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Ruta 037.-Por Daroca y Calamocha.

 

Villadoz, Villarroya del Campo, Lechón, Aguallueve. Ferreruela, Cucalón, Lanzuela.

 

Los datos referidos a Villadoz, Lechón, Cucalón, Ferreruela Y Villahermosa los omito por que los expongo en las rutas 033 y 036 por Daroca y Calamocha.

El 14 de Junio de 2008 llego a Villadoz con 1444 kilómetros totales. Aquí tomo la PRZ-52  a Villarroya que está a 4’3 kilómetros, atravieso la autovia mudéjar y me encuentro el camino de servicio a izquierda y derecha, sigo por el camino que tengo enfrente de mi, afortunadamente veo la estaca un poco más adelante, esta estaca señalizadota está a 1,10 kilómetros de Villadoz, cuando llevo un parcial de 4’69 kilómetros, el camino está en muy buenas condiciones a pesar de las últimas lluvias, llego a Villarroya del Campo.

Villarroya es un Lugar situado a sur de  la provincia de Zaragoza., en el interfluvio Huerva-Jiloca, junto al arroyo de Villarroya, a 900 metros de altitud. Pertenece al Campo de Daroca, ubicado en el subterritorio del Campo de Romanos. Contaba con una población en 1998,  de 90 habitantes.; en 1978, eran 121 habitantes. Este municipio se segregó de Villadoz en la década 1950-60. El pueblo de Villarroya del Campo se asienta al pie de un pequeño relieve en la confluencia de los arroyos Orcajo y Villarroya. Los primeros pobladores de este estratégico enclave fueron los celtíberos que en torno al siglo V antes de Cristo, situaron un poblado en la parte alta y plana del relieve, al igual que hicieron en otros muchos lugares en el Campo de Romanos y la comarca del Jiloca. Se trataría de un conjunto de pequeñas construcciones de barro rodeadas de una muralla defensiva a base de grandes piedras toscamente trabajadas. Para aislar el asentamiento y aumentar el carácter defensivo del relieve los celtíberos excavaron un gran foso en la roca. Este foso ha sido posteriormente utilizado por los habitantes de Villarroya del Campo como camino y para excavar cuevas y guardar el ganado. El acceso al poblado se situaba probablemente en su lado suroeste, en un camino que aún hoy puede ser distinguido que pasa por debajo del actual depósito de agua. El paisaje del término municipal por aquel entonces lo podemos imaginar muy diferente de cómo es hoy en día. El Campo de Romanos era un bosque continuo de carrascas y rebollos, con pequeñas manchas de cultivo abiertas en las vegas, que son las zonas más fértiles.
El antiguo poblado celtíbero es la causa por la que este relieve sea denominado “El Castillo”. En el pasado, durante mucho tiempo quedaron en lo alto del relieve los restos de construcciones y murallas de grandes piedras. Los habitantes de Villarroya utilizaron estas ruinas para la construcción de grandes edificios (como la ermita, la iglesia u otros) hasta acabar completamente con los restos celtíberos. Los principales restos que han llegado hasta la actualidad son pequeños fragmentos de un muro defensivo y el foso. En el término municipal de Villarroya del Campo se encuentra probablemente otro yacimiento de época celtíbera en el paraje del Alcocer, que podría corresponder a una construcción defensiva o de vigilancia, más que a un poblamiento.
Los poblados celtíberos fueron sometidos por los romanos en torno al siglo II a.C., tras lo cual la mayoría de ellos fueron abandonados. En la época romana, los poblamientos, en forma de villas romanas se situaban en el fondo de las vegas y valles, como ocurre en las villas encontradas en Mainar o Badules. No se han encontrado vestigios romanos en Villarroya del Campo, lo que sugiere que el área probablemente no estuvo habitada en aquella época.
No existe información sobre los posibles poblamientos humanos desde el periodo romano, visigodo, ni sobre el largo periodo musulmán. Los musulmanes dominaron durante más de 400 años Daroca y su área de influencia.

Los orígenes del núcleo de Villarroya del Campo como tal se sitúan en el siglo XII como pueblo de colonización cristiana. Tras la toma de Daroca en torno a 1122 por Alfonso I el Batallador frente a los musulmanes, la principal estrategia defensiva para el control del territorio fue su repoblamiento. Para ello se reforzaron las poblaciones ya existentes (por ejemplo, Mainar, Romanos, Burbágena o Langa) y se crearon numerosos pueblos nuevos identificables generalmente por incluir las palabras villa- (Villadoz, Villarreal, Villahermosa) o torre- en su nombre (Torralbilla, Torremocha, Torrijos) o por su significado atractivo (Vistabella, Fombuena, Cuencabuena). Estos pueblos fueron repoblados principalmente con gentes del norte de España y sur de Francia, como atestiguan el nombre de algunas nuevas poblaciones (Herrera de los Navarros, Navarrete) o incluso apellidos (Navarro, ¿Roche?). Fue entonces, en el siglo XII o XIII, cuando se definen los límites del término municipal que han llegado hasta nuestros días con muy pocas modificaciones. En este momento inicial de repoblación fue cuando se produjeron las mayores roturaciones agrícolas en el Campo de Romanos, que pasó de ser una llanura dominada por bosques a un paisaje con importante presencia de cultivos de cereal. Las manchas de carrascas y rebollos que quedaron fueron paulatinamente eliminadas desde entonces hasta dar lugar a la llanura cerealista que es hoy el Campo de Romanos. En su conjunto urbano destaca la iglesia parroquial dedicada a la Virgen del Rosario, presenta un cimborrio con linterna sobre el crucero y a sus pies, una elevada torre, ambos cubiertos con tejas policromadas.

En su interior guarda uno de los mayores retablos góticos de la comarca, constituido con material procedente de tres retablos distintos, de diferente titularidad y de diversas tendencias estilísticas dentro de la pintura aragonesa cuatrocentista. El conjunto resultante es majestuoso, dado su gran tamaño y la notable calidad de las distintas piezas que lo configuran. Presenta 3 calles y 31 tablas, pertenecientes en origen a tres retablos diferentes, dos datados en el siglo XV y uno en el XVI. Además, cuenta con otro retablo del siglo XV procedente de la ermita de San Bartolomé. Precisamente una vez terminada la visita por el núcleo urbano asciendo hasta esta ermita, cuya construcción original parece datar del siglo XII. Se llamó Villarroya, hasta 1797. Villarroya del Campo, desde 1834. Aldea, hasta 1711. Lugar, en 1785.
Aldea de la comunidad de las aldeas de Daroca: sesma de Gallocanta. Sobrecullida de Daroca entre1488 y1495. Vereda de Daroca en1646. Corregimiento de Daroca entre 1711 y 1833. Ayuntamiento  en 1834. Partido judicial de Daroca. Se une en 1845 a Villadoz. Se separa  entre 1950-1960 de Villadoz.
La propiedad de la tierra fue siempre de realengo, por pertenecer a la Comunidad.
De realengo en 1785.Obispado de Zaragoza.

Salgo de Villarroya a Lechón por la PRZ-52 el letrero indicador marca una distancia a Lechón de 8’3 kilómetros, el camino no está en buenas condiciones debido a la alta vegetación que invade el camino y que a veces imposibilita, ver las estacas señalizadoras de la PR, cuando llevo recorridos unos  5 kilómetros aproximadamente desde que salí de Villarroya  el camino cruza la nueva carretera que va de Romanos a Daroca, a partir de aquí la pista mejora bastante

En el kilómetro 13´80 del parcial cruzo de nuevo la autovía mudéjar desde donde se divisa Lechón, al que llego con 14´41 kilómetros, sin entrar a la población , giro a la derecha  para tomar la carretera en dirección a Anento , 600 metros más adelante cruzar de nuevo la autovía mudéjar. A partir de aquí la vía esta en muy buenas condiciones. En el kilómetro 18´42  del parcial a la izquierda de la marcha me encuentro el indicador del Torreón Celtíbero de San Cristóbal que se encuentra a 500 metros de la carretera por una buena pista. Llego al torreón con 19´20 kilómetros parciales. Aquí me doy cuenta que sin querer estoy encima de Aguallueve que era mi meta para hoy, además también contemplo con los prismáticos el castillo de Anento y veo que desde aquí puedo dirigirme a él sin pasar por Anento , ya qué está en la misma meseta  que el torreón celtíbero. Primero me dirijo  a visitar los interesantes restos del torreón celtíbero erigido a base de bloques ciclópeos. Desde aquí tengo una maravillosa panorámica de Anento y Aguallueve, me dirijo a este último bajando por unas escaleras de obra y una senda estrecha inundada de agua, e invadida por una vegetación salvaje, Aguallueve ¡es un lugar  maravilloso! . Éste es una extraordinaria formación geológica producida por la filtración del acuífero del Campo de Romanos, que emerge en esta zona desde la roca caliza. El agua resbala por la roca, creando un extraordinario microclima de elevada humedad, y se recoge en una balsa en el fondo de un barranco. Terminada mi visita a este paraíso, asciendo de nuevo a la meseta, donde he dejado mi bicicleta para salir de nuevo a la carretera, 1´3 kilómetros más adelante me desvío de nuevo a la izquierda para  dirigirme al castillo de Anento que dista de la carretera  por buena pista unos 500 metros.

El castillo de Anento se encuentra en la parte alta de un escarpe, al mismo nivel que la llanura del Campo de Romanos, el pueblo bajo el castillo con su urbanismo medieval y el valle del Aguallueve hacia el este con el torreón celtíbero al otro lado , data del siglo XIV. El castillo de Anento se acomodó a la forma redondeada del tozal en el que se asienta; quedan restos importantes y que permiten imaginar su forma original. Llegando desde la llanura de la meseta se encuentra un foso excavado en la piedra que dificultaba el asalto al castillo y al que sólo se podía acceder por un puente levadizo. De la misma longitud que el foso es la muralla paralela de unos 40 metros con tres torreones y puerta entre dos de ellos; estos torreones son macizos en la planta baja, igual que la muralla, y se cubrían en la segunda con bóveda de cañón apuntado; se accedía a ellos a través del camino de ronda. El resto de la muralla seguía la línea del escarpe de la que sólo queda el fundamento de un torreón cuadrado. Lamentablemente una vez más nos encontramos con una parte de nuestra historia  en estado de ruina progresiva. Aquí hay una bonita zona de esparcimiento con abundantes mesas, por lo que decido comer las viandas aquí, antes de partir hacia Lanzuela. Desde el castillo regreso  a Lechón  después de recorrer 5 kilómetros. En Lechón tomo la carretera A-2510 que me lleva a Ferreruela,  en el kilómetro 29´62 del parcial  entro en la Comarca del Jiloca, llego a Ferreruela después de recorrer unos escasos 6 kilómetros desde Lechón, desde aquí parto a Cucalón  del que me separan desde aquí 3´5 kilómetros, en la balsa de Cucalón tomo la carretera que se dirige a Badenas con la intención de llegar a Lanzuela, cuando llevo 2´5 kilómetros en dirección a badenas me encuentro el desvío a mi izquierda en el orden de la marcha, y a 1 kilómetro del desvío está Lanzuela, nada más entrar  a la izquierda se encuentra la ermita  de Jesús Nazareno, de factura sencilla, y en bastante mal estado de conservación. Su fachada conserva unas cerámicas de San Pedro Mártir, el Santo Ángel Custodio, y de Nuestro Señor Dios.

Lanzuela es un Lugar de la provincia de Teruel, que pertenece a la Comarca del Jiloca situada al pie de la sierra de Cucalón (Sistema Ibérico), junto al río Lanzuela, a 1.010 metros  de altitud su población en 1998, era de 30 habitantes.; en 1978, contaba con 74 habitantes., en 1950, 212 habitantes.; en 1900, tenía 236 habitantes. Gentilicio: Lanzuelanos. El Ayuntamiento Trinquete es un edificio de dos plantas, estando la segunda muy modificada. Se conserva la lonja o trinquete, con dos arcos de medio punto, de sillería sobre pilastras sin molduras. El casco urbano se ubica a orillas del río que da nombre a la población. Uno de los monumentos más significativos es la iglesia parroquial de San Julián, consta de tres naves, cubiertas con bóveda de medio cañón con lunetos. La construcción barroca que se fecha en el siglo XVIII. La torre,  se alza a los pies en el lado del evangelio, presenta dos cuerpos: el primero, de  mampostería con planta cuadrada  y el segundo, de ladrillo, octogonal. Lanzuela perteneció a la antigua Comunidad de Daroca. Celebra sus fiestas el 7 de enero y el 4 de diciembre,  el 7 de enero  San Julián, aunque las fiestas se celebran el primer fin de semana de agosto. El 4 de diciembre, Santa Bárbara. Precisamente me dirijo a esta ermita  de Santa Bárbara, datada en el siglo XVIII, es un edificio de planta rectangular de una nave cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos. Presenta una fachada monumental de perfil curvo que se remata con un frontón mixtilíneo. En la parte inferior, se abre la puerta de acceso en arco de medio punto; sobre ella hay un óculo de iluminación. Una vez terminada la visita  salgo  de Lanzuela por un camino que tomo a la derecha de la Ermita de Santa Bárbara, por esta pista que está en muy buen estado ,recorro  unos 2´60 kilómetros hasta salir a la carretera, muy cerca de la Ermita de Villahermosa del Campo a la que llego con 42´59 kilómetros. La carretera de Villahermosa me lleva  a la carretera A -1506 que viene de Romanos a escasos 100 metros de haber tomado esta carretera cruzo el Río Jiloca y entro a Badules con un parcial de  46´13 kilómetros. Desde Badules regreso a Villadoz por la carretera A-2509, con un recorrido total de 51´35 kilómetros.

Las fotografías aparecen por orden de ruta.

 

Serafín Martín

 

Fuentes propias y:

 

 

http://www.enciclopedia-aragonesa.com

http://www.redaragon.com/http://es.wikipedia.org

Página de los peirones de Aragón .http://usuarios.arsystel.com

http://www.villarroyadelcampo.es/

http://www.castillosnet.org

http://cicic.unizar.es/daroca/es/arte/Anento.htm

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