo hicieron muy querido en Épila y en todo Aragón.

De los monumentos que hallamos en su casco urbano, sobresale, La iglesia parroquial de Santa María la Mayor o del Pópolo, antigua colegiata, destaca por su monumentalidad. Se trata de una construcción del siglo XVIII. Para acceder a ella es necesario ascender una gran escalinata que parte del palacio de los condes de Aranda. Esta iglesia está situada en la cota más alta de la Villa. Las obras de la fábrica actual de la iglesia se inician en el año de 1722, sin previo derribo de la iglesia vieja, sino comenzando la nueva por la cabecera, y ocupando, entre otros solares, la casa natal de San Pedro Arbués; para ello «se tomó diseño con plano y perfil de una iglesia y templo de Ntra. Sra. del Portillo de Zaragoza». El día 4-II-1771 (fecha de la Real Provisión de S.M. Carlos III, de cuyo documento proceden estas noticias), el avance de la edificación había alcanzado a la iglesia vieja, que se había demolido con el consentimiento del conde de Aranda, quien puso como condición, entre otras, el traslado al nuevo edificio de su capilla de San Miguel. En este momento de 1771 ya se habían construido «el presbiterio, coro detrás del altar mayor, las dos capillas colaterales dentro del mismo presbiterio, dos sacristías correspondientes a los dos costados del coro, sala capitular, situación para el órgano y parte que había movida para el crucero», es decir, toda la parte de la cabecera actual de la iglesia hasta el crucero habiéndose gastado en ello doce mil libras jaquesas y estimándose el costo de lo que faltaba en otras diecinueve mil quinientas. En la mencionada fecha de 1771 el rey Carlos III, siguiendo otros precedentes, como el de La Almunia, concede al concejo de Épila que el sobrante de la primicia y el tercio de los diezmos se consignen por un período de doce años para la continuación de las obras. Éstas llevarían el ritmo previsto, pues Antonio Ponz nos informa ya en 1788 que «las tres naves, con su crucero y cimborrio es obra del arquitecto don Agustín Sanz». Eugenio Llaguno completa esta información, al matizar que en la «fachada, después de la muerte de Agustín Sanz (1801), construyó el hijo, D. Matías Sanz, el ático y las dos torres». Desde luego, todo lo sustancial de la fábrica y ornato del nuevo templo se hallaría acabado el 15-IX-1798, fecha de su bendición solemne. Así lo corrobora una visita pastoral del escrupuloso fray Miguel Santander, de 11-VIII-1803, en la que se ordena que se jaspee el altar de la capilla de Santa Ana, al igual que otros dos que se hallaban sin jaspear, detalle que permite suponer acabado para estas fechas todo el ornato del templo.

La iglesia, de carácter monumental, está dotada de un presbiterio recto y muy profundo, formado por tres tramos, con coro bajo tras el altar mayor, dos sacristías a ambos lados y asimismo dos capillas laterales cubiertas con cúpulas ciegas sobre pechinas, esta parte como se ha dicho, estaba construida en 1771. El resto, con el sello personal del arquitecto Agustín Sanz, seguidor de Ventura Rodríguez, se realizaría básicamente entre 1771 y 1782; el crucero va cubierto con cúpula sobre tambor cilíndrico y pechinas y dotada de linterna; las tres naves, muy espaciosas y de la misma altura, con tres tramos, van separadas por pilares cruciformes corintios, con entablamento superpuesto y cornisa poderosa y volada, y abovedadas con lunetos. En los muros de las naves laterales se abren arcos de medio punto para alojar los altares. Salvo en los brazos del crucero, los vanos de iluminación son óculos grandes, abiertos en los medios puntos y en la cúpula, decorados con las características guirnaldas y cabezas de querubines, a la manera barroca moderada de Agustín Sanz. La monumental fachada de los pies es una de las mejor resueltas en la arquitectura aragonesa del momento, a base de un frontispicio tetrástilo de pilastras sobre alto basamento y cerrado en frontón, con ático sobrepuesto y dos torres laterales, de las que sólo se acabó la derecha, y en cuya terminación, como se ha dicho, intervino Matías Sanz, el hijo de Agustín.

De la decoración interior debe destacarse el gran conjunto mural de las bóvedas, de los más importantes del siglo XVIII aragonés, si exceptuamos el Pilar de Zaragoza y la cartuja de Las Fuentes (Lanaja, H.). Las dos primeras bóvedas del presbiterio van decoradas con pinturas murales, dedicadas a la Adoración del nombre de Dios y a la Exaltación de la Virgen, firmadas por Mariano Ponzano, pintor de cámara, tío del escultor Ponciano Ponzano. El resto de las pinturas murales puede atribuirse, según Arturo Ansón, a fray Manuel Bayeu; los mayores conjuntos son temas marianos (Regina Patriarcarum, en el tramo del presbiterio; Apostolorum y Prophetarum, en los brazos del crucero, y Martyrum, Confesorum y Virginum, en los tres tramos de la nave central), además de los cuatro evangelistas en las pechinas del crucero, y otros temas en el tambor y en las naves laterales.

Junto a la decoración mural de las bóvedas sobresale el conjunto de retablos, con la imaginería pintada en blanco imitando el mármol, según corresponde a la moda de las dos últimas décadas del siglo XVIII, de cuya escultura la iglesia de Épila constituye una rica y variada muestra, sin que por el momento se puedan precisar escultores, aunque se constate una calidad muy desigual. Destaca el retablo principal, dedicado a Santa María la Mayor, al que se le aproxima el lateral de la Inmaculada; otro grupo, formado por los retablos laterales de San Pedro Arbués, San Frontonio, San Francisco de Asís y Santo Domingo, no desmerece de los anteriores; el resto ya resulta inferior, aunque de varias manos, pudiendo citarse los de Santa Ana y la Virgen niña, la Virgen con santos jesuitas, la Trinidad, y el de San Antonio, San Roque y Santa Lucía. De calidad es el Crucificado, con unas tallas policromadas de San Pedro y San Pablo, que no le corresponden.

Lo que más me  llama la atención el magnífico sepulcro de alabastro de don Lope Ximénez de Urrea, «señor del vizcondado de Rueda y de otras baronías y virrey de las Dos Sicilias», fallecido en 1475, a los setenta años;este sepúlcro es una pieza fundamental de la escultura funeraria aragonesa, de fines del siglo XV, con caja sobre protomos de leones y frontis del sarcófago decorado en altorrelieve a manera de banco de retablo, y yacente con león a los pies, a medio camino entre la tradición hispanoflamenca y los nuevos aires renacentistas en la efigie del virrey.

Del resto, mencionar los dos púlpitos en madera , que los sostienen esculturas también en madera, de ángeles tenentes atribuidas a Juan Ramírez Ángeles, y el gran lienzo de la Última Cena en el coro tras el altar mayor. De la sacristía, además de la excelente carpintería de las puertas (y del atrio), la bellísima talla de San Pedro Arbués (0,96 m.) en madera dorada, cortada y policromada, atribuida por Belén Boloqui a Juan Ramírez (d. 1725, y relacionable con las de San Felipe y La Seo en Zaragoza); la talla romanista de San Frontonio, de fina policromía, de comienzos del siglo XVII; y las tallas de San Ramón Nonato y de San Roque, sobre ménsulas, de fines del siglo XVIII.

Entre las curiosas tradiciones que se conservan, existe la de «encerrar» al alcalde al finalizar los oficios de Jueves Santo, en que el oficiante cierra el calvario y cuelga la llave del mismo, pendiente de una cadena, del cuello del alcalde, y éste va escoltado hasta su domicilio, del que no podrá salir hasta que lo vayan a buscar en la mañana de Viernes Santo para empezar de nuevo los oficios. En la obra de Antonio UBIETO ARTETA, Historia de Aragón. Los pueblos y los despoblados, II. (Anubar Ediciones, Zaragoza, 1984), se hace un breve resumen sobre la historia de Épila.

ÉPILA (Z). H. (hoja del mapa topográfico nacional 1/50.000 del Instituto Geográfico y Catastral): 382. L. (longitud): 41.36; E. 2.24.25. Alt. (altitud): 336. Ext. (extensión): 19.425.

Topónimo indoeuropeo (MARCO, Toponimia, p. 162).
En los censos de 1787 y 1897 aparece como Épila y Venta de la Romera.
Villa, entre 1213 y 1785.
Merinado de Zaragoza (1295). Sobrecullida de Tarazona (1495). Vereda de Tarazona (1646). Corregimiento de Zaragoza (1711-1833). Ayuntamiento (1834). Partido judicial de La Almunia de Doña Godina. Se incorpora (1965) al partido judicial de Zaragoza.
Otros núcleos: caserío Marecas.
Propiedad de la tierra:
De realengo entre 1124 y 1196, por presentar tenentes (UBIETO ARTETA, Los tenentes, p. 138).
En 1205 era de realengo (MIRET, Itinerario de Pedro II, p. 377).
El 19 de julio de 1213 Pedro II de Aragón vendió el castillo y la villa de Épila a Pedro de Navascués (SINUÉS, n°. 810).
El 16 de junio de 1294 Jaime II de Aragón vendió a Artal de Alagón la villa y castillo de Épila (SINUÉS, n°. 811; UBIETO ARTUR, Nobiliario, p. 285).
En 1295 figura como del rey (Codoin, 39, p. 245).
El 5 de enero de 1300 Jaime II de Aragón vendió el castillo y villa de Épila a Artal de Orta por cien mil sueldos (SINUÉS, n°. 812 y 813; UBIETO ARTUR, Nobiliario, p. 359).
El 30 de marzo de 1366 Pedro IV de Aragón dio a Francisco de Perellós el vizcondado de Rueda, con la villa de Épila (SINUÉS, n°. 1550; UBIETO ARTUR, Nobiliario, p. 363).
El 7 de noviembre de 1380 se ordenó al vizconde de Rueda que entregase la potestad de los castillos de Rueda y Épila (SINUÉS, n°. 1552).
En 1393 Francisco de Perellós vendió Épila a Lope Jiménez de Urrea (UBIETO ARTUR, Nobiliario, p. 264).
En 1610 era del conde de Aranda (LABAÑA, p. 125).
De señorío secular (1785).
Arciprestazgo de Zaragoza en 1280 (RIUS, Rationes, p. 98). Obispado de Zaragoza. Parroquia dedicada a Santa María la Mayor (1801). Ermita Santa María Magdalena y santuario de Rodanas.
Evolución de la población: 161 fuegos (142 cristianos y 19 musulmanes) (1495); 161 fuegos (1543); 161 fuegos (1609). Moriscos expulsados: 84 casas, a 5 individuos, 420 personas (1610). 268 fuegos (1646); 353 vecinos (1713); 172 vecinos (1717); 173 vecinos (1722); 191 vecinos (1787); 630 vecinos (1797). Sobre 500 casas, 501 vecinos y 2.424 almas (Madoz); 3.919 habitantes (N 1857); 3.894 habitantes (N 1970).

De la obra de Antonio SERRANO MONTALVO, La población de Aragón según el Fogaje de 1495,Vol. II (Institución Fernando el Católico, Gobierno de Aragón e Instituto Aragonés de Estadística, Zaragoza, 1995), copiamos lo que dice en las páginas 29, 30 y 31 sobre Épila:

EPILA, 161 fuegos, [-,Z. ], (Noviembre, 17) [Villa. Señorío]
VC (Vicario): Mossen Alaman Sisear. J (Justicia): García de Claras. JD (Jurados): Miguel de Toro — Miguel de Soria. TT (Testigos): «los mas cerqua»

Mossen Alaman, vicario, Garcia de Claras, justicia, Miguel de Toro, jurado
Miguel de Soria, jurado, Diego Ferrandez, Alfonso de Torres
Johan de Magas, Mossen Diego, Mossen Ximeno
Blasco de Miranda, Johana, pobre, Miguel Ortolano
La Viuda de Pascual, Mossen Ramón, clérigo, Francisco Martinez
Johan Baylo, Mastre Pedro, Mari Calatayut
Johan Trasouares, Gonçalno d'Arbues, Enygo d'Arbues
La Viuda de Anthon d'Auiego, Pedro de Villa Luenga, Blasco de Nogueras
Antón Quilez, Pedro de Medina, Johan Sarria
Paulo d'Aranda, Antón Dolz, Andreu del Tuuo, menor
Johan de Maquarien, Anthon Naharro, Miguel Nadal
Pedro de Funes, Johan de Boneras, Sancho Siscar
Martin Palacio, pobre, Johan Manzanero, pobre, Ayna de la Lança
Mastre Miguel, barbero, Talamanqua, menor, Pedro de Maella
Anthon de Medina, Moncayo, Berlanga
Mastre Miguel, sastre, Sancha del Umo, Mastre Francisco
La Viuda de Manuel , Arnau el pobre, Pedro el Gallego
Sancho Serrano pobre, Pedro Nogueras pobre, Johan de Tahuenga pobre
Johan de Claras, Miguel Toro pobre, La Viuda Ortolana
Martin de Talamanch, Lope de Calatayut, Martin de la Piera
Thomas Cathalan, Johan Ruye, Johan de la Guarita, Johan de Morales
Diago López, Pedro de Soria, L'alcaydessa, Johan de Villaluenga
Stefano, Pedro Cornel, menor, Pedro Cornel, mayor, La Lodosa
Johan Castellano, El Gallego, Anthon Vaquero, Guadalajara
Pero Remon, Pero Remon, pobre, Cristoual, pobre, Miguel de Sarinyena
Mastre Jayme, García Sarinyena, Anthon de las Celias
Johan Gastón, Johan de Talamanch, Pero Riello, menor
Johan de Toro, Johan de Gracia, Marcuello
Miguel de las Celias, Pero las Poyas, Mossen Lorenco
El Senyor, Johan de la Spin, pobre, Alfonso, pobre
El Adulero, Miguel Serrano, La de Vallexo, pobre
Miguel de Paniza, pobre, Luyo de Rueda, La Viuda de Martin de Rueda
Johan de Moncayo, menor, Johan de Sayas, Pedro el Speciero
Pedro Despuela, Johan Cortes, Mastre Martin
Domingo Serón, pobre, Andreu del Ruuio, pobre, mayor
Mossen Antón del Cano, Antón del Tuuo, Johana d'Arbues
La del Mayordomo, Basco de Moros, Alfonso de Moros
Anthon Gil, Pedro Francés, Johan Castellano, pobre
Mastre Pedro Luys, Pero Fiello, mayor, Alfonso el Gallego, pobre
Johan de Claras, Martin Daticha, mayor,  Ferrando el Notario
Lope de Falces, Miguel de la Puerta, Antón Tahuenqua, Angelina
Johan de Riello, Francisco de Rodenas, pobre, Martin Ferrero, pobre
Johan el Fariza, pobre, Guiralta, pobre, La Lauadera, pobre Johan Vela, pobre
Miguel del Era, Francisco de Vera, La Viuda Mançana, pobre
Fatima la viuda, pobre, Audalla el Capatero, El alfaqui
Audalla Belliton, Çat, pobre, Mahoma el Luengo, Calema Macerol
Mahoma de Cambras, Yuce Raual, pobre, Amet el Royo
Mahoma el Nauarro, Çalerna d'Ablitas, Lope d'Abilita
Mastre Vera, ferrero, El Morisco, pobre, Eçat Canyamenyero
Braem de Miello, pobre, Mahoma Dablicas, alamin
Mahoma Carnerar, pobre, Yuce Almarac, Mastre Yuce el alamin
Mahoma el Belliton, pobre, La viuda de Toni, pobre

Las fiestas patronales se celebran durante los días 17 y 18 de septiembre en honor a San Frontonio y San Pedro Arbués. El 13 de diciembre se festeja Santa Lucía.

Parto  por la carretera A-2304 hacia Rueda de Jalón con 30,55 kilómetros.

En el kilómetro 31´95 paro a contemplar unas cascadas procedentes de la “acequia el Molinar” acequia que surtía de agua “Al Molino Perolo”, esta acequia baja desde la ladera derecha, formando unas pequeñas cataratas.

En el kilómetro 33 me desvío a la izquierda para contemplar un azud en el Jalón.

En el kilómetro 34´55 llego a Rueda de Jalón.Rueda de Jalón es una Villa de la provincia de Zaragoza, a 42 km. de la capital. Situada en la Depresión del Ebro, en el valle del Jalón, a 301 metros de altitud. Su población en 1998, era de 371 habitantes.; en 1978, 461 habitantes., en 1950, 946 habitantes.; en 1900, 898 habitantes.

Rueda se llamó Rota, porque allí se cerraba el valle del Jalón. El castillo vigía controlaba la amplia panorámica hasta la llanura del Ebro. En la actualidad sólo quedan en pie los torreones, una fortaleza que existía ya en 1083. El Castillo de Rueda de Jalón, era una Alcazaba digna de reyes. En el tumultuoso Siglo IX se construyeron 13 fortalezas en el valle del jalón, siendo ésta la mayor de todas. Además de disputarse un valle fertilísimo, reyes musulmanes y después cristianos querían controlar el acceso entre el Valle del Ebro y la meseta castellana. Este castillo sirvió a los musulmanes para defenderse tanto de los cristianos como de los musulmanes almorávides

La existencia de  este castillo es conocida desde el siglo IX, cuando fue tomado por el Emir de Córdoba a los Banu Qasi de Zaragoza y posteriormente por Abderramán III al someter a los Tuchibíes rebeldes. En numerosas ocasiones es citado en las crónicas árabes de al-Udri y de al-Razi, apareciendo en el siglo XI como Rotalyeud, residencia ocasional de los Banu Hud. Almenas y estrechas ventanas saeteras protegían a los defensores y les permitían lanzar flechas y piedras. Las torres vigías del castillo permitían controlar al enemigo y hacer señales a otras torres. Un pasadizo de más de mil escalones garantizaba el suministro con agua subterránea en caso de sitio.

 En 1083 su alcaide, Aben Falaz, prometió entregar el castillo a Alfonso VI de Castilla, pero cuando éste se presentó fue atacado, muriendo importantes personajes del ejército cristiano. Tras la conquista de Zaragoza en 1118, Alfonso I permitió que el ex rey Imad al-Dawla viviera en esta fortaleza hasta su muerte en 1130. Esta residencia dentro del castillo les permitía estar más protegidos que en la ciudad de Zaragoza.

Con el dominio musulmán se produjo un importante desarrollo de las infraestructuras hidráulicas, con azudes y norias.

Alfonso VII, Rey de Castilla, consiguió conquistar la fortaleza, sin el uso de la fuerza, para disgusto del rey de Aragón. El hijo y sucesor del rey Imad al-Dawla lo entregó al castellano Alfonso VII a cambio de unas tierras en Toledo.

Finalmente pasó a manos aragonesas, figurando como tenentes Ortí Ortiz, Pedro Ortiz y Fortún de Sotiu. En 1288 fue entregada por Alfonso III a los unionistas y a fines del siglo XIII era concedida a los Urrea, quienes fueron los señores de la villa hasta 1348, cuando Pedro IV venció a los unionistas y confiscó las posesiones a Juan Ximénez de Urrea. Fue unida temporalmente a la Corona y a fines del siglo XIV pasó a pertenecer a Ramón de Perellós como parte del vizcondado de Rueda que comprendía Rueda, Épila, Lumpiaque, Salillas y otros. En 1393 la villa y el castillo fueron vendidos a Lope Ximénez de Urrea y Cornel, uno de los personajes más ricos e influyentes de su época.

La huella árabe, permanece vigente en todos los aspectos. Cuando la población morisca fue expulsada, el lugar fue mandado repoblar por la casa de Aranda. La iglesia parroquial está dedicada a Santa Ana: su construcción es modesta, de sillarejo y tapial, de estilo gótico en su estado primitivo, correspondiente al siglo XVI. Rueda de Jalón celebra sus fiestas anuales el 17 de enero, en honor de San Antonio de Padua.

Salgo de Rueda de Jalón por un camino asfaltado,  plagado de bodegas  y que bordea los acantilados de los montes, entrando a Urrea por la  La ermita de San Sebastián Urrea, por este camino en el kilómetro 40.

Esta ermita fue iglesia del convento de Frailes Agustinos Calzados, fundado a finales del siglo XV por Don Miguel Ximénez de Urrea, segundo Conde de Aranda; éste caso con Dolña Aldonza dee Ca5rdona y Énríquez, prima hermana del rey Católico. Cuando en 1532 murió la condesa, fue enterrada junto al altar ma7yor de la iglesia. Pero el convento de Agustinos se trasladó a Épila en 1541, y unos 40 años más tarde también fueron trasladados los restos de doña Aldonza.

Al quedar deshabilitado el convento y abandonada la iglesia, esta se fue deteriorando la iglesia progresivamente. Siendo reedificada en 1653 a expensas de don Francisco Garcia Burret, rector de Turbena, población que estaba situada junto a la ermita de san Bartolomé de Bardallur.

Es un edificio de tapialete, con fuertes contrafuertes construidos en 1653, tal vez para consolidar los muros del antiguo edificio. Al exterior además se advierte la cabecera cuadrada y la nave, más baja, con la puerta de acceso en un tramo añadido a los pies, que sirve de atrio. La puerta primitiva, cobijada por dicho atrio, sirve de entrada a la nave de cuatro tramos, cubierta con bóveda de lunetos, con arcos perpiaños sobre pilastras. La cabecera se cubre con cúpula vaída y tiene linterna de iluminación octogonal. Adosado al muro se halla el cementerio, edificado en 1834, cuando el cólera morbo.

En su interior se puede contemplar el retablo de San Sebastián, que consta de cuerpo y ático. La mazonería es de madera con columnas adornadas con guirnaldas y entablamento con frontón curvo partido. La decoración es de hojas y flores y parece obra de finales del siglo XVIII. La imagen del titular de madera policromada, ocupa una vitrina central; a la izquierda se representa a san Pablo y a la derecha a San Roque. En el ático, a San Sebastián.

A los pies de la ermita están los restos del peirón de San Sebastián, de 2´60 metros de alto. Tiene forma cruciforme de fustes resaltados con hornacina en forma venera. Para su construcción se empleo piedra arenisca. Está muy deteriorado, especialmente en la parte baja de la columna y loe falta la cruz. Parece ser del siglo XVIII. En la hornacina hubo una imagen de San Sebastián, hoy desaparecida.

Urrea de Jalón es una Villa de la provincia  de Zaragoza. Situada en el centro de la Depresión del Ebro próxima al rio Jalón, a 284 metros  de altitud. Su población en 1998, era de 345 habitantes.; en 1978, 476 habitantes.; en 1950, 933 habitantes.; en 1900, 799 habitantes.

Conserva un interesante casco antiguo, pleno de tipismo. De forma irregular, conserva edificios de gran interés, como el ayuntamiento muy remozado, tuvo lonja con tres arcos de piedra en la planta baja, hoy cegados. En el extremo izquierdo, un pasadizo bajo la primera planta, comunica la plaza con la calle de la Parra. A su lado hay un arco rebajado con bovedillas de yeso que da paso a una calle con dos a5rcos de ladrillo, muy altos, a modo de arcos de entibo. Casi enfrente hay otro arco por el que se accede a la calle Baja o de Don Juan de Latienda.

La Calleja, es el comienzo de la Calle Alta. Es muy estrecha y tiene dos arcos de entibo.

Casa de los Giles, situada junto a un arco en recodo que comunica con la Calle de la Parra, subsiste una casa con portada de medio punto y el escudo de los Giles.

Casa de los Trasobares, con el escudo sobre la puerta,  junto a uno de los arcos de la calle.

Casa de los Estepa con  fachada de ladrillo y arco de medio punto transformado, escudo en la fachada.

Casa de los Aso, gran edificio de ladrillo con escudo de armas

La iglesia parroquial está dedicada al Salvador, del siglo XVI. Consta de una sola nave de dos tramos que se cubre con bóveda de crucería estrellada; el presbiterio es poligonal de cinco paños con una capilla a cada lado, edificadas ya en el siglo XVII. La fachada queda dividida horizontalmente en dos partes por una imposta; en la parte inferior se abre la puerta en arco apuntado, en la hornacina del tímpano hay una imagen del salvador. La parte superior tiene decoración de ladrillo en resalte; consiste en un friso de rombos y otro de esquinillas con ménsulas en saledizo sosteniendo el alero.

La torre tiene tres cuerpos; los dos primeros con la misma decoración que la fachada. El tercero es octogonal, de finales del siglo XVIII. Se remata con un chapitel bulboso sobre el basamento octogonal reparado a principios del siglo XX. Declarado Bien catalogado el 29/7/2002.

Sobre la cima de una meseta ovalada se encuentran los restos del antiguo castillo árabe, llamado Orosa, del que en el año 951 era gobernador Yahya ibn-Hasim, de la familia Tuyibí. De este castillo pueden verse algunos fragmentos en una era en la parte alta de la población, a la que se accede por una calle empinada entre cuevas viviendas excavadas en la roca, algunas de ellas muy decoradas. Los restos del castillo consisten en un muro exterior apenas visible y un torreón de unos 8 por 4 metros, todo de tapial.

Celebra sus fiestas patronales el 20 de enero, en honor de San Sebastián, con interpretación del dance. Al día siguiente se va en romería a la ermita del santo. El martes anterior a la festividad de la Ascensión, se celebra una nueva romería, esta vez a la ermita de San Bartolomé, con reparto de tortas y vino entre los asistentes. Finalmente, el 1 de octubre o el primer domingo de este mes tienen lugar las fiestas organizadas por la cofradía del Rosario, a cuya advocación mariana estaba dedicado el dance originalmente.

Salgo de Urrea con 41´22 kilómetros por la carretera A-122.

En el kilómetro 42´63 paro a la derecha de la carretera para fotografiar los restos del un torreón que apenas se sostiene en pie. Este torreón perteneció al llamado Castillo de Caulor. En su base encontramos sillares de piedra y a partir de ahí tapial; tuvo puerta en alto y terraza. Estos restos formaban parte de una fortaleza situada en tierras de Conglor, conquistadas por Alfonso I a los musulmanes y donadas después a la Orden del Temple, aunque el castillo siguió siendo delo rey. Después paso a la Orden de San Juan de Jerusalén y quedo despoblado a principios del siglo XVI.

En el kilómetro 43´96 paso de nuevo por Bardallur.

En el kilómetro 45´80 tomo una pista a la derecha que me lleva hasta la ermita de San Bartolomé.

La ermita de San Bartolomé está situada en el camino de Bárboles, entre restos de casas y murallas, ya que fue la iglesia de un lugar llamado Turbena.

Turbena fue una población medieval que a finales del siglo XV solamente tenía dos habitantes; Jhoan Tellero y la viuda Catherina. Era lugar de Señorio del conde de Plasencia y ‘parece que se despobló definitivamente antes del año 1600. De este poblado aún quedan restos del castillo y de los muros de las casas en un montículo próximo a la ermita.

En la actualidad la ermita está casi metida en la montaña, debido a los desprendimientos ocasionados por las lluvias. Es obra de de tapialete de piedra de la zona y yeso, material utilizado también en la ermita románica de la Magdalena de Épila, que tiene parecida estructura. El ábside es semicircular con canecillos de piedra sin labrar bajo el tejado, en el ábside no aparece ningún vano. La nave presenta contrafuertes de mampostería y vanos derramados hacia el interior, con el mismo tipo de canecillos sosteniendo el alero del tejado.

En el siglo XVIII se le hizo una reforma para fortalecer los muros, consistente en la construcción de algunos recios contrafuertes; también se edificó un pórtico de seis arcos de medio punto, de ladrillo, que se cegaron con tapial. Hoy aparecen nuevamente abiertos.

Junto a la nave detrás del coro, hay un pasadizo que va a una estancia con enterramientos; en este lugar habría estado edificada una torre. Tiene una sola nave cubierta con techumbre de madera a dos aguas, coro a los pies y ábside semicircular con arco apuntado. Tubo iluminación mediante arcos de medio punto, hoy cegados. La obra antigua parece del siglo XIII, tal vez comprendiera solamente la cabecera y los dos primeros tramos, el resto obedece a la ampliación citada. En esta ermita estuvo el retablo San Bartolomé, pintado para esta ermita en el siglo XV se trasladó a la Iglesia parroquial de Bardallur. Es un retablo pintado al temple de huevo sobre tabla, realizado tal vez por un artista aragonés. Se ha insinuado la posibilidad de que este retablo fuese encargado por don Martín de Lanuza, señor de Turbena en 1485, para decorar la capilla mayor de la iglesia del ese desaparecido lugar, hoy ermita de San Bartolomé.

Paso por o a Bárboles  con 48´25 kilómetros

Llego a Grisén con un parcial total de 54´53 kilómetros.

 Las fotografías aparecen por orden de ruta.

Serafín Martín.

Fuentes propias y:                                                                      

Colección Rutas CAI - Nº 33 Valdejalón Edita CAI – PRAMES.

http://www.enciclopedia-aragonesa.com

http://www.epila.es

• Bibliog.: Solsona, F.: La jota cantada; Ayuntamiento de Zaragoza, 1978.

 

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