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Ruta 019.

Calcena, Purujosa, Beratón,  Cueva de Ágreda.

 

 

El 27 de abril de 2007 llego a  Calcena, la mañana es lluviosa y fría,  los datos de este pueblo los omito ya que describo esta localidad en la ruta 011.Esperando que el tiempo me de un respiro parto a Purujosa que dista de Calcena poco más de 6 kilómetros, la carretera discurre paralela al Río Isuela.

Purujosa es una delicia para la vista, esta población se enrisca sobre el un monte escarpado, resguardado de los vientos. Allí mismo afloran las aguas que dan origen al río Isuela,  que después de esconderse unos kilómetros más abajo, emergen de nuevo para dar vida a la fuente de Calcena. El terreno es quebrado lleno de accidentes. Situado en pleno Sistema Ibérico, Purujosa tiene aspecto de una acrópolis celtíbera entre las sierras del Moncayo y del Tablado. En su término que linda con  Castilla, hay un promontorio calcáreo llamado el Morrón. Este acantilado recibe el nombre de Muela de Cal, y en su cara sur alberga siete cuevas de sorprendente interés.

Purujosa está situada a 978 metros de altitud sobre el nivel del mar. En el año 1900 contaba con 425 vecinos, en 1950 eran 396, y en el año 1993 tan solo eran ya 24 habitantes. Su gentilicio es Purojosano.

El topónimo de Purujosa es de raigambre árabe. En este municipio se asentó en el sigloi VIII una tribu de bereberes, igual que en la cercana localidad de oseja y por ello su urbanismo resulta sumamente pintoresco.

Para ver su iglesia parroquial que está dedicada al Salvador, debo subir casi hasta la cima del pueblo, pero os aseguro que la subida merece la pena, ya que disfrutaremos de sus rincones por las calles Mayor Tarazona, y la Amargura, se aprecian las características  de su arquitectura tradicional, casas con muros gruesos que crecen en piedra mampuesta de escasa altura, vanos angostos de madera y chimeneas cilíndricas al exterior que delatan ese legado musulmán. La calle Mayor nace en pendiente con un fuerte desnivel hasta la parte más alta .Ascendiendo por ella surgen varias placetas que constituyen excelentes miradores del paisaje. Ésta contornea la iglesia parroquial del Salvador llegando a las casas más altas de Purujosa. Desde aquí tendremos una vista maravillosa. Esta iglesia es modesta y no sobresale, quedando oculta entre las casas. Originariamente románica, recoge características bajomedivales e incorporaciones barrocas. El ingreso al templo se realiza a través de un zaguán con pórtico abierto al paraje, siendo la entrada a través de un doble arco de medio punto. La iglesia es de una sola nave, en uno de los laterales de la iglesia se puede observar una capilla con bóveda estrellada. A destacar las lacerías de estuco con aires mudéjares, la balaustrada esquemática del coro y el lienzo del titular del siglo XVIII que se atribuye a Rabiela.

Próxima a la población y alzándose sobre un roquedal se encuentra la ermita de la Virgen de Constantín  o Virgen de la Sierra, un edificio gótico del siglo XVI. La imagen que preside el altar mayor es de estilo románico, del siglo XIII, tallada en madera. Las coronas tanto de la Virgen como del Niño, son de plata repujada del siglo XVIII. El lugar dependió en el pasado del Monasterio de Veruela y después, hasta la abolición de los señorios, en el siglo XIX, a los Condes de Morata. Junto al río Isuela hay un pequeño merendero, y lugar de recreo donde los visitantes podemos descansar y disfrutar junto al que se extiende un bosque de ribera formado por sauces, chopos y fresnos.

Las fajas más extensas de bosque de Purujosa la ocupaban carrascas en la solana y el robledal en la umbría. Los carboneros aprovechaban la leña de carrasca para la fabricación de carbón vegetal. El bosque fue un recurso importante para las gentes de Purujosa. La intensidad de las talas de los bosques propios provocó a finales del siglo XIX la salida de unas treinta familias de carboneros hacia los pueblos del Pirineo. Un carbón muy codiciado por los herreros era el de Brezo por su alto poder calorífico.

El escritor Gustavo Adolfo Bécquer en la primera de sus Cartas desde mi celda (1864) relata como en el viaje que iba desde Madrid  Veruela, tuvo que ajustar el viaje en Tarazona con unos hombres que habían venido en mulas a vender carbón de Purujosa y se tornaban de vacío.

Parto con ligera llovizna hacia Beratón, el ambiente es muy húmedo y eso hace que cada vez que paro para realizar una fotografía o comprobar el mapa me hielo de frío.

Para llegar a Beratón deberemos subir un pequeño puerto durante el cual disfruté de una naturaleza salvaje que me llenó de alegría ver tantos  Rebollos, Chopos y Carrascas en grandes cantidades. En la entrada al pueblo se alza a mi izquierda de la marcha un crucero de piedra o humilladero, o cruce de caminos en las afueras del pueblo, marcando el camino hacia Purujosa, Borobia, y Añón.

 

Beratón es un municipio de la provincia de Soria, perteneciente a la Comunidad Autónoma de Castilla y León enclavado al pie del Moncayo, a una altitud de 1395 metros sobre el nivel del mar, es el núcleo poblacional más alto de la provincia de Soria. Según el INE del año 2006  tiene 27 habitantes  y censados 45 habitantes, su gentilicio es Beratonenses, Beratoneros. Beratón tiene el privilegio de ser el lugar de nacimiento de los ríos Isuela y Araviana; el primero en el "Prao del Hoyuelo", sale hacia Zaragoza por Purujosa; en cuanto al histórico Araviana, también llamado en la zona Diluvial y Cascajal, nace en el "Collado del Puerto", a más de mil cuatrocientos metros de altura. 

Su economía está basada en la  ganadería lanar, y agricultura principalmente. Cuenta con una pequeña fábrica de embutidos artesanos. La Ermita de San Roque situada a la entrada del pueblo al lado de la carretera que se dirige a Cuevas de Ágreda. En la plaza principal hay en su centro un Pairón en buen estado de conservación. Su Iglesia de San Pedro Apóstol, es una pequeña construcción gótica.

No se puede  precisar cual fue el origen de Beratón, los datos materiales ó escritos que tenemos no nos aportan más que testimonios indirectos. En el Museo Numantino de Soria, constituyendo esto la noticia más antigua, se cuenta con material lítico datado sobre (1300 d.C.). Las primeras menciones a esta población se hallan en los epígramas de Marcial que hacen referencia al "bosque de Burado", ubicado en las faldas del "Mons canus", el Moncayo. Marcial, escribiría un epígrafe donde la mención a Varadón nos daría nuevas pistas sobre el pasado del pueblo. El mismo Marcial sitúa el robledal sagrado de los celtíberos en el término de Beratón. Es fácil, dado lo agreste de nuestro territorio, imaginar bandidos escondidos en la espesura de nuestros robledales. Bagaudas ó bandidos asolaron las tierras de Tarazona al final del imperio romano y durante el dominio visigodo. Según Vicente García de Diego su topónimo es de origen vascoibérico, compuesto de "bara" (árbol), con el sufijo "doi", que indica agrupación. (Antonio Ruiz Vega, "Las relaciones entre Soria y Euskadi").  La llegada de los musulmanes ofreció un renacimiento de toda la comarca. En este contexto entorno al siglo X, ocurrió la famosa leyenda de los infantes de Lara y su trágica muerte en uno de nuestros valles, Araviana.

El tiempo cabalgó de nuevo por la comarca alta del Isuela y nuevos señores aragoneses, castellanos y bearneses, navarros... fueron destruyéndose unos a otros en las sucesivas batallas de Araviana y dieron paso al Beratón del siglo XlV, tal como cita Jerónimo Zurita. Restos quedaron del antiguo pueblo, pero de entre las piedras la vida volvió a brotar.

Beratón es famoso por un hecho ocurrido el 8 de febrero de 1872 cuando un grupo de ladrones encabezados por "El Chupina" entró a robar a las casas del pueblo mientras los vecinos escuchaban misa en la iglesia. Romance de Beratón.

 

El siglo XX comenzó con el máximo de población, alcanzando en los censos de 1910 los 400 habitantes. Dada la estructura de reparto la tierra y la ganadería, la situación era insostenible, y ello provocó los primeros movimientos de emigración, en especial, hacia las minas de hierro de los alrededores de Bilbao (Gallarta). Posteriormente, en los años 20, se realizaron roturaciones de nuevas tierras, en el pie de la Sierra, fijándose la población en alrededor de 300 personas. La Guerra Civil dejó bastante huella en la población. La mayoría de los mozos del pueblo se vio obligada a combatir en el bando "nacional", dado la ubicación de la provincia dentro de las zonas controladas por éstos. Durante esos años, fueron las mujeres quienes realizaron las tareas del campo, de la casa, de la huerta, sin perder de vista a los maridos, hermanos, novios o padres que andaban por el frente. La crisis económica de los años 40, la famosa autarquía, reinició la emigración, debido a la economía de subsistencia habida en el pueblo. En 1997, un grupo de jóvenes, descendientes de nacidos en Beratón, decidieron que era el momento para iniciar un trabajo de recuperación de las costumbres, fiestas y oficios tradicionales de Beratón. El primer paso fue la creación de esta Asociación, que a fecha actual, 2007, sigue en funcionamiento, siendo por ello una de las más antiguas de la comarca que sigue en activo. Beratón ha sido Ruta de Gustavo Adolfo Bécquer, quien ubicó allí alguna de sus narraciones ( La Corza Blanca).

Parto a Cuevas de Ágreda también pueblo de Soria, pasando por paisajes como la dehesa de Cueva de Ágreda compuesto de rebollos centenarios, desgraciadamente decido retornar a Calcena ya que el tiempo empeora y estoy a mucha distancia, por lo que decido emprender el regreso, y me comprometo a volver por estas tierras castellanas maravillosas, de regreso me sorprendió un chubasco que me caló hasta los huesos.

Las fotografías aparecen por orden de ruta.

Serafín Martín.

Fuentes propias y : www.beraton.com; http://soria-goig.com; www.guiapueblos.es

 

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